2 ene 2008

Reformas a la justicia penal

El presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, César Camacho Quiroz manifestó que, pese a las críticas la reforma judicial no será modificada.
Señalo en entrevista a la agencia Notimex que será en los próximos días cuando se elabore en San Lázaro el dictamen sobre las modificaciones a la reforma judicial que aprobó el Senado de la República, a cuya minuta no se le hará ningún cambio.
Recordó que la reforma fue aprobada por el pleno de la Cámara de Diputados, pero debido a que la colegisladora le hizo algunos cambios se tendrá que analizar nuevamente y votar para ratificarla o rechazarla, lo cual consideró poco probable.
Al referirse a la cuestión de los cateos, consideró que hace falta una lectura cuidadosa del texto, toda vez que esa figura está autorizada en la Constitución, y las dos pequeñas modificaciones que se le hicieron fueron para mejorar su operación. Una de ellas, añadió, se refiere a que sea a petición del Ministerio Público porque el texto vigente no lo dice, y la segunda es que la respuesta de la autoridad judicial sea por cualquier medio, ya que la Carta Magna señala que debe ser por escrito.
Subrayó que al quitarle el término "por escrito" se abre la posibilidad de que la respuesta se dé por cualquier vía, siempre que ésta sea verificable.
Camacho Quiroz comentó que otro asunto al que muchos se refieren y que "en el fraseo lo equiparan al cateo es el ingreso a domicilio sin autorización judicial, lo que no es lo mismo que un cateo, el cual tiene que ver con una investigación en curso que está en manos de un juez o del Ministerio Público" .
Resaltó que "es diferente aunque similar cuando se ingresa sin autorización del propietario a un domicilio particular en dos supuestos: uno en la persecución del delito in fraganti, y segundo cuando está en peligro la vida o la integridad física de alguien" .
El legisladorañadió que allanamientos de ese tipo están autorizados por la Suprema Corte, aunque hay dos valores jurídicos en pugna, la inviolabilidad del domicilio y la protección de la vida, y si bien los dos son tutelados por el derecho cuando entran en conflicto el que impera es el de la protección de la vida.
De ahí que lo que se busca, detalló, es elevar a rango constitucional una prerrogativa que debe tenerse para proteger bienes jurídicos superiores.

En Colombia

Triste fin de año (por la no liberación de rehenes), editorial, periódico EL TIEMPO, 2/01/2008
En lugar de la feliz y esperada noticia de la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo González, los últimos cinco días del año se convirtieron en otra gran frustración para los colombianos. Una más por cuenta de la cruel intransigencia de las Farc, que decidieron suspender la entrega de tres secuestrados a sus familias, ante el desconcierto de los comisionados de seis gobiernos y de la prensa internacional, que fueron testigos de primera mano de las increíbles dificultades, aun para que se concrete un acuerdo humanitario mínimo como es esta liberación.
Entre el miércoles, cuando el presidente Hugo Chávez anunció en rueda de prensa la 'Operación Emmanuel', prometiendo que si el Gobierno colombiano accedía los tres rehenes estarían de vuelta en sus casas en menos de 48 horas, y el lunes por la tarde, cuando leyó el comunicado en que las Farc aplazaron la entrega, alegando falta de seguridad, Colombia y el mundo estuvieron en vilo. Los comisionados internacionales esperaron en vano las coordenadas para ir a buscar a los secuestrados. Y todo se saldó sin su entrega y con otra escalada en la tensión entre Colombia y Venezuela.
El presidente Álvaro Uribe aseguró que no ha habido combates en la zona donde se haría la entrega, ofreció un corredor de seguridad para realizarla y soltó una 'hipótesis-bomba': la demora obedece a que Emmanuel no estaría en poder de las Farc, sino que habría sido entregado en el 2005 al ICBF en el Guaviare. Chávez contestó que no creía en el Gobierno colombiano y sí en las Farc, y criticó la hipótesis como una "bomba de humo" y un intento de "dinamitar" la entrega.
Más allá de la tensión entre los dos gobiernos, el hecho es que las Farc, no contentas con el vasto despliegue internacional de propaganda que representa la 'Operación Emmanuel', volvieron por enésima vez a mamarle gallo a todo el mundo. Y lo hicieron con la pasmosa crueldad a que nos tienen acostumbrados. Hora tras hora, fueron aplazando la entrega de las coordenadas y convirtieron esos días casi vacíos de noticias en un show de suspenso que ocupó las primeras planas de los medios.
Como si esto no bastara, la hipótesis del Gobierno colombiano sobre Emmanuel dio un toque macabro a este triste fin de año. ¿Qué sentido tiene hacer semejante anuncio sin que se dispusiera de las pruebas de ADN o sin hablar primero con doña Clara de Rojas? Parece altamente improbable que un gobierno lance semejante hipótesis sin una sólida base. De ser cierto, el cinismo y la maldad de las Farc habrían rebasado todo límite.
¿Qué sentido, entonces, tiene esta tenebrosa farsa de las Farc de jugar con la suerte de un niño que dicen tener secuestrado pero que hace dos años supuestamente fue entregado al ICBF con evidentes señales de maltrato y desnutrición? Algo tan horrendo es difícilmente imaginable. Y, sin embargo, los colombianos, acostumbrados a toda suerte de horrores, acaban el año con semejante noticia, que añadiría un nuevo capítulo a esta interminable saga de degradación humanitaria que caracteriza a las Farc.
Preocupa, además, lo que viene. Los comisionados internacionales abandonaron el país y no se sabe cuándo volverán. ¿Habrá liberación? ¿Cuándo y en qué condiciones? No le queda bien a un jefe de Estado como Chávez continuar echando gasolina a su enfrentamiento con Uribe para bajarle el tono al engaño de que ha sido objeto por parte de las Farc. Tampoco le conviene avalar las versiones de este grupo armado ni cuestionar las garantías que con tanta insistencia ha ofrecido el Gobierno colombiano para que la operación humanitaria culminara con éxito.
Lo único cierto es que a las Farc parecen importarles poco los buenos oficios de la comunidad internacional, que con innegable generosidad movilizó a destacadas personalidades para traer a la libertad a tres indefensos colombianos. ¿Cuánto más puede estirar Chávez sus diferencias con el presidente Uribe en aras de lograr el intercambio humanitario? Por el momento, las grandes perdedoras son las Farc, que siguen usando la vida de dos mujeres y un niño para mofarse de todo el mundo. Incluido el mandatario venezolano.
editorial@eltiempo.com.co
Comunicado de las FARC, 9/12/2007;
1. Álvaro Uribe fracasó en su intento por manipular al presidente Chávez y a la senadora Piedad Córdoba. De nuevo mostró su verdadero rostro como enemigo que es del acuerdo humanitario y de la paz concertada.
2. La indignante anulación de la gestión facilitadora fue un acto de barbarie diplomática contra el legítimo jefe de un Estado hermano y contra el pueblo venezolano, solidarios con la solicitud hecha desde Bogotá. Con ese vergonzoso portazo se sentó un pésimo precedente, pues también lo recibieron el presidente Sarkozy, los presidentes latinoamericanos solidarios con la tarea facilitadora, otros gobiernos siempre diligentes para asuntos humanitarios, el movimiento de países no alineados, los pueblos de Francia, Estados Unidos, Latinoamérica entera y, especialmente, los esperanzados familiares de los prisioneros de guerra de las dos partes que presentían más cerca el final de sus angustias.
3. Este gobierno que se refiere a las Farc como si estuviese ganando la guerra, con fantásticos discursos dirigidos a las élites empresariales del mundo, no engaña a los 30 millones de colombianos pobres ni a las pauperizadas capas medias víctimas de la diaria violencia económica, social y militar del estado. Mucho menos pudo ocultarle al mundo con el mendaz comunicado que canceló la facilitación, la intensa confrontación armada de profundas raíces político-sociales que vive Colombia, ni la ilegitimidad del régimen cuyo presidente y buena parte de sus congresistas, alcaldes y gobernadores fueron elegidos gracias a la directa gestión política, financiera y armada del terrorismo narcoparamilitar.
4. Acobardado para negar con franqueza cualquier posibilidad de acuerdos humanitarios, confundido para precisar si las Farc son terroristas o una fuerza política-militar, beligerante, con la que está dispuesto a dialogar y llegar a acuerdos, el presidente Uribe sin ninguna seriedad, cambia radicalmente sus opiniones cada fin de semana e improvisa inaceptables propuestas como la actual para que realicemos diálogos con el mentiroso comisionado Restrepo, en inhóspitos, remotos y clandestinos lugares, con plazo de 30 días, mientras que nos llena de improperios, amenaza con más operativos, ratifica su orden de rescate militar y ofrece dólares a los combatientes de las Farc para que traicionen sus ideales. Definitivamente a este gobierno le falta realismo y grandeza para hablar con la insurgencia fariana.
5. Reafirmamos la necesidad de despejar Florida y Pradera por 45 días para concretar un acuerdo humanitario, mantenemos nuestra decisión por realizarlo y por avanzar en la solución política del conflicto social y armado como resultado de un proceso rodeado de plenas garantías por parte del Estado, buscando no la recomposición del actual régimen paramilitarizado, corrupto y arrodillado ante el imperio, sino la construcción de uno nuevo, transparente, verdaderamente democrático y soberano como lo exponemos en el manifiesto fariano y en la plataforma bolivariana.
6. Agradecemos al presidente Hugo Chávez su dedicación, colosal esfuerzo como facilitador, incuestionable buena fe en esta jornada humanitaria, su solidaridad con la causa pacífica de nuestro pueblo y el tiempo invertido a pesar de sus grandes responsabilidades como primer mandatario de la hermana república bolivariana de Venezuela. La historia le rendirá el merecido reconocimiento a su gestión humanitaria.
7. Ante la infamia uribista y como desagravio al presidente Chávez, a la senadora Piedad Córdoba y a los familiares de los prisioneros, aceptamos su llamado a liberar a la doctora Clara Rojas, a su pequeño Emmanuel y a la doctora Consuelo González de Perdomo como muestra incuestionable de la esperanza que habíamos depositado en su papel facilitador.
Ellas y Emmanuel deberán ser recibidas por el presidente Chávez o por quien él designe, en circunstancias tales que se evite bajezas uribistas como las sucedidas con las “pruebas de vida”. La orden para liberarlas en Colombia, ya ha sido impartida.
Secretariado del Estado Mayor Central.
FARC-EPDiciembre 9 del 2007.

La opinión del guero Castañeda

El amparo/Jorge G. Castañeda
Reforma, 2/01/2008;
Como es sabido, hace un par de semanas un grupo de escritores, académicos y demás argüenderos, convocados por Federico Reyes Heroles y representados legalmente por Fabián Aguinaco, interpusimos un amparo contra la reforma de la fracción tercera del artículo 42 constitucional, reforma aprobada por el Congreso en el marco de las modificaciones a nuestras leyes electorales. Más allá de dudas abstractas y válidas (¿se puede amparar alguien contra la Constitución?, ¿cómo se determina la constitucionalidad de la Constitución?) y del acuerdo que muchos de los firmantes hemos manifestado con una de las partes medulares de la reforma, a saber, la prohibición de la compra de tiempo-aire por los partidos políticos, el sentido del amparo en lo que a mí respecta es muy claro. Se trata de impedir la colocación de un candado más ante la entrada de terceros a la arena electoral.
Los partidos mexicanos, o la partidocracia, han hecho de la arena electoral un coto de caza cerrado. Sólo ellos pueden competir -no hay candidaturas independientes-, sólo ellos pueden disfrutar de las prebendas que ellos mismos se otorgan -es extraordinariamente difícil crear un partido- y dichas prebendas son de tal magnitud que impiden cualquier competencia verdadera. No es por nada que desde la formación del PRD en 1989 no ha surgido un solo instituto político nuevo y verosímil en México. Y conviene recordar que el propio PRD tuvo que emerger de las cenizas del PMS, ya que le resultó imposible a Cuauhtémoc Cárdenas cumplir con los requisitos para la formación de un nuevo partido.
Ahora bien, sé que todos los adoradores nacionales de la partidocracia insisten de manera incesante que no hay democracia sin partidos. Es cierto, pero la tendencia en el mundo entero descansa justamente en los contrapesos: la democracia no puede ni debe reducirse a los partidos. Si cada estamento de la sociedad ve limitado su ámbito de acción a su vocación principal, terminas con una sociedad muerta: los partidos hacen política, los estudiantes estudian, los artistas cantan y pintan, los empresarios hacen dinero y los trabajadores... trabajan. Lo que las democracias modernas buscan y necesitan es que todos hagan política, electoral, por supuesto, pero no sólo electoral, aunque inevitablemente en democracia se tiene que desembocar en lo electoral. Las reformas a la Constitución y al Cofipe reducen el espacio de la política, reservándolo aún más que antes a los partidos.
Por eso se antoja especialmente acertado el argumento a favor del amparo que le escuché a Joel Ortega Juárez, uno de los firmantes virtuales, o adherentes posteriores del amparo. Ante quienes alegan que la prohibición de compra para terceros va dirigida contra "los ricos" y por tanto se justifica a la luz de los acontecimientos de 2006, Ortega responde que también le cierra el camino a "los pobres", es decir a todo los que podríamos llamar la sociedad civil organizada. Sólo que "los ricos" siempre encontrarán la manera de darle la vuelta a la restricción -"comprando" entrevistas, poniendo un YouTube mexicano, etcétera- mientras que los "pobres" -movimientos estudiantiles, indígenas, de género, sindicatos democráticos, si algún día los hay, asociaciones religiosas, etcétera- verán más cerrado que nunca el camino a la representación electoral.
Se podrá objetar que pueden perfectamente manifestarse en televisión y en radio fuera de los periodos electorales, pero precisamente de lo que se trata es que puedan hacerlo también, y yo diría principalmente, cuando el país -o el estado, o el municipio- decide quiénes deben sus gobernantes y representantes. No podrán expresarse las organizaciones de la sociedad civil a favor o en contra de un candidato o de un partido, salvo a través de un partido. No podrán apoyar a un candidato o tratar de frenarlo, salvo a través de un partido. No podrán exigirle definiciones, compromisos o rechazos a candidatos o a partidos, salvo a través de un partido. Si a alguien le parece que todo esto favorece a la democracia en lugar de restringirla, que por favor lo expliquen para los que no entendemos.
El amparo interpuesto puede o no prosperar, encierra o no inconvenientes secundarios o no deseados, y puede o no parecerse a otros amparos solicitados por organismos empresariales. Como todo en esta vida, es imperfecto. Pero es mucho mejor que su contrario, es decir, dejar pasar una reforma que partidiza, que circunscribe y vuelve más excluyente que nunca la arena electoral. Es un buen amparo, contra una mala reforma.

Georges Smiley´s War

George Smiley´s War/Donald Gregg, a career Central Intelligence Agency officer from 1951 to 1982, after which he served as national security adviser to Vice President George H.W. Bush, U.S. ambassador to South Korea and chairman of the Korea Society
THE WASHINGTON POST, 31/12/07;
Many years ago I was given the job of making the final payment to a foreign diplomat who had worked as a recruited agent for the CIA. With the man’s retirement, his covert relationship with the agency was ending. The old agent was in an expansive mood when we met, and he told me how much he valued his work for the CIA, not just because it had paid for his children’s educations. The information he had passed along about his country and resulting U.S. actions “had stopped us from doing all kinds of stupid things,” he said.
Today, such a conversation would be unlikely for many reasons, chief among them the current reputations of the CIA and of the United States itself. Our bungling of intelligence assessments before the invasion of Iraq and our mismanagement of the occupation; our continued unwillingness to talk to those with whom we disagree; and other missteps, including the mishandling and destruction of detainee interrogation tapes, have shrouded the White House, the Pentagon and CIA headquarters in an aura of incompetence.
In the name of the “war on terror,” we have abandoned the moral high ground on issues such as prisoner detention, torture and rendition. The Bush administration has become so obsessed by the Sept. 11 attacks that, as former deputy secretary of state Richard Armitage puts it, we are exporting fear, not hope.
The targets and primary requirements of intelligence agencies change with time. Today’s targets are tougher and more dangerous than anything I had to deal with. I worked primarily against the Soviets and the Chinese, and violence was rare. Today’s case officers put their lives on the line as they pursue al-Qaeda and other terrorist groups. The draconian positions taken by the Bush administration make case officers’ lives harder, not easier. The nightmarish images from Abu Ghraib and Guantanamo are bitter obstacles to the development of dialogue with potential recruits and make the threat of capture by Muslim fanatics all the more horrendous.
Others who have worked in and studied the intelligence world have suggested taking steps to reinvigorate our intelligence and security community. Earlier this year, Richard Dearlove, the retired director of Britain’s MI6 intelligence service, said that at the CIA “there are already solid foundations on which to rebuild” but that this will be a 10-year process. There are no quick fixes, he warned. Tim Weiner, author of the excellent CIA history “Legacy of Ashes,” spoke in a television interview of the critical need for talented young people, with linguistic skills and a sense of history, to be willing to contribute years of anonymous service to their country.
Fortunately, such people exist. I frequently talk on college campuses and always refer positively to my 31 years with the CIA. Almost inevitably, a student waits after my talk to quietly express interest in becoming an intelligence officer. I encourage all such young people to learn a foreign language, read history and get some overseas experience.
Within the CIA itself, positive steps are already being taken. The current director has quietly brought back into the service some highly experienced, senior people forced out by his predecessor, Porter Goss. And George Tenet’s unfortunate “slam-dunk” remark about Iraqi weapons of mass destruction should not obscure his solid, morale-restoring achievements, particularly in Afghanistan, during his long tenure as CIA director.
The CIA has had many ups and downs during its history. The late Meg Greenfield, the former editorial page editor of The Post, wrote a column in Newsweek, “The CIA Without Romance,” in 1975 in which she dismissed former director Allen Dulles (as does Weiner in his book) by saying that “in Dulles the potential for disaster is everywhere apparent.” She referred to Bill Colby, then the director, as “presiding over one of the great organizational wrecks of our time, a vast secret intelligence agency that has endured a veritable tornado of blown cover, and which is trying to get in line with a sudden demand for public accountability.” (Sound familiar?)
In the end, as Greenfield voiced hope for the CIA’s revival, she chose John le Carr¿’s fictional hero, George Smiley, as embodying the key virtues of intelligence work. She wrote: “George Smiley has it all, and has it all just right: a fanatical commitment to the inspection of reality, a corollary distaste for daydream and drama, a willingness to make moral distinctions and an understanding of what the practical limits are.” Le Carr¿ was a British intelligence officer who served in Germany in the early days of the Cold War. He knew what he was writing about.
As we move into a new year and further into this tumultuous new century, we will need attributes such as Smiley’s to best assess foreign threats. When we at last accurately perceive the nature of terrorist challenges, we will recognize that effectively dealing with them is largely a job for intelligence officers and paramilitary specialists. Such people, skillfully employing the scalpels of deep insight and, if necessary, excision, are far better guardians of our national security and our global reputation than those who indiscriminately wield the broadswords of threat, force, torture and death.

1 ene 2008

Tonos de la identidad

Tonos de la identidad europea/Tahar Ben Jelloun, escritor. Premio Goncourt 1987.
Publicado en LA VANGUARDIA. 31/12/07):
Traducción: José María Puig de la Bellacasa.
Steven Patrick Morrissey, de ascendencia irlandesa y ex cantante del grupo The Smiths, está muy disgustado. En realidad se halla tan irritado que ha manifestado que difícilmente consideraría plausible la idea de volver a vivir en Inglaterra. Los cantantes suelen ser dueños de un ego importante. El éxito se les sube a la cabeza, cosa que les permite decir y hacer lo que sea. Sin embargo, en este caso no se ha tratado del fallo de un técnico o una crítica negativa en un medio de comunicación. No, en este caso Morrissey muestra su enfado porque la identidad británica se ve amenazada de desaparición. Acaba de declarar a la revista inglesa New Musical Express (NME) que “Inglaterra está inundada de extranjeros. Se ha convertido en un país que menosprecia y amarga la vida a la gente (…). Cuanto más aumenta la afluencia de extranjeros a Inglaterra, más se desvanece la identidad británica”. Inquietante, ¿no?
En un reportaje emitido por la televisión francesa, una mujer, burguesa, con abrigo de visón, ha exteriorizado su irritación contra la actual ministra de Justicia francesa, Rachida Dati: “¡Que se vaya! ¡No tiene más que volver a su país!”. Cabe recordar que Dati es francesa, hija de inmigrados - de padre marroquí, albañil, y madre argelina-. Pero para algunas personas sigue siendo una inmigrada, una extranjera.
Un partidario de la extrema derecha francesa ha dicho que con todos esos jugadores negros, la selección nacional no es francesa. Y así podríamos seguir citando las reacciones a menudo epidérmicas ante las transformaciones palpables y evidentes del paisaje humano europeo, que constituyen un hecho innegable.
La naturaleza y aspecto de Gran Bretaña, Francia - Italia y España se hallan en camino- están cambiando. La civilización judeocristiana de piel blanca ha abierto sus puertas. Ya no se compone exclusivamente de europeos de varias generaciones.
Este hecho plantea el problema de la identidad. ¿Cómo definirla? ¿Qué significa ser europeo hoy? La afluencia creciente de inmigrados de países no europeos como los de África y en concreto el Magreb o los de Asia transforma y trastorna la vida diaria de los ciudadanos europeos que convivían tranquilamente entre sí. Pero esta Europa rica y blanca, que goza de buena salud económica, necesita mano de obra para que sus fábricas y talleres funcionen y ha tenido que recurrir a millones de extranjeros para que su economía funcionara y pudiera mantener el tren de vida anterior. Sucede, únicamente, que tales extranjeros son hombres y mujeres que tienen hijos, hijos nacidos en suelo europeo, poseedores de un documento de identidad europeo y nombre extranjero. Van al colegio, crecen, estudian e incluso llegan a abrirse camino y prosperar. Alguno como mi amigo Fouad Allam es diputado parlamentario italiano. Otros - tan escasos…- han accedido ¡a la responsabilidad ministerial, como Fadila Laanan, de origen marroquí, nombrada ministra de la Cultura y el Audiovisual en la Bélgica francófona, o Rachida Dati, ministra de Justicia en Francia, aunque no ministra de la inmigración o de cualquier ámbito susceptible de recordar sus orígenes! El rasgo de genio de Nicolas Sarkozy consiste en haber sorprendido a todos haciendo lo que la izquierda nunca se ha atrevido a hacer: confiar un ministerio importante a una mujer joven hija de padres magrebíes. Rachida Dati tiene en su haber una trayectoria de luchadora. Se ha formado y esforzado por encontrar su sitio, pero el factor que más la ha ayudado ha sido su determinación para salir adelante.
En 1994 escribí una pequeña novela, Nadia (Les raisins de la galère en francés), que relata la historia de la hija de unos inmigrantes argelinos deseosa de asumir su nacionalidad e identidad francesa. Lucha y se opone a todos los prejuicios para mostrar que cuando se posee la voluntad de triunfar, se puede triunfar. Hablo de esta novela porque un allegado de Rachida Dati me lo ha recordado. Indudablemente, la literatura proporciona esas dotes visionarias, pero confieso que no me hacía falta ser brujo o mago para adivinar que un día una hija de inmigrados se convertiría en ministra. Hay que afirmar que en Francia se trata de un caso raro y especial, y con frecuencia el hecho de nombrar personas de origen extranjero para ejercer cargos políticos se ha considerado una coartada, un símbolo. Porque la identidad francesa es tan valiosa y preciada como la inglesa. No pertenece a ella el primer llegado.
Los disturbios de las barriadas francesas en octubre del 2005 y noviembre del 2007 han sido expresión-manifestación de un sentimiento de cólera porque Francia no admite a esos cientos de miles de jóvenes nacidos en su suelo de padres inmigrados. “Es un problema de identidad”, dijo Jacques Chirac. Él comprendió las raíces del malestar, pero ¿por qué no hizo nada durante sus doce años de presidencia? ¿Por qué ni él ni su predecesor - por añadidura socialista-, François Mitterrand? A esta identidad de piel morena, a veces negra, le resulta difícil abrirse paso en las mentalidades occidentales.
Pero entonces, ¿en qué consiste la identidad europea? ¿De qué se compone? ¿A qué se parece?
A los escritores no les gusta esta noción de identidad. Quienes mejor lo han expresado son dos gigantes de la literatura del siglo XX: Fernando Pessoa y Jorge Luis Borges. Para demostrar que un escritor carece de identidad - como no sea la de la literatura y la imaginación- han multiplicado el yo y han firmado textos con distintos seudónimos (en especial Pessoa).
Suelen pedirme que responda a la pregunta: “¿Es usted un escritor marroquí o francés?”. ¡Eso compete a la policía! A la gente le gusta situarle a uno.
La noción de identidad implica una relación con otra persona. Un psicoanalista me dijo el otro día que un bebé construye la angustia a partir de lo extraño; es decir, rechaza el olor de otra persona pues sólo tolera el olor de la leche materna. La relación con lo no familiar se construye a partir del octavo mes. Ello significa que la noción de identidad se forma muy pronto y sólo tiene sentido en un contexto donde viven otras personas. Basta enseñar a los niños que su identidad no está petrificada, que su color no es definitivo y que puede adoptar otros rostros y aspectos. No sé si se enseña a los alumnos de las escuelas europeas que la identidad europea se halla en movimiento. La prueba está en las propias escuelas. Es una constatación objetiva que nos libera de cualquier posible angustia: la Europa del mañana se parece a un aula escolar europea en la medida en que los hijos de inmigrados son admitidos por el mismo concepto que los hijos de europeos de pura cepa. En cuanto esta realidad adopte un carácter convencional, cabe esperar no tener problemas más adelante. En el caso de los responsables políticos, es una cuestión de ética. Es menester admitir la realidad y su evolución. La identidad europea avanza y cambia con el movimiento de la historia. Me gusta la definición de ética del filósofo francés de origen lituano Emmanuel Lévinas. Para él, la ética comienza con el olvido de sí; entrar en el orden ético es situar al otro en primer plano, abrigar solicitud por el otro.
Cuando el cantante Morrissey habla del final de la identidad británica, renuncia a la ética, antepone una visión egocéntrica de Europa. Resulta desafortunado, porque el paisaje humano que cambia no depende de nuestros deseos o nuestra simple voluntad. La vida está hecha de movimiento y cambio. Sólo la muerte es definitiva. Petrifica y suspende todo. Los que han querido petrificar la identidad son totalitarismos como el fascismo o actualmente el integrismo religioso. La identidad con que soñaba Hitler era una identidad histerizada, pura, a sabiendas de que la pureza no existe. El racismo es precisamente una identidad replegada sobre sí misma. El racismo es una identidad presa de esta noción de pureza que no admite mezcla. Eso es algo imposible. Pertenece al orden de la patología y la muerte.
La identidad europea, afortunadamente, existe. Justo es reconocerlo y alegrarse de ello. Hay que aprender a descubrir las ventajas de estas mezclas: lo que aportan, lo que mejoran. Convivir no es fácil. Hay que aprender a vivir con los demás y aceptar que no estamos solos ni lo estaremos nunca. Para ello es menester que sean respetadas las normas y leyes que fundamentan la sociedad. Hace falta una labor pedagógica suplementaria para construir la identidad europea en movimiento, que nunca quedará petrificada como una estatua en un parque donde van a morir los desesperados de la existencia.

¿Por qué renunció la jueza Vieyra?

¿Por qué renunció la jueza Vieyra? La jueza Mariana Vieyra Valdés renunció a su cargo como jueza Tercero de Distrito en Materia Penal de Tol...