El libro de nunca acabar/Juan Cruz
Publicado en EL PAÍS, 29/02/12;
Leamos: “Antes de que se acabe este siglo, el periodismo será todo lo que se imprima, abarcará todo el conocimiento humano. El pensamiento se expandirá por el mundo a la velocidad de la luz, concebido al instante, instantáneamente escrito, entendido de inmediato. Cubrirá la Tierra de un polo al otro: súbito, instantáneo, inflamado del fervor del alma que lo alumbró. Será el reino de la palabra humana en toda su plenitud. El pensamiento no tendrá tiempo de madurar, acumularse en la forma, morosa y tardía, de un libro. Hoy el único libro posible es un periódico”.
Hasta el penúltimo punto, parece que el autor habla de la Red, esta bendición tan mal interpretada por los que no la desean y tan bien pregonada por los que la consideran el centro del porvenir de toda la cultura escrita. Pero ese largo excurso acerca del porvenir de lo que se imprime se refiere pura y exclusivamente al enorme porvenir que se le concedía en el primer tercio del siglo XIX al invento de los inventos: el periódico impreso, que después de años de experimentación más o menos afortunada al fin tomaba la forma que han ido teniendo los diarios.
