22 feb 2010

"El Jabalí"

Cae operador de 'El Chapo' en Sonora
'El Jabalí' traficaba toneladas de cocaína de Colombia hacia Chiapas y Oaxaca, que después transportaba en aeronaves de su propiedad hacia Sonora.
Según la PF, 'El Jabalí' optó por aliarse con Guzmán Loera luego que los Beltrán Leyva pactaron con 'Los Zetas'
REFORMA / Redacción
Ciudad de México (22 febrero 2010).- José Vázquez Villagrana, "El Jabalí", presunto operador de Joaquín "El Chapo" Guzmán para el trasiego de cocaína de Centroamérica hacia Estados Unidos, fue detenido por la Policía Federal en Sonora, informó este lunes el jefe de la División Antidrogas, Ramón Pequeño García.
El mando detalló que "El Jabalí" traficaba toneladas de cocaína de Colombia hacia Chiapas y Oaxaca, que después transportaba en aeronaves de su propiedad hacia Sonora.
Dichas aeronaves aterrizaban en ranchos de los que es propietario en Santa Ana y Magdalena de Kino para después internarlas en Estados Unidos.
Pequeño García comentó que "El Jabalí" es compadre de Alfredo Beltrán Leyva, "El Mochomo", hermano del extinto capo Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas" con quienes operaba hasta el año pasado, cuando decidió apartarse de esa organización, luego que hicieron una alianza con "Los Zetas".
"Vázquez Villagrana continuó operando al lado de Arturo Beltrán Leyva después de la detención de 'El Mochomo', sin embargo, a mediados del 2009 surgieron diferencias entre ambos a raíz de la alianza de éste con el grupo de 'Los Zetas', lo que motivo a Villagrana a cambiarse de mando y trabajar al lado de 'El Chapo' Guzmán", dijo Pequeño García.
La detención se concretó ayer en Santa Ana, en un operativo derivado de las indagatorias iniciadas tras el aseguramiento de un arsenal en abril del año pasado, en la misma ciudad.
"El Jabalí", un ex militar estadounidense, pactó con otros jefes de plaza en Sonora para contrarrestar extorsiones y secuestros cometidos por la organización de los Beltrán Leyva en la entidad, lo que ha derivado en diferentes enfrentamientos a partir de noviembre de 2009, agregó el mando.
El presunto narcotraficante será puesto disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR.
Hora de publicación: 07:46 hrs.


Gómez Mont

Hidalguía y panismo/Jesús Silva-Herzog Márquez
Reforma, 22 Feb. 10;
En el discurso que Manuel Gómez Morin pronunció en septiembre de 1939 para trazar el rumbo del partido naciente, adelantaba un retrato de los panistas. A diferencia de Vasconcelos, el fundador de Acción Nacional apostaba por una institución, un órgano permanente de ideas y labores. Quienes tendrían en sus manos la proeza democrática serían hombres entregados al compromiso democrático que no se zambullirían por completo al agua de la política. Así los imaginaba Gómez Morin: "un conjunto de hombres de trabajo que no han hecho, que no harán de la política su ocupación constante, que trabajarán en ella por el sentido de un deber que, aun siendo primordial y preferente, no las exime del cumplimiento de otras obligaciones". Así marcaba el rechazo de la política profesional: para nosotros la política no será "ocupación constante", advertía. Ingresaremos al territorio para cumplir nuestros deberes, pero retornaremos pronto a nuestras labores cotidianas. Gómez Morin hablaba con sus palabras y con su propia vida: la política como distracción sabática, como un paréntesis en la gestión del despacho, una pausa en la administración de la empresa, un veraneo patriótico.
En esos mismos momentos se insinuaba otra veta de la psicología de Acción Nacional: la idea del compromiso político como hidalguía, antes que como responsabilidad pública. El primer orador que tomó la palabra en aquella convención fue el delegado por el estado de Veracruz, Manuel Zamora. El abogado e integrante del Club Rotario de Veracruz tuvo a bien referirse a sus compañeros de causa sin emplear la vulgaridad mexicana del "ustedes". Vosotros os habéis echado una honda labor en vuestros hombros, decía. En buena hora evocaba las glorias de los reyes católicos. Los misioneros del PAN tendrían que purificar el alma mexicana. "Yo recuerdo (...) las palabras aquellas del más escéptico de los poetas, aquel que no creía en muchas cosas y que ante la niña de los ojos azules, como dos estrellas azules, después de afirmar que sí creía en el Padre y en el Hijo, agregaba que también creía en el Espíritu Santo, porque yo sé que el Espíritu Santo ha lanzado a la faz de la tierra, un grupo de caballeros que llevan una coraza infranqueable y que van con todas las armas propias para combatir la deslealtad y deshonor, la hipocresía, la concupiscencia, van armados con esas armas capaces de vencer y de destruir a los enemigos del género humano". El Espíritu Santo germinando en México a un grupo de caballeros destinados a combatir la deslealtad y la concupiscencia. Benditos panistas cubiertos por una coraza de nobleza.
En la sala de parto se adelantaban así dos marcas del partido septuagenario: un repudio de convicción al profesionalismo político y la jactancia de hidalguía. Los profesionales de la política son, en principio, sospechosos. Quien se dedica plenamente a la actividad política resulta un dependiente, un siervo del poder, un burócrata. Por ello el panista es un político efímero: entra a la arena política para retornar en cuanto le es posible a su negocio. Su compromiso elude los criterios de la responsabilidad para cobijarse en la heráldica y otros símbolos de señorío. No lo atan las consecuencias de sus actos, sino el aparentar de la decencia.
Esas dos cuerdas pueden percibirse en la renuncia del secretario de Gobernación a su partido. Su despedida del PAN es, desde este ángulo, el acto de mayor coherencia panista: la soberbia irresponsabilidad del hidalgo. Ya había advertido en una entrevista radiofónica con León Krauze que él no era un político profesional. Lo decía orgullosamente. Su labor al frente del ministerio del interior era una digresión biográfica: "Yo sé bien que este es un episodio de mi vida en el cual me siento afortunado de acompañar al Presidente y amigo en una tarea de trasformación del país. Pero no soy un político profesional y no lo voy a ser". Su dimisión al PAN en uno de los momentos más delicados de la administración del presidente Calderón es una muestra de gravísima irresponsabilidad política que apenas sirve para alimentar una vanidad. Emblemática la defensa y el defensor que encontró la estocada. Diego Fernández de Cevallos salió al auxilio: Gómez Mont "no estuvo dispuesto a perder la vergüenza, la dignidad y el sentido del honor".
El penalista se había empeñado en dignificar la política. Defendió con inteligencia y convicción la reforma política porque prestigiaría el oficio. Lamentablemente, su mensaje final al PAN abona al desdoro de la política: alimento al chisme, la especulación y el rumor. Su paso por Gobernación tampoco habrá ayudado al crédito de la acción política: conquistando mediocridades, exhibió que el gobierno al que (todavía) sirve negocia la estrategia electoral de su partido. Si la errática conducción del presidente Calderón le resultaba inadmisible, al gobierno y no a su partido debió dirigir su despedida. El hidalgo regresará pronto a lo suyo.

Olor a podrido

Olor a podrido /Denise Dresser
Reforma, 22 de febrero de 2010;
En días recientes, Felipe Calderón ha logrado algo sorprendente: aparecer simultáneamente como un mentiroso, un incompetente, o un hombre deshonroso en cuya palabra no es posible confiar. Mentiroso, si es que sabía lo que su secretario de Gobernación negociaba con el PRI, aún cuando su subalterno lo niega. Incompetente, si es que no estaba al tanto de algo tan importante y ahora mantiene a Fernando Gómez Mont a pesar de haber actuado al margen de la voluntad presidencial. Deshonroso, si es que armó un acuerdo con los priistas y ahora lo rompe. En los tres casos queda mal. Pero lo que se ha perdido de vista detrás de la falta de operación política de Los Pinos, de la Secretaría de Gobernación y del PAN es un hecho insoslayable y más grave: el tipo de pacto que el PRI propuso y que Fernando Gómez Mont avaló.
Ése es el escándalo más grande. Ése es es el acto más condenable. Ése es el proceder que huele a podrido y que mantiene a México anclado en la mediocridad permanente. El PRI propone apoyar el presupuesto a cambio de que el PAN no vaya en alianza con el PRD en las próximas elecciones. El PRI acepta aumentar el gravamen a los contribuyentes a cambio de dejar intacta su estructura en Oaxaca, y el PAN acepta la transacción. En pocas palabras, impuestos a cambio de impunidad. Impuestos a cambio de cacicazgos. La anuencia fiscal del PRI canjeada por la abstinencia electoral del PAN. Exprimir aún más a la población a cambio de permitir que camarillas como la de Ulises Ruiz continúen gobernándola de manera autoritaria en los estados. Asegurar el financiamiento para los gobernadores a cambio de coartar la competencia en contra de sus delfines designados. El PRI negoció -en lo oscurito- un pacto perverso y Gómez Mont lo suscribió con el beneplácito de su jefe, porque de no ser así ya lo hubieran despedido por deslealtad.
Dentro de todas las versiones contradictorias que se han vertido y todas las explicaciones abigarradas que se han dado, sobresale algo que nadie puede negar: el pacto se dio y en esos términos. Gómez Mont lo admite: "Constantemente fuimos buscando acuerdos entre las fuerzas políticas a fin de posibilitar una alineación parlamentaria para posibilitar la aprobación del paquete financiero". Peña Nieto lo subraya: "Fue un acuerdo general entre los partidos y, bueno, hoy vemos después de pasar el tiempo pareciera que hubo omisión". Francisco Rojas lo sugiere: "Había que vigilar la equidad de la contienda" y que no se "distorsionara la competencia". Unos y otros reconociendo una negociación escandalosa que en México parece normal, pero que en una democracia funcional sería impermisible.
Porque el acuerdo buscado constituye una acción claramente antidemocrática. Revela que las decisiones de política pública no se toman con base en sus méritos técnicos, sino en función de criterios electorales cortoplacistas; que las preferencias de los electores en estados como Oaxaca pueden ser ignoradas o utilizadas como moneda de cambio en cualquier negociación cupular; que Felipe Calderón estaba dispuesto a intercambiar la permanencia del PRI a cambio de una bolsa de dinero o de la "gobernabilidad", construida a base de chantajes.
Y llevamos 10 años de pactos de este tipo; pactos PRI-PAN negociados de espaldas a la opinión pública que le han permitido a los panistas gobernar al país, pero sin poder transformarlo verdaderamente. Al ir de la mano con los artífices del pasado, Vicente Fox y Felipe Calderón han promovido su resurrección. Al decirle al PRI que cualquier cosa es negociable, el PAN ha acabado cediéndolo todo. Al sucumbir -una y otra vez- a la presión de Pritramposaurios como Ulises Ruiz, el PAN ha acabado acorralado por ellos. Como botón de muestra basta lo que Gómez Mont estuvo dispuesto a negociar sin ruborizarse siquiera: la rendición adelantada de su partido en la siguiente temporada electoral. Ahora, por fin, parece que el pacto detrás de la Pax Prianista se ha roto y enhorabuena. Las alianzas PAN-PRD sugieren que Felipe Calderón no va simplemente a regresarle la banda presidencial al PRI, o entregar la plaza sin dar la pelea por su conservación.
Y para quienes critican este viraje estratégico, lamentando que producirá la parálisis legislativa, la falta de gobernabilidad, la ausencia de reformas, la "ventanilla cerrada" ante las propuestas presidenciales, basta con recordar algo crucial. En alianza con el Partido Verde, el PRI es mayoría en el Congreso. Y aún así, ¿dónde está la reforma fiscal profunda? ¿La reforma política integral? ¿La reforma laboral modernizadora? ¿La reforma energética competitiva? ¿La reforma a la Ley de Medios y a la Ley de Competencia Económica? Si el PRI quisiera, podría elaborar, proponer, negociar y aprobar reformas de largo alcance. Pero no lo hace ni lo hará, debido al tipo de intereses monopólicos que defiende, al tipo de pactos corporativos que mantiene, al tipo de políticos malolientes que apuntala. El PAN se ha equivocado al negociar pactos que huelen a podrido, pero no olvidemos que el PRI es responsable de su mal olor.

No me voy: Clouthier

Columna Itinerario Político/Ricardo Alemán
El Universal, 22 de febrero de 2010
En 1988, Manuel J. Clouthier —, se ganó la admiración, el respeto y el derecho a ser candidato presidencial del PAN, gracias al florido lenguaje que empleaba contra gobiernos y gobernantes del PRI, a los que insultaba con mucho más que un elemental “cabrón irresponsable”.
Han pasado 22 años y Manuel Clouthier Carrillo —hijo de Maquío—, se ganó el repudio del PAN de Nava y el rechazo del gobierno azul, gracias al florido lenguaje que empleó en sucesivas entrevistas —de prensa, radio y televisión—, en las que se quejó que al gobierno de Calderón “no tuvo el tamaño” de perseguir al narcotráfico en Sinaloa, como lo ha hecho en otras entidades.
La noche del 8 de marzo de 1988, Manuel J. Clouthier presidió una protesta masiva contra Televisa —frente a Chapultepec 18—, para que el monopolio televisivo abriera espacio a los presidenciables opositores. El signo distintivo de la protesta del candidato presidencial del PAN y de sus seguidores, era la mordaza que les tapaba la boca. En respuesta, Televisa se abrió a los opositores luego de esa protesta.
Pasaron 22 años y diputados, dirigentes y políticos del PAN intentan amordazar a Manuel Clouthier Carrillo. ¿La razón?. Que a los nuevos jefes del PAN no les gusta el lenguaje florido del hijo de Maquío, y menos que cuestione —con o sin razón—, la lucha del gobierno federal azul contra el narcotráfico.
En 1988, Manuel J. Clouthier impuso su militancia y aspiraciones presidenciales al PAN de Luis H. Álvarez y de Carlos Castillo —y con ello a jóvenes promesas como Felipe Calderón y Fernando Gómez Mont—, gracias al apoyo de la derecha y la ultraderecha azul, que desde entonces asaltó al PAN junto con los llamados “bárbaros del norte”, de los que salió el inefable Vicente Fox.
En 2008 —20 años después—, Manuel Clouthier Carrillo fue invitado al PAN de Germán Martínez, no por habilidades políticas y fortaleza ideológica, sino porque el hijo de Maquío les aportaba imagen y renta política al PAN. Nunca esperaron que el Jr. de Maquío saliera respondón y menos —como lo definió Juan Ignacio Zavala—, con problemas de personalidad, identidad ideológica y protagonismo.
Pero el problema de la escaramuza entre Acción Nacional y el Jr. sinaloense no es que saliera respondón el diputado. En 1988 como en 2010, el PAN cultiva lo que sembró; ayer como hoy se convirtió en bote de basura de la política. Ayer fueron empresarios convertidos en gobernadores —incluido Fox—, que luego de cuestionables gestiones provocaron el regreso del PRI en Nuevo León, Chihuahua, Yucatán, San Luis Potosí, Querétaro… y hoy son los Yunes, Moreno Valle, Aispuro… ¿De qué se quejan? Son lo que sembraron. ¡Y lo que falta!
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Debemos perder miedo a la crítica: Clouthier
Juan Arvizu Arrioja y Andrea Merlos
El Universal; 22 de febrero de 2010
Dice que todo lo sucedido lo ha hecho pensar en afiliarse al PAN
Contrario a los llamados a que se retracte de sus declaraciones o que deje la curul en San Lázaro, el diputadoManuel Clouthier Carrillo, afirmó que esa reacción panista, “me despierta mucho, mucho, seriamente, el interés de afiliarme quizá al PAN, de cara a contribuir desde adentro y con voz llena para que el Partido Acción Nacional no pierda su esencia”.
Su propósito es involucrarse más con el PAN y su responsabilidad de legislador. “Si queremos cambiar este México nos debemos comprometer. Si creemos que el PAN está teniendo debilidades, hay que meterse y si he tomado la decisión de entrar a la política, es porque había cosas que contribuir”.
“Cuando he criticado que Sinaloa no ha sido atendido con el compromiso, la seriedad que demanda la realidad, es porque estoy informado”, afirmó el diputado.
También reiteró: “Estoy haciendo un llamado al gobierno federal para que combata con compromiso la realidad que se vive en Sinaloa, que combata al narcotráfico y a la narcopolítica”.
La dirigencia nacional del PAN, el viernes, respaldó la postura de deslinde que tomó la bancada en San Lázaro, respecto de Clouthier, y destacó que el combate al narco se da sin distingos.
—¿Plantearía ser propositivo con la bancada?
—La proposición tiene que ver con la crítica. No puedes pensar solamente que todo es lindo y maravilloso y que vivimos en Disneylandia. Este México no es eso. Este México demanda análisis, México demanda crítica. Entre más crítica es una sociedad más democrática y permeable se convierte.
“Perdámosle miedo a la crítica, en México que se critique y que sea sin adjetivos. Eso de que la critica propositiva…no, ¡qué critica propositiva ni qué carajos!, vamos para adelante con la crítica y con el debate y vamos a discutir acaloradamente, incluso, pero con sensatez y madurez los acuerdos correctos a favor del país”.
—¿Lo veremos mucho tiempo en la bancada de Acción Nacional?
—Mientras no me corran yo no me voy. Dejando claro, a mí me invitaron. Yo nunca voy a un lugar que no me invitan. Soy todo, menos gorrón e ingrato.
—¿Esto fue un sobresalto?
—Mío no. Estoy haciendo un llamado al gobierno federal para que combata seriamente con compromiso al narcotráfico y a la narcopolítica en Sinaloa. Es denuncia, reclamo y exigencia, como diputado que busca que se atiendan los problemas de su estado, donde hay narcotráfico y narcopolítica.
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Bajo Reserva
22 de febrero de 2010
Fueron las muestras de apoyo las que condujeron al diputado federal Manuel Clouthier a tomar la decisión de inscribirse al PAN, partido desde el cual ha luchado su familia desde hace casi medio siglo. Que el equipo de César Nava le pidiera la curul por criticar la lucha desigual (en sus palabras) del gobierno federal contra los cárteles, no fue bien visto por todos. Muchos consejeros y personalidades panistas se sienten con las barbas en remojo desde hace tiempo; aunque no lo expresan públicamente como Clouthier (quien, como su padre el Maquío, se caracteriza por la defensa férrea de sus ideas), ven con preocupación cómo el partido se ha cerrado a la crítica. El presidente Felipe Calderón es y ejerce como el primer panista del país, señalan; entonces cualquier muestra de independencia de ideas es fácilmente señalada como deslealtad. Clouthier prepara su registro al PAN para cuando bajen las aguas; mientras, corre la especie entre panistas que el intento de censura ha otorgado al sinaloense un estatus que no tenía: lo ven con los tamaños de un buen precandidato presidencial.

Apunte final: Clouthier, hace un año: “[Vicente Fox] le permitió al crimen organizado identificar que había una oportunidad de negociar directamente con gobernadores para ir generando espacios territoriales literalmente de mutua conveniencia”. ¿Cuál es la sorpresa?

Narcopercepción

Columnas Estrictamente Personal/Raymundo Riva Palacio
Narcopercepción
Ejecentral. com February 22, 2010;
Tardaron 72 horas en el gobierno federal para lanzar la ofensiva en contra del diputado Manuel Clouthier por haber dicho que la guerra contra el narcotráfico no había tocado a Sinaloa, pero al final fue ruda. El miércoles por la noche Clouthier recibió una carta del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, refutando su dicho, y al día siguiente pidieron su expulsión del PAN. Clouthier absorbió el enojo presidencial que como contexto tiene la cada vez más insistencia pública de que en este sexenio el cártel que menos ha sido tocado es el de Sinaloa. Y recogió la atención nacional porque en Sinaloa no es sólo el estado que vive un proceso electoral, sino desde donde se desafía permanentemente la seguridad nacional.
No le gustó al gobierno las imputaciones de Clouthier y le envió a la aplanadora azul. Pero las declaraciones de Clouthier no llevaban un solo destinatario, sino dos. Este, que es el PRI, no ha dicho nada, y la razón por la cual el diputado estalló en la prensa es precisamente porque el candidato del PRI al gobierno de Sinaloa es Jesús Vizcarra, a quien hace ya más de dos años que “Malecón”, la columna institucional del periódico El Noroeste, que es en buena parte de su familia, lo señaló de estar vinculado al narcotráfico, y el PAN le está allanando el camino al triunfo.
Vizcarra nunca atajó enérgicamente las imputaciones en “Malecón” ni las posteriores en la prensa nacional, porque consideró que eran infundios. Como era de esperarse, crecieron. Cuando hace tiempo circuló una vieja fotografía en la que aparecía junto con Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los jefes del Cártel de Sinaloa, no aclaró las razones de esa cercanía. Al republicarla el diario Reforma hace unas semanas, se presentó en la PGR para pedir una carta de buena conducta, que fue un mero acto mediático, pues la PGR no hace eso. Liébano Sáenz y Miguel Ángel Yunes, que en el pasado fueron acusados de actos ilícitos de envergadura, pidieron a la PGR que los investigara. Lo hizo, cruzó sus nombres en averiguaciones, los declaró y los eximió de cualquier responsabilidad.
El aspirante a la gubernatura de Sinaloa no hizo nada de esto. Más aún, Vizcarra no quiere enfrentar abiertamente las imputaciones. Se ha negado sistemáticamente a dar entrevistas y en una plática dijo que si llegaba a la gubernatura, pediría “en privado” al gobierno federal que atacara al narcotráfico en su estado. ¿En privado?, se le cuestionó. ¿No sería mejor exigirlo abiertamente y deslindarse públicamente de “El Mayo” Zambada, de quien dicen en Culiacán es compadre? “Se enojaría”, respondió Vizcarra. Claro que se enojaría, se le dijo, pues a “El Mayo” le debe interesar que la gente crea que el gobernador es su compadre. Vizcarra insistió en la molestia que podría causar ese deslinde a Zambada. “Prefiero pagar costos en credibilidad que hacer el deslinde público”, ratificó.
Clouthier se refiere precisamente a esas oscuras realidades. “Sinaloa es un mugrero promovido desde el poder estatal”, dijo a la prensa, aunque se contuvo de señalar al gobernador, Jesús Aguilar Padilla, quien impuso a Vizcarra como candidato, como responsable directo de ese “mugrero”. El diputado panista habla abiertamente de la “narcopolítica” y de los “narcoempresarios” en su tierra, como dos ejes vinculados eficientemente a la delincuencia organizada, contra los que en el gobierno federal “no tocan ni el tronco ni la raíz”. Su afirmación toca heridas abiertas.
Si bien, como le refutó el gobierno federal, la guerra contra el narcotráfico sí ha tocado al Cártel de Sinaloa, el nivel de golpes no es equiparable al que se ha tenido contra otras organizaciones criminales. El Cártel Tijuana fue desmembrado y prácticamente desapareció; el del Golfo estuvo a punto de correr esa suerte, por lo que se corrió al sur de México y a Centroamérica para sobrevivir; al de Juárez y los Amezcua, les han detenido a prominentes miembros de las familias que los encabezan; hay una cacería contra la Familia Michoacana; a los Beltrán Leyva les eliminaron y anularon a sus dos principales dirigentes. El de Sinaloa es diferente.
Desde que en octubre de 2008 arrestaron en la ciudad de México a Jesús “El Rey” Zambada, jefe de las operaciones en el centro del país, no ha habido ningún otro golpe de esa magnitud a Sinaloa. Aunque se ha detenido a sicarios prominentes del cártel, las cabezas siguen sin ser tocadas: “El Mayo” Zambada, Ignacio Coronel –quien ni siquiera está en el imaginario de los mexicanos- y Joaquín “El Chapo” Guzmán –venido a menos, pero quien jala la marca de esa organización-. La percepción popular, reforzada por Clouthier, es que se manejan con una libertad que no tiene el resto de los criminales.
Clouthier ha sugerido que desde el gobierno federal podría haber un acuerdo con el poder político en Sinaloa. ¿Acaso un pacto para que el PRI gane la gubernatura? El mejor candidato que pudo haber tenido el PAN, con posibilidades de triunfo, era Heriberto Félix, pero el presidente Felipe Calderón le cambió el destino al hacerlo secretario de Desarrollo Social. Clouthier quiso ser candidato, pero ni Calderón ni el líder del PAN, César Nava, le dieron el apoyo. Sin candidato fuerte, el PAN camina hacia la derrota en un estado donde la última elección presidencial todos sus candidatos perdieron salvo Felipe Calderón.
Sinaloa no es una elección como las otras 11 donde se pone en juego el gobierno estatal. Desde esas tierras se construyó la narcopolicía, se fortaleció la narcopolítica y florecieron los narcoempresarios. En una de las pláticas con Vizcarra, cuando se defendía de las imputaciones de vínculos al narcotráfico, se le dijo que el momento en que se encontraba, la percepción era más fuerte que la realidad, y que si no aclaraba todo, se convertiría en un “narcocandidato” y luego en el “narcogobernador” de un “narcoestado”. Prefirió el silencio. El PAN se irá con un candidato para perder y el gobierno sigue sin golpear la cúpula del Cártel de Sinaloa. Luego se indignan que Clouthier les diga con palabras lo que han mostrado con hechos.

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