9 jul 2026

Las columnas políticas hoy, jueves 9 de julio de 2026

 ¿Y dónde está el piloto?.. Increíble, pero cierto!

En los nutridos anales del surrealismo mexicano, nuestra Fiscalía General de la República (FGR) acaba de graduarse con honores. Pero no se confundan: no obtuvieron el diploma en procuración de justicia, sino un máster indiscutible en logística y envíos internacionales.

Imagínese usted la escena. Tienen en sus manos a Mauro Alberto Núñez, alias "El Jando", tal como ha documentado el diario Los Angeles Times. No hablamos de un criminal del montón; es nada menos que el piloto que trasladó a Ismael Zambada en aquel enigmático vuelo de julio de 2024. Un despegue trazado desde "Huertos del Pedregal", un modesto aeródromo incrustado en Culiacán, que terminó con la captura de los capos... o al menos esa es la versión oficial. Porque en este enredo fronterizo hasta el lugar del arresto es un enigma: mientras a nosotros nos cuentan que la aprehensión culminó tras el aterrizaje en territorio estadounidense, periodistas como Luis Chaparro nos recuerdan que el FBI maneja "otros datos".

.La historia de "El Jando" da para una novela de humor negro, aderezada ahora por las propias autoridades. Apenas ayer, en conferencia de prensa, David Boone, titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional de la FGR, confesó con pasmosa naturalidad que el piloto había sido deportado a México tras aquel aterrizaje, el 25 de julio de 2024.

Es decir, el hombre fue devuelto a nuestro país, se paseó tranquilamente por nuestras calles y siguió delinquiendo como si gozara de unas perpetuas vacaciones pagadas. Cuando por fin el destino lo hace tropezar y lo detienen por portación de arma, uno pensaría que el aparato de justicia se frotaría las manos. La lógica de cualquier Estado soberano dictaría un interrogatorio exhaustivo. Era la pieza de oro, el eslabón perdido para armar el rompecabezas que la propia FGR presumía estar investigando con tanto ahínco.

¿Y qué hace nuestra flamante justicia?

En un acto que raya entre la pereza investigativa y el servilismo puro, deciden que la fatiga procesal es mucha. En lugar de interrogarlo y extraer la verdad, lo meten al fondo de la caja, en ese abultado paquete de 92 extraditables "ofrendados" en bloque al gobierno de Donald Trump.

La moraleja que nos regala este episodio es tan fascinante como aterradora: ¿Para qué desgastarse armando un caso sólido, integrando carpetas o interrogando al testigo clave que podría explicar uno de los mayores misterios recientes de Sinaloa, cuando resulta infinitamente más sencillo emplayar al detenido, ponerle un moño diplomático y mandarlo por paquetería exprés al vecino del norte?

Al final, habrá que reconocerlo: el Estado mexicano sí es eficiente... pero como agencia de entregas a domicilio.

Para la historia inmediata.

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El gobernador de Schrödinger: "Ubicable" pero invisible

Empecemos con una joya de la lógica gubernamental contemporánea: "Está ubicable porque él está ubicable". Esa fue la sentencia, casi filosófica, con la que la Presidenta resolvió el misterio del paradero de Rubén Rocha Moya en la mañanera del martes 7 de julio.

Imagínese la escena: la corresponsal de La Jornada, Mireya Cuéllar, lanza la pregunta que todos murmuran en las calles y en las sobremesas de los cafés, intentando averiguar si el Estado tiene o no control sobre los movimientos del gobernador con licencia de Sinaloa. 

La respuesta oficial, sin embargo, nos dejó a todos en un estado de iluminación zen. No lo vigilan, nos dicen, pero saben que está en Culiacán. Está ubicable por el simple y llano hecho de que lo está. Y Mireya... bueno, Mireya decidió cambiar de tema y no reviró. Una lástima; a veces el periodismo de la primera fila prefiere el silencio a la incomodidad de la repregunta.

Pero mientras frente al atril presidencial se respira una calma franciscana, en las páginas de opinión se escribe un thriller de espionaje que ya envidiaría cualquier guionista de Netflix.

Por un lado, Raymundo Riva Palacio en El Financiero  nos dibuja a un Rocha Moya atrincherado. Primero, refugiado -dice Raymundo-, en un rancho en Guamúchil, y ahora, supuestamente guardado bajo siete llaves por el mismísimo Ejército en la 9ª Zona Militar de Culiacán. 

( Rocha tiene un rancho cercano a Badiraguato que se llama "el Poblado", parece)..

¿El motivo de tanto cuidado?

 Evitar a toda costa que el hombre cruce la frontera para ofrecerse como "testigo cooperante" a los estadounidenses, o peor, que alguno de sus dos "potenciales interesados" decida cobrarle facturas pendientes.

Por si le faltara acción al relato, Carlos Loret de Mola añade en El Universal, los efectos especiales: un operativo relámpago de fuerzas federales el pasado lunes para mover al morenista de su escondite, sin previo aviso, ante la sospecha de que el gobierno de Estados Unidos preparaba una extracción. "Esconderlo, pues", resume Loret, apuntando a un blindaje incondicional por parte de Palacio Nacional.

Y aquí es donde la crónica de nuestra política se vuelve verdaderamente exquisita, rozando el surrealismo. Las columnas periodísticas —esos espacios que por definición mezclan información de fuentes con análisis y opinión— rara vez provocan que la maquinaria del Estado sude frío. Pero esta vez, ¡milagro! El mismísimo Gabinete de Seguridad saltó como resorte para emitir una nota informativa desmintiendo a ambos columnistas con una prisa inusitada.

Qué cosa tan más rara. Si el hombre simplemente está en Culiacán, tranquilo, tan mágicamente "ubicable porque está ubicable", ¿qué necesidad hay de que todo el aparato de seguridad nacional salga a desgarrarse las vestiduras para desmentir un par de textos de opinión? 

Ya lo advierte la sabiduría popular: a explicación no pedida, acusación manifiesta.

Al final,  el ciudadano asiste a un absurdo digno de la física cuántica. Recordemos el famoso experimento mental ideado por el físico Erwin Schrödinger (1887–1961): un gato encerrado en una caja que, hasta que no la abrimos para mirar, está teóricamente vivo y muerto al mismo tiempo. 

En el discurso político de estos días, el gobernador con licencia es nuestro propio gato de Schrödinger. Está escondido por el Ejército y, simultáneamente, haciendo su vida normal en Culiacán. Está "ubicable" y a la vez inalcanzable. Son dos realidades contradictorias que coexisten en el espacio público, y la única forma de saber cuál es la verdad sería "abrir la caja" —es decir, exigir total transparencia del Estado—, precisamente lo que el gobierno se niega a hacer.

Para la historia inmediata! 

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Las columnas políticas hoy, jueves 9 de julio de 2026

Bajo Reserva/ El Universal

El temor de Ken Salazar

Ahora que el exembajador Ken Salazar ha sido señalado como un mentiroso por la Presidencia y la Fiscalía General de la República, algunos se preguntan si el hombre del sombrero vendrá a México a presentar su libro Borderlands, en el que asegura que un empresario al que identifica como un susurrador le dijo que el entonces presidente López Obrador temía a lo que pudiera declarar a las autoridades de Estados Unidos el capo Ismael “El Mayo” Zambada, quien fue extraído de México y arrestado en territorio estadounidense. El temor de don Ken, nos dicen, no debe ser la posibilidad de que sea detenido por haber mentido sobre una operación clandestina de las autoridades de su país en territorio mexicano, pues quedó claro que esa no es la intención. Lo que sí podría preocupar al señor Salazar es que las fuerzas vivas de la autollamada Cuarta Transformación le vuelvan imposible hacer alguna presentación de su libro, que estaba planeado salir a la venta en el país a fin de este mes.

Bajan a Noroña sin avisarle

Nos cuentan que, a pesar de que Gerardo Fernández Noroña ya se frotaba las manos para buscar volver a presidir la Mesa Directiva del Senado, incluso después de que el Tribunal Electoral de Michoacán lo sancionó y lo incluyó en el Registro Nacional de Agresores por ejercer violencia política en contra de la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, su coordinador lo bajó de la nube. Ignacio Mier, quien coordina la bancada morenista en el Senado, lo bajó de la contienda interna y dejó en claro que se buscará el consenso con sus aliados en el Congreso para elegir a alguien con “responsabilidad institucional” para conducir las sesiones. Así que los viajes, gastos y sueldos para asesores a cargo del presupuesto del Senado tendrán que esperar para mejor ocasión.

Cruje la alianza de la 4T en Chihuahua

A quien se le complicaron las cosas, nos señalan, es a la senadora con licencia y aspirante morenista al gobierno de Chihuahua, Andrea Chávez, luego de que el Partido Verde condicionó la alianza a que Cruz Pérez Cuéllar sea designado coordinador del movimiento de la Cuarta Transformación en el estado, lo que, fuera de eufemismos, significa que será el candidato a la gubernatura. El coordinador político nacional del Partido Verde, Arturo Escobar, advirtió que la alianza con Morena y el PT en Chihuahua depende de que la designación recaiga en la persona de don Cruz. Escobar aseguró que “no se trata de elegir al más popular… yo soy demasiado futbolero y siempre lo más importante es el director técnico, y eso es lo que se va a elegir próximamente: quién va a dirigir el movimiento para que la transformación llegue a Chihuahua”, dijo. Se escucha el crujido de la alianza.

El INE quiere dejar de ser un árbitro de “chocolate”

Nos dicen que algunos consejeros del Instituto Nacional Electoral no quieren seguir haciéndose de la vista gorda para permitir que los partidos continúen con procesos de selección simulados y actos de campaña adelantados. Nos dicen que consejeras y consejeros electorales están de acuerdo en dejar sus notables diferencias a un lado con el fin de regular los actos de precampaña que iniciaron varios partidos rumbo a 2027. La molestia es que se tiene la visión de que “el árbitro no está arbitrando el partido” y su credibilidad está, más que nunca, en entredicho. Nos dicen que la propuesta de lineamientos para fiscalizar y regular a estos “candidatos adelantados” se presentará en el Consejo General y se busca que sea votada por unanimidad. Habrá que ver si todos los miembros del Consejo están de acuerdo en dejar de ser árbitros de “chocolate”.

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El operativo/Carlos Loret de Mola

El Universal, | 09/07/2026 |

El lunes de esta semana una alerta se difundió en el entorno del morenista Rubén Rocha Moya. Según me revelan fuentes de primer nivel, de manera intempestiva fuerzas federales acudieron al sitio donde se refugia el morenista gobernador con licencia de Sinaloa y lo cambiaron de ubicación. No hubo tiempo de avisar. Recibieron la información de que el gobierno de Estados Unidos podría estar implementando un operativo para llevárselo, y prefirieron cambiarlo de lugar. Esconderlo, pues. Todo fue rápido y en el más absoluto de los secretos.

Este episodio, confirmado por fuentes muy confiables, se suma a una serie de decisiones del gobierno federal que apuntan en la misma dirección: la presidenta Sheinbaum va a proteger a Rubén Rocha Moya a costa de lo que sea, aunque se lleve entre las patas al país.

Desde que empezó la guerra interna del cártel de Sinaloa en 2024, López Obrador dio el espaldarazo a Rocha a pesar de que era claro que el gobernador era parte del problema, no parte de la solución. Sheinbaum llegó con la misma línea. Cuando Estados Unidos pidió que detuvieran a Rocha, Inzunza y demás funcionarios por sus nexos con el narco, Sheinbaum reaccionó iracunda con una defensa poco creíble: lleva dos meses diciendo que no hay pruebas cuando todos -incluyendo morenistas- sabemos de los vínculos de Rocha con el cártel de Sinaloa.

En la defensa de Rocha Moya la presidenta ha abandonado el pragmatismo que era una de sus características, incluso en los temas relacionados con AMLO: desapareció la megafarmacia, resucitó las estancias infantiles, arrinconó al AIFA e invirtió en el AICM, redujo al mínimo el Tren Maya y Mexicana de Aviación y, sobre todo, desapareció el “abrazos no balazos”. Con Rocha Moya hay una defensa que le está saliendo carísima y que ella, inexplicablemente, está pagando. O quizá sí haya explicación: Sheinbaum tomó nota de la amenaza que de botepronto soltaron Rocha e Inzunza: esto no es contra nosotros, es contra el movimiento y sus liderazgos emblemáticos. El “si caigo yo, caes tú” surtió efecto. Y esas amenazas sólo funcionan cuando hay complicidad. Sólo así se explica el acto de irracionalidad política de defender a Rocha y secuaces, a costa de arriesgar la viabilidad de su gobierno, su resultado electoral y en última instancia, al país.

Hoy la relación entre los gobiernos de México y Estados Unidos claramente está pasando por un mal momento. En seguridad, la tortura de Trump a Sheinbaum es por goteo. La última gota: el FBI presumiendo en un museo el avión en el que se llevaron al Mayo Zambada a los Estados Unidos para ser detenido y filtra que fue una operación de ellos. En lo comercial, el rechazo a extender 16 años la vigencia del TMEC y someterlo a un proceso de validación anual que lo vuelve otro factor de incertidumbre.

Todo el daño que se han hecho la presidenta y Morena ha sido autoinfligido. No resulta de la exitosa operación de la oposición. Lo único que están haciendo es no interrumpir mientras el enemigo se equivoca. Defender a Rocha Moya es una gran equivocación. La están pagando y la pueden pagar más.

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¿Dónde está Rocha Moya?/Raymundo Riva Palacio

El Financiero, julio 09, 2026 |

La pregunta sobre el paradero de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia, ha estado flotando en la arena pública durante seis semanas, desde que desapareció tras ir a declarar a las oficinas de la Fiscalía General de la República en Culiacán el 26 de mayo, sobre la acusación de Estados Unidos de haber recibido dinero y apoyo electoral del Cártel de Sinaloa para ganar las elecciones en 2021 a cambio de facilitarles todos sus negocios criminales. No está perdido, de acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, que dice que se encuentra “localizable” en Sinaloa, resguardado por policías estatales, según el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Rocha Moya, junto con varios miembros de su primer círculo familiar, se escondió tras solicitar licencia en un rancho en Guamúchil, a una hora y media al norte de Culiacán, efectivamente resguardado por la policía estatal, pero bajo una vigilancia especial del Ejército. Prácticamente no salía Rocha Moya del rancho, salvo para ocasionalmente viajar a la Ciudad de México. Nueva información que ha trascendido en la Secretaría de la Defensa revela que el exgobernador está siendo protegido por el Ejército en una de sus dos instalaciones militares: la 9ª Zona Militar en Culiacán, o la III Región Militar, que se encuentra en Mazatlán, al sur del estado.

Ahí está resguardado, en secreto, para todos los fines, principalmente, para evitar que se vaya a Estados Unidos y se ofrezca como testigo cooperante, y para evitar que lo maten, al tener al menos dos interesados potenciales.

Por un lado están sus enemigos dentro del Cártel de Sinaloa. Una vez fuera de la gubernatura, había perdido la protección sólida que dificultaba la posibilidad de que fuera a ser ejecutado por alguna de las dos facciones del Cártel de Sinaloa, en particular por La Mayiza, como se define a los incondicionales de Ismael El Mayo Zambada, quien acusó a Rocha Moya en una carta pública desde la cárcel en Estados Unidos, de haberlo traicionado. Ese señalamiento le puso precio a su cabeza y estalló la guerra interna de la organización criminal el 9 de septiembre de 2024, 55 días después de haber sido capturado en una finca en La Higuerita, en la zona metropolitana de Culiacán.

Por otra parte, no puede descartarse la posibilidad que, por ser el cabo suelto en la red de complicidades entre altos miembros de la ‘4T’ con el Cártel de Sinaloa, fuera asesinado por un político involucrado en su imbricada red con el crimen organizado, que tuvo su máxima expresión en las elecciones para gobernador en 2021, donde dinero y apoyos del narco fluyeron en al menos ocho contiendas en el norte del país. El antecedente de exfuncionarios dispuestos a todo para cubrir sus huellas lo da el asesinato del empresario tamaulipeco Sergio Carmona, llamado “El rey del huachicol”, que fue uno de los financieros principales de aquellas campañas y que poco después de las elecciones fue asesinado por un sicario altamente capacitado, contratado por un general en la Ciudad de México.

La participación del Ejército en todo el affaire Sinaloa y la protección a Rocha Moya está cubierta de sombras desde el llamado “culiacanazo”, el 17 de octubre de 2019, cuando atendiendo una petición de Estados Unidos de captura con fines de extradición de Ovidio Guzmán López, uno de los tres hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, que tomaron el liderazgo de su facción en el cártel, fue detenido por un comando especial que había sido entrenado por la desaparecida –por el gobierno de Enrique Peña Nieto– Policía Federal. Guzmán López, señalado por las fiscalías estadounidenses como el principal introductor de fentanilo ilegal a ese país, fue puesto en libertad por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que si procedían con la detención, se produciría un baño de sangre.

Aquella operación siempre dejó dudas. La Defensa, que encabezaba el general secretario Luis Cresencio Sandoval, planeó una operación extraña, por deficiente, destinada a fracasar. Fue ejecutada al mediodía, cuando lo normal para ese tipo de acciones, que requieren el elemento sorpresa, y el plan de extracción, tan importante o más que la captura misma, nunca funcionó. El entonces secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, uno de los actuales gobernadores que recibieron financiamiento del crimen organizado en 2021, sugirió a López Obrador liberarlo. No lo persiguieron, y fue detenido hasta enero de 2023, por presiones del gobierno del presidente Joe Biden.

La laxitud y tolerancia de la ‘4T’ con el Cártel de Sinaloa probablemente activó el plan para capturar a El Mayo Zambada, y la negociación con Ovidio para utilizar a su hermano Joaquín y tenderle una trampa. El diseño de la captura lo realizó un grupo del FBI especializado en esa organización criminal, ejecutado por un comando de la Oficina de Investigaciones Criminales del Departamento de Seguridad Nacional. Un funcionario mexicano, con acceso a los detalles de la operación realizada el 25 de julio de 2024, señaló que el perímetro de seguridad alrededor de la finca La Higuerita, donde emboscaron a Zambada, lo establecieron soldados, sin saberse con precisión si pertenecían a la 9ª Zona Militar.

Zambada y Guzmán López fueron llevados a un aeródromo dentro del municipio de Culiacán, llamado “Huertos del Pedregal”, de donde despegó el avión que los condujo a Estados Unidos, donde los detuvieron oficialmente. El aeródromo estaba bajo el control de la 9ª Zona Militar, y aunque no hay información oficial de que lo tenían bajo su resguardo, existen fotografías y videos de los soldados vigilando ese aeródromo.

Preguntas sobre la participación e involucramiento de los militares en esa operación no han sido resueltas en estos casi dos años, pero la relación de los militares con los civiles en Sinaloa ha sido difícil desde hace tiempo. García Harfuch, responsable de la pacificación en Sinaloa, enfrentó desaires de los comandantes militares que se negaron a acatar sus instrucciones y que solo respondían al alto mando en la Defensa, encabezado por el general secretario Ricardo Trevilla. Trevilla era muy cercano al general Sandoval, quien tenía una estrecha relación con el general Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa y uno de los 10 acusados, con Rocha Moya, en Estados Unidos. Mérida se entregó a las autoridades de ese país, donde es testigo cooperante, en otro de los hechos que ha puesto bajo escrutinio político a la Defensa en todo este episodio, al no saberse con certidumbre qué papel están jugando.

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Asesinato en el Café de Tacuba /Héctor De Mauleón

Un testigo relató que el gobernador electo sostenía en la mano una copa de helado. Cuando vio aproximarse al asesino, apartó bruscamente a su esposa

El Universal, | 09/07/2026 |

La leyenda más famosa del Café de Tacuba dice que en una de sus mesas el antropólogo neoyorquino Oscar Lewis conoció al mesero que inspiró uno de los libros más descarnados y polémicos de cuantos se han publicado en México. Un libro tremendo, y hoy un poco olvidado, que mostró el rostro verdadero del llamado “Milagro mexicano”: Los hijos de Sánchez.

El Café de Tacuba tiene otras leyendas: que el músico poeta Agustín Lara le dedicó a Josefina García, la esposa del dueño, la canción “Señora Tentación”, y que por tanto, el indignado señor no volvió a permitirle la entrada al café jamás.

Ignoro de dónde viene esta historia. El centro está lleno de leyendas y la mayoría son falsas: Lara le dedicó “Señora Tentación” a su primera musa, Angelina Bruschetta, o a alguna de las mujeres que llegaron después: tal vez a la bailarina del Teatro Iris Clarita Martínez, por la que el compositor dejó a María Félix, y quien fue el amor que Lara tenía precisamente en los años en que “Señora Tentación” se convirtió en película.

Otra leyenda cuenta que ahí se celebró en 1922 la recepción de la boda entre Diego Rivera y Lupe Marín, aunque en realidad la pareja se casó en Guadalajara. Lo que sí me consta, porque se lo oí decir a Ernesto Alonso, es que en una de las mesas de ese café María Félix y él conversaron por primera vez. Ella no filmaba aún “El peñón de las ánimas”: el ingeniero Fernando Palacios acababa de descubrirla y La Doña tenía un defecto que el propio Palacios le ayudó a remediar: tartamudeaba.

Los cafés llegaron a la ciudad de México en los últimos años del siglo XVIII. El más antiguo del que se tiene memoria estuvo instalado en la esquina de Tacuba y Monte de Piedad. El cronista Luis González Obregón —a quien la historiadora Clementina Díaz y de Ovando llamó “hombre ilustre que revolvió papeles viejos”— cuenta que un muchacho que se hallaba en la puerta voceaba la llegada de aquella novedad e invitaba a los caminantes a tomar café y comer molletes “al uso de Francia”.

Los cafés cambiaron la vida de la ciudad. Fueron los mentideros por excelencia, en cuyas mesas se acodaban escritores, periodistas, militares, clérigos “y en general gente ociosa”. El periodista y escritor Alfonso Sierra Partida aseguraba que en aquel primer café “se ideó más de alguna conspiración en contra de la dominación española”, y que Miguel Hidalgo y Costilla llegó alguna vez “con intenciones que no fueron las de rezar el Padre Nuestro”.

En las crónicas del siglo XIX se habla de los “charlistas de café”. Humberto Mussacchio y Marco Antonio Campos han escrito crónicas deliciosas sobre los cafés más antiguos e importantes de México. De todo ese mundo no queda prácticamente nada.

Solo el Café de Tacuba, inaugurado en 1912, y La Blanca, en 5 de Mayo, que existe desde 1915.

Me gusta pensar que el Café de Tacuba continúa una tradición en la misma calle en la que el café llegó a la ciudad de México. Lo abrió el tabasqueño Dionisio Mollinedo, en cuyo zaguán tenía una lechería con expendio de pan de dulce. Sus enchiladas y sus tamales lo convirtieron en un clásico metropolitano entre los años 20 y 40.

Hallé en la hemeroteca la nota de un asesinato ocurrido en el Café de Tacuba. Hace 90 años, el 25 de junio de 1936, el gobernador electo de Veracruz, Manlio Fabio Altamirano, fue asesinado ahí.

A Altamirano, cuatro pistoleros del grupo paramilitar conocido como La Mano Negra, del cacique y empresario azucarero Manuel Parra, lo habían seguido hasta la ciudad de México. En el café hallaron la oportunidad.

El gobernador electo era visto como una amenaza por sus ideas radicales y su deseo de conciliar al Partido Nacional Revolucionario (el antecedente del PRI) con las tendencias que encarnaba el Partido Comunista –que un año antes había obtenido su registro oficial.

La noche del crimen, Altamirano cenaba con su esposa, algunos amigos y varios miembros del PNR. Uno de los asesinos se introdujo en el café, que a aquella hora se hallaba atestado de comensales. El pintor Diego Rivera contaría después que estaba en una mesa contigua, que al ver el asesinato quiso desenfundar la pistola que traía en la cintura, y que alguien que lo acompañaba se lo impidió. No hay manera de saberlo: Rivera fue otro incansable generador de fantasías.

Un testigo relató que el gobernador electo sostenía en la mano una copa de helado. Cuando vio aproximarse al asesino, apartó bruscamente a su esposa: se escucharon entre seis y ocho tiros.

En el café, todo se volvió gritos y confusión. La gente intentó esconderse bajo las mesas. El pistolero, Rafael Cornejo Armenta, apodado “El hombre de la silla” por la forma de matar a sus víctimas, disparó mientras caminaba hacia atrás. Salió del café y corrió hacia un Chevrolet negro que lo esperaban en la esquina de Motolinía. Alguien quiso llamar a la policía, pero la línea telefónica había sido cortada.

La investigación fue dirigida por el procurador Raúl Castellanos. Fueron señalados el candidato a senador Manuel Olmos Ruiz, los generales Pablo Quiroga y Guadalupe Sánchez y Gildardo Alemán Lobillo, uno de los gatilleros que aceptó que le habían dado 500 pesos de adelanto por el trabajo.

Sin embargo, el crimen quedó formalmente impune, sin condenas firmes contra los autores intelectuales. Todo se arregló por el camino de la política y el puesto de gobernador lo terminó ocupando Miguel Alemán Valdés, futuro presidente de México.

Al caer la noche todo es bullicio en el Café de Tacuba. Reinan los tamales costeños y oaxaqueños, las enfrijoladas y las tazas de café con leche y de espumoso chocolate.

Los meseros dicen que por las noches se aparece el fantasma de una monja —y no el de Manlio Fabio Altamirano.

También hay mucho ruido en la calle. Justo enfrente está la fachada de la iglesia de Santa Clara, lo único que queda del convento demolido por la Reforma en 1861. Me acuerdo que ese año un tal Porfirio García de León compró el convento, le echó un lazo a la escultura de San Antonio el Cabezón que estaba en el nicho, y la arrastró por varias calles.

Quién sabe. A lo mejor esto último es también una leyenda.

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