Crónica de una justicia que cruza la frontera
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
La justicia neoyorquina no cree en casualidades, sino en causalidades. La entrega de Gerardo Mérida y Enrique Díaz a las autoridades estadounidenses no debe leerse como un evento fortuito, sino como el primer jalón de un hilo que la Fiscalía de Nueva York ha comenzado a devanar con paciencia quirúrgica.
Hoy, en su columna Razones de Excélsior, Jorge Fernández Menéndez nos ofrece un mapa de los "patrocinadores" —esos arquitectos en la sombra— que impulsaron el ascenso político y financiero de estos personajes durante el pasado reciente. El escenario que nos describe Jorge no es solo un reporte de daños, es la radiografía de una tormenta perfecta articulada en tres frentes:
1. La arquitectura del ascenso. Señala con precisión al General Audomaro Martínez, exdirector del CNI, como el artífice detrás de la llegada de Mérida a la seguridad sinaloense. En paralelo, sitúa a Juan Pablo de Botton como la pieza clave de los hermanos Andrés y Gonzalo López Beltrán para incrustar a Enrique Díaz en los nervios financieros del estado. Las confesiones en suelo americano amenazan ahora con desnudar esta red de lealtades y compromisos que hasta hace poco parecía blindada.
2. La seguridad como moneda de cambio. La inminente visita de los altos mandos estadounidenses —Mullin, Carter y Greer— (como lo comentó ayer la c. Presidenta) es un mensaje cifrado que se lee con claridad: la renovación del T-MEC ya no es solo una cuestión de aranceles, sino de colaboración estricta y punitiva en seguridad. Las acusaciones que pesan sobre Audomaro Martínez y Mérida son, en realidad, las cartas de presión sobre la mesa de una Casa Blanca que ha decidido condicionar el comercio al control territorial.
3. El ocaso de una influencia. Fernández Menéndez documenta también el declive operativo de la estructura política encabezada por "Andy", tras el eco vacío de la marcha en Chihuahua y las nubes negras que se asoman en el horizonte electoral de Coahuila. Es el retrato de un poder que empieza a enfrentar sus propios límites.
Más allá de las conjeturas sobre el destino del gobernador Rocha Moya, el valor de este análisis reside en cómo identifica los vasos comunicantes entre la seguridad en Sinaloa y la tecnocracia financiera del pasado inmediato. Empero, la justicia norteamericana no viene a negociar; viene a imponer condiciones. Es una lectura imprescindible para quienes intentamos comprender las sacudidas de un tablero geopolítico donde lo local es, más que nunca, internacional.
Vale la pena leer hoy a Jorge Fernández Menéndez, la comparto…:
Los patrocinadores de Mérida y Díaz/ Jorge Fernández Menendez
Excelsior, 19 de mayo de 2026
La entrega a la fiscalía sur de Nueva York del ex secretario de seguridad de Sinaloa, Gerado Mérida, y la del ex secretario de finanzas del estado, Enrique Díaz, no sólo exhibirá la trama de complicidades de estos y otros funcionarios, comenzando por el gobernador Rubén Rocha Moya y el ex secretario de Gobierno, Enrique Inzunza (ambos escondidos, me imagino que protegidos por el gobierno), sino también de quienes los colocaron en esos cargos.
En el caso de Gerardo Mérida, un general en retiro que está acusado hasta de haber proporcionado información y protección a los Chapitos de operativos y acciones militares en su contra, la gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde, una mujer incondicional del gobernador Rocha (el mismo que la llamó, durante un evento público y en tono de burla, “una meserita” que antes de ser diputada trabajaba en una lonchería de Dimas, Sinaloa, y que llegó al Congreso tras salir sorteada en una tómbola de Morena), declaró que Rocha no tenía relación alguna con el ex secretario Mérida porque éste, dijo, había sido enviado por el ejército, lo que provocó una fuerte reacción militar.
Mérida no fue propuesto por el ejército para la secretaría de seguridad de Sinaloa: fue una propuesta del que fuera jefe de la seguridad de López Obrador y luego en el sexenio pasado el director de Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez, que fue quien colocó a varios militares retirados en tareas de seguridad en la pasada administración. Mérida, con el cambio de mandos en la Defensa y el CNI, fue separado de ese cargo. Audomaro Martínez es uno de los objetivos de la seguridad estadounidense, por muchas razones, pero lo acusan, entre otras cosas, de haber filtrado a la inteligencia rusa y cubana los nombres de todos los agentes estadounidenses en México.
El caso de Enrique Díaz se relaciona directamente con el manejo de las finanzas de Rocha, pero también con sus hijos y los hijos del ex presidente López Obrador. Díaz llega a la secretaría de finanzas de Sinaloa a través de Juan Pablo de Button, actual secretario de Adminsitración y finanzas de la ciudad de México y antes un poderoso subsecretario de egresos en Hacienda el sexenio pasado, con Rogelio Ramírez de la O (aunque nunca fue de su confianza). Button es una pieza central en los engranajes de Andy y Bobby, Andrés y Gonzalo, los hijos del presidente López Obrador.
La relación política entre De Botton Falcón y los hijos del ex presidente López Obrador deviene de la amistad y la estrecha cercanía y confianza, construida por vínculos familiares y escolares. Son aliados estratégicos y por eso cuando ya no tenía espacio en la secretaría de Hacienda, fue confirmado en el gobierno más afin a los hijos del expresidente, el de Clara Brugada en la ciudad de México.
De Botton mantiene una relación de amistad desde la juventud con los hermanos López Beltrán, principalmente con Andy, con quien coincidió durante la preparatoria en el colegio privado Escuela Logos, una institución que era propiedad y estaba dirigida por el padre del funcionario, Sergio de Botton Emmert.
De Botton es considerado como parte del grupo compacto de funcionarios cercanos a los hijos del ex presidente. Su carrera nació y se desarrolló con el sexenio de López Obrador. Inicialmente fue Director General de Nafin y Bancomext, para llegar después a la estratégica subsecretaría de Egresos de Hacienda, donde decidía el destino del presupuesto federal. Así fue como colocó a varios secretarios de finanzas en los estados. Uno de los más cercanos era, es, Enrique Díaz.
Entonces la entrega de Mérida y Díaz no sólo desentrañará las relaciones de poder con el crimen organizado en Sinaloa, sino también las relaciones estratégicas del grupo de los hijos del ex presidente, tanto en el ambito de la seguridad, vía Audumaro Martínez, como con el manejo económico y financiero, vía Juan Pablo de Button. Son dos de los eslabones centrales desde los cuales se puede jalar toda la cadena.
Mientras tanto se anunció que en los próximos días estarán en México el responsable del Homeland Security, Markwein Mullin, la zarina antidrogas, Sara Carter y el responsable de la negociación del TMEC, Jameison Greer. En otras palabras, es la confirmación de que la negociación del TMEC estará atado a los avances que haya en colaboración y seguridad. En ese camino la posición actual del gobierno federal se tornará insostenible.
De Chihuahua a Coahuila
No es una conspiración neoconservadora, como se dice en la mañanera y en otros ámbitos, lo que hay es un deterioro notable de las percepciones de Morena en la sociedad, sobre todo en el norte del país. La marcha contra Maru Campos organizada por Ariadna Montiel y sobre todo por el secretario de organización de Morena, Andy López Beltrán, para mostrar fuerza e imponer el discurso soberanista y construir una narrativa ante la crisis que están sufriendo por el tema Sinaloa, terminó siendo un sonado fracaso: de los 200 mil manifestantes que prometieron no llegaron a cinco mil y Andy sintió, por primera vez, como una catarata de insultos caía sobre su persona en un evento público. No se exhibió músculo sino una extrema pérdida de masa muscular.
A eso se sumará en apenas tres semanas Coahuila, en unas elecciones locales que también le fueron encargadas a Andy. Hoy los candidatos del PRI local de Manolo Jiménez están arriba en todas las encuestas en los 16 distritos electorales. Puede ser el punto final para Andy. Aunque siempre tendrá el refugio tabasqueño.
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