Rocha Moya en el cerco de la UIF
Por Fred Alvarez Palafox / @fredalvarez
Hoy la sacudida política no llegó con el estruendo de las tropas en las calles, sino con el frío y burocrático silencio de una firma. El periodista Jorge García Orozco ha revelado en Emequis una auténtica bomba: el alcance de un acuerdo de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) —dependiente de Hacienda— que ordena el bloqueo total de las cuentas bancarias relacionadas con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y su círculo más cercano.
En el México contemporáneo, los grandes manotazos del poder ya no inician con detenciones espectaculares para la fotografía; comienzan con la asfixia operativa que provoca la congelación de activos. Cuando la UIF te cierra las venas financieras, la parálisis es total: estás cercado, inmovilizado y desarmado antes de siquiera pisar un tribunal.
La liturgia del desmarque
Al ser cuestionada, la presidenta Sheinbaum intentó matizar la gravedad de la acción calificando a la UIF como una simple "área técnica". Con un titubeo visible, afirmó no tener conocimiento del caso y pidió a la propia dependencia informar si bloqueó o no las cuentas de Rocha y su entorno… “No tengo conocimiento, hoy no lo pregunté”, argumentó.
Resulta inverosímil que la titular del Ejecutivo ignore un golpe de este calibre. La UIF depende directamente de ella - al menos asi era con AMLO-. y una acción de tal envergadura jamás se ejecutaría a sus espaldas, menos aún cuando existen acuerdos de cooperación vigentes con el Tesoro norteamericano.
En la liturgia del poder, desmarcarse de una medida de esta dimensión apelando a la distancia institucional genera más suspicacia que certeza. Argumentar que "no se sabe nada" porque falta un papel sellado es una apuesta de altísimo riesgo que pretende ignorar los mensajes cifrados del tablero político.
La sombra de Washington
Este escenario se asemeja a la compleja relación que hoy se mantiene con EU, tensada recientemente por el amago del cierre de algunos de sus 53 consulados bajo el argumento de un presunto "injerencismo político". Que Washington no emita un comunicado formal no significa que el tema no esté corriendo ya por los sótanos de las agencias de seguridad o los pasillos del Capitolio.
En el caso de las cuentas congeladas, el mapa transfronterizo revela una coordenada clave: la mención de una corte en Nueva York. Cuando los hilos se tensan desde el exterior bajo convenios internacionales, los márgenes para la negociación o la protección política interna simplemente se reducen a cero.
El costo de la penumbra
El impacto inmediato golpea la línea de flotación de la gobernabilidad local. Con un círculo gobernante inmovilizado financieramente, Sinaloa entra en una peligrosa zona de penumbra.
Pero en esta crónica de desmoronamientos institucionales, es imperativo hacer una pausa justa y profundamente humana: Sinaloa no es su clase gobernante. Su gente —ese motor agrícola, comercial y cultural que trabaja de sol a sol— suele pagar injustamente el costo reputacional y el estigma de las crisis de sus líderes.
El verdadero desafío para el Estado ya no será procesar un expediente judicial, sino administrar la estabilidad de la región, garantizando que ese vacío de poder y operatividad no sea devorado por las fuerzas fácticas.
Las reacciones apenas comienzan a desatarse…
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