18 abr. 2017

¿Entrega pactada?

El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades..." Orwell.
"...la Ley es la ropa que llevan los hombres
en cualquier momento, en cualquier lugar,
la ley es Buenos Días y Buenas Noches.
Otros dicen, la Ley es nuestro Destino;
otros dicen, la Ley es nuestro Estado;
otros dicen, otros dicen
la Ley ya no existe,
la Ley ha desaparecido.
Y siempre la muchedumbre furiosa y vociferante,
muy furiosa y muy vociferante,
la Ley somos nosotros,
y siempre el débil idiota débilmente Yo...."Auden
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"No creo que haya estado pactada su entrega", comentó en entrevista radial con Carmen Aristegui el director de policía Nacional Civil de Guatemala, Nery Ramos.
Refirió que fue hasta el viernes 14 cuando la visita de la familia de Javier Duarte a territorio guatemalteco permitió dar con su paradero.“Es en definitiva la familia lo que permite su ubicación”, precisó. No obstante, reconoció que desde noviembre 2016 había pistas de que estas en la región.
Alberto Elías Beltrán negó contundentemente que la aprehensión se haya negociado. Insistió en que fue fruto de las labores de inteligencia federales

El primero en escribir del tema fue Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente personal en El Financiero.... del 17 de abril de 2017, escribió....:
"La captura de Javier Duarte en Guatemala deja un sabor de boca agridulce. Por un lado, es cierto que el gobierno mexicano, trabajando con Interpol, tardó 185 días en acabar con su fuga, y finalmente obtuvo resultados. Por el otro, para alguien que burló durante seis meses la cacería policial mundial, la forma como lo encontraron despierta dudas. ¿Cómo fue tan descuidado y autorizó una aparatosa movilización de ocho miembros de su familia a Guatemala? Todos ellos estaban vigilados y sus teléfonos interceptados. Las autoridades conocían sus conversaciones y movimientos. Duarte sabía que eso pasaba...


"Fue una operación binacional de 72 horas que acabó con una fuga de seis meses, pero que no termina de explicar, con la información disponible, si se trató de una detención químicamente pura, o si fue una entrega negociada, donde se le dio como concesión poco más de un día de estar con sus hijos, que llegaron a su último refugio sin disfrazar su destino....
"En efecto, el viernes a las nueve y media de la mañana, la Coordinación Estatal del Estado de México registró el vuelo de ocho miembros de su familia el viernes por la mañana desde el aeropuerto privado de Toluca, en donde las autoridades avistaron un equipaje lleno de sobres de dinero de José Antonio Rodríguez Ayache, esposo de Mónica Macías, hermana de Karime, la esposa de Duarte, y lo pusieron a disposición de las autoridades aduaneras(....) Los dejaron partir hacia Guatemala.
"El jueves, la PGR desplazó a un grupo a Atitlán, al mando del jefe de la Agencia de Investigación Criminal, Omar García Harfuch, porque sabían que Duarte iba a encontrarse con su familia en ese destino turístico. Según Manuel Noriega, subjefe de Interpol en Guatemala, la pista final hacia Duarte la siguieron los mexicanos y los guatemaltecos durante tres días.
 El sábado, aproximadamente a las ocho de la noche, según la reconstrucción de Noriega, Duarte recibió una llamada en su habitación de un funcionario de la PGR, quien le dijo que estaba localizado y que saliera a un área común para que fuera detenido. El exgobernador salió de forma voluntaria....
"Hasta este momento, lo que se ve es que sólo Duarte fue detenido, pudo ver a sus hijos y los recursos de emergencia que les llevaron a Guatemala no fueron decomisados. Negociación o entrega, en esta primera instancia, es irrelevante. No lo será en el juicio, donde se podrá ir viendo si hay protección a Duarte o, como se ha prometido, se llegará hasta el fondo sin importar a dónde llegue."..
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Templo Mayor/Reforma (¿parte del pacto?)
¿DE QUÉ se ríe Javier Duarte? Esa fue la pregunta obligada al verlo sonriente, casi burlón, tras ser detenido en Guatemala. A lo mejor se reía del coraje que hará Miguel Ángel Yunes cuando se entere que Karime Macías, la esposa del ex gobernador, ha sido prácticamente exonerada por el gobierno federal....
PARECIERA que no fueron tomadas en cuenta las indagatorias de la Fiscalía de Veracruz que llevaron hasta los famosos diarios de la ex primera dama, en los que “decretaba” abundancia económica para ella… y daba santo y seña de la red de complicidades de su marido.
A ESO se suma el descubrimiento de que en los primeros dos años del gobierno duartista, la señora gastó la friolera de ¡8 millones de pesos! en artículos de lujo, mismos que fueron pagados por un prestanombres de Duarte. Y, además, claro, las residencias en Boca del Río; las oficinas en Polanco; y las casas en Woodlands, Texas.
TRAS investigar a los padres, la hermana y el cuñado de Karime Macías fue que se pudieron evidenciar las transas y, de hecho, atrapar a Javier Duarte, por lo que resulta extraño que el subprocurador Alberto Elías Beltrán haya salido a decir que contra ella nomás no hay nada. Será por ahora.
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Lenguas Viperinas/LSR, 18 de abril..
JAVIER DUARTE, exgobernador de Veracruz, es más incómodo ahorita detenido que cuando estaba prófugo. Para librarse del “sospechosismo” de la oposición, el PRI y el gobierno decidieron aprovechar la captura para deslindarse, recordar que fue expulsado del tricolor y exigir todo el peso de la ley de hallarse responsable de algún delito. Nos cuentan que más que una estrategia electoral, lo que realmente importa es sepultar la teoría del acuerdo extrajudicial que evitaría procesar a su familia.
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Será?/24 Horas, 18 de abril
Suena mezquino
Hay quienes minimizan la detención de Javier Duarte y especulan sobre supuestos “pactos” con el Gobierno federal porque, dicen, su captura beneficia al partido en el poder. Aunque bien razonadas esas opiniones están en la lógica de: “para no impactar en la elección es mejor que estén en la calle a que los tengan en la cárcel”. Lo que sí es un hecho es que esta administración es la primera en el México reciente que encarcela a seis gobernadores y sigue los pasos de otros dos. Veamos hacia atrás: Calderón se hizo de la vista gorda con Moreira y Bours; y entre Fox y Calderón dejaron ir a Yarrington y a Eugenio. El mensaje actual es ir contra los gobernadores corruptos, lo que sin duda es un aviso claro del Estado mexicano, aunque lo que exige la gente (y no los grillos) es que devuelvan el dinero que se robaron. ¿Verdad, Marcelo?, ¿verdad, Ángel Heladio?, ¿verdad, Vallejo?, ¿verdad, Mario Marín?, ¿verdad, Fidel?…¿Será?
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Templo Mayor/Reforma
LOS MUY FIJADOS en cuestiones legales se preguntan cómo es que Karime Macías, esposa de Javier Duarte, no es buscada por la PGR de Raúl Cervantes.
PORQUE, más allá de la presunción fundada de que fue cómplice de su marido y de los diarios en los que detallaba operaciones presuntamente ilícitas, hay un delito que la involucra y que está a la vista de todos.
¿O YA se le olvidó al Ministerio Público federal la existencia de un pasaporte con la foto de Macías pero a nombre de Gabriela Ponce Arriaga el cual fue decomisado en Tapachula en noviembre pasado?
Y BIEN claro se lee en el artículo 243 del Código Penal Federal que la falsificación de documentos oficiales es un delito que merece penas de entre cuatro y ocho años de prisión.
SUPONIENDO sin conceder que la ex primera dama de Veracruz no tuvo naaada que ver con ese delito, lo deseable sería que en la PGR al menos le dieran una revisada. No vaya a ser que al rato digan que Duarte se entregó a cambio de -gulp- inmunidad para su esposa.
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Uso De Razón/PABLO HIRIART
El Financiero
Lo que fue un triunfo contra la impunidad quiere ser presentado como una artimaña electoral.
O sea, porque hay elecciones, ¿no había que capturarlo?
Si no lo atrapaban el grito era que dejan impune a Duarte por sus complicidades con el gobierno.
Ahora que lo capturaron el grito es que su aprehensión es para favorecer al gobierno y su partido con miras a las elecciones en tres estados en junio próximo. 
¿Entonces? 
El próximo año vienen las elecciones presidenciales, por lo que, de acuerdo con esa lógica, tampoco había que aprehender a Duarte después de los comicios en el Estado de México, Nayarit y Coahuila. 
Siempre hay elecciones, no toquen a nadie.
Peor aún, la captura del exgobernador de Veracruz es señalada por López Obrador como una maniobra “para simular que combaten la corrupción”.
¿Qué había que hacer para darle gusto al anticipado candidato presidencial? Dejarlo libre y así evitar que se “simule” combatir a la corrupción.
¿Tanto trabajo cuesta decir al lopezobradorismo y al antipeñismo a ultranza que fue una acción positiva del gobierno?
O tal vez la pregunta sea otra: ¿querían o no querían que se capturara a Duarte?
La respuesta es no, para seguir acusando a Peña de cómplice de Duarte.
Y quizá también por algunas otras razones muy particulares. 
La Jornada, afín a López Obrador, se cura en salud en su editorial de la contraportada: “¿Será, como algunos dicen, que Duarte es el personaje que jalará el gatillo de la difamación para el 2018?”.
Si Duarte entregó financiamiento ilegal a Morena en las elecciones de Veracruz, tiene que conocerse. ¿O eso debe permanecer oculto?
Ya sabemos que para purificarse algunos políticos optan por apoyar a López Obrador y todo su pasado queda resuelto.
Cabe la posibilidad de que ese presunto financiamiento a Morena en las elecciones para gobernador el año pasado, y que el gobierno de Duarte le entregaba dos y medio millones de pesos mensuales al partido de AMLO, sea una suposición infundada de Miguel Ángel Yunes. Puede ser, pero…
Lo que llama la atención es el nerviosismo de López Obrador, sus medios afines y sus seguidores en los distintos medios de comunicación y redes sociales por la aprehensión del exgobernador de Veracruz.
Dicen que todo fue un montaje electoral, que Duarte es chivo expiatorio y que lo aprehendieron para simular que se combate a la corrupción.
¿Cómo combatir la corrupción, sin tocar a los que están acusados con pruebas de haberse enriquecido de manera ilícita con recursos provenientes del erario?
Lo que piden, voluntaria o involuntariamente, es que haya impunidad.
Desde luego falta mucho por hacer y hay grandes tareas pendientes, pero la aprehensión del exgobernador de Veracruz demuestra que existe voluntad política para castigar los más sonados abusos al amparo del poder.
El gobernador que está preso en una celda de 2.75 por 3.75 metros en Guatemala es del PRI. No hubo impunidad.
Lo mismo en el caso del exgobernador Guillermo Padrés, panista, recluido en un penal de la capital del país. 
Tampoco debe haber impunidad para los integrantes de la izquierda que violan la ley.
Sí, falta mucho por hacer, aunque algunos digan, como Cantinflas, que se combate la corrupción para simular que se combate.
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Itinerario Político/ Ricardo Alemán
Milenio, 18 de abril..
"...Otros descocados, en cambio, creen que Peña Nieto es mago, capaz de engañar a los ciudadanos con un truco. ¿Por qué? Porque sin entender lo que empuja a votar a un ciudadano en una elección estatal —Coahuila, Nayarit o Estado de México—, dicen que las detenciones de Duarte y Yarrington son producto de una operación político-electoral para que el PRI gane votos. ¿En serio?
Es decir, según esa hipótesis y sus locuaces promotores, resulta que los ciudadanos y electores son idiotas, retrasados mentales o no entienden que nada tienen que ver con las elecciones mexiquense, nayarita o coahuilense las capturas de los ex gobernadores ratas de Veracruz y Tamaulipas.
Hay otros conspiradores que aseguran que la detención de Duarte se dio en Semana Santa porque “se trata de una cortina de humo” para impedir que los ciudadanos se enteren de las pillerías cometidas por el ex gobernador de Veracruz. Es decir, de nueva cuenta el gobierno de Peña Nieto habría pactado con el creador para que en la “Semana Mayor” se hiciera efectiva la detención de Duarte.
"....Pero el sospechosismo es mayor cuando “el especialista” dice que existe una colaboración interesada de EU en esas detenciones.
Es decir, según los delirios de reputados analistas, el gobierno de Peña Nieto es tan poderoso —y su Presidente tan chingón— que, a cada ocurrencia del PRI para enseñar el músculo electoral, ordena al gobierno de Trump ponerse al servicio de los intereses electorales del tricolor. ¡De locos…!
Y qué decir de quienes se aventaron la locuaz puntada de que Duarte no fue atrapado gracias a las investigaciones de autoridades mexicanas, sino que “Duarte se entregó”. El argumento de la entrega pactada no tiene más respaldo que la liberación de la esposa de Duarte, porque nadie presentó denuncia en su contra.
Quienes suponen ese despropósito ignoran que el parentesco no es motivo y/o causal para acusar a la esposa de un presunto criminal. Y es que si nadie acusó formalmente de un presunto delito a la esposa de Duarte, no hay causa que perseguir; sea o no culpable de alguna irregularidad.
Y no faltaron los que vieron en la risa de Duarte quién sabe qué pacto con el gobierno y aquellos que imaginan que la captura es “juguete” para desatar una madriza contra AMLO...
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El asalto a la Razón/Carlos  Marín
Milenio
“La entrega pactada”
"...Lo repito aquí: es insensato, por decir lo menos, imaginar que la captura hubiese sido negociada. Lo que sucede es que los mismos que hace días decían que el gobierno lo protegía hoy dicen que todo es simulación.
Para empezar, hay que tomar en cuenta que el detenido tendrá mañana una primera audiencia ante un juez… del Poder Judicial de otro país.
Desde su comparecencia inicial en Guatemala (y en todas las que deban celebrarse allá y en México) el ex gobernador podrá decir lo que quiera, inclusive denunciar la supuesta negociación o para quiénes o por qué saqueó el erario veracruzano.
Y añado lo que Federico Berrueto acotó después y que hace impensable un “pacto”: la sentencia sobre Duarte ocurrirá, con toda seguridad, cuando ya no esté en funciones el actual gobierno federal…
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El efecto Duarte/ Carlos Loret de Mola
El Universal
La desaparición de Javier Duarte dejó el sabor de que el gobierno lo había dejado ir. Resultaba increíble que no lo hubieran seguido, que no le hubieran “puesto cola”, cuando se veía venir que el gobernador de Veracruz terminaría en problemas con la justicia.
Tomado ese pulso público, en las altas esferas del gobierno federal llegaron a la conclusión de que sería muy bueno aprehenderlo antes de las elecciones de junio, cuando se renuevan las gubernaturas del Estado de México, Coahuila y Nayarit. Consideraron que su detención restaría fuerza a las acusaciones contra el PRI por corrupción y daría discurso de defensa al régimen y a su partido: que si bien Duarte abusó, ya está preso.
Según fuentes federales de inteligencia, a las que tuve acceso en distintos momentos de su investigación sobre el paradero del ex mandatario, se les complicó encontrarlo porque Duarte no usaba teléfonos celulares ni cuentas de internet que le tuvieran detectadas, permanecía casi incomunicado y sólo podían deducir su paradero a partir de los seguimientos a sus familiares, abogados y colaboradores.
En la urgencia por encontrarlo, la familia de Karime Macías, la controvertida esposa de Duarte, recibió una oferta del gobierno: que no irían contra ella ni su familia si les decían dónde estaba el ex gobernador.
Por eso sorprendió en muchos sectores de la opinión pública la narrativa del gabinete de Seguridad sobre su captura: sus hijos viajando con la familia de la mamá en vuelo privado desde el aeropuerto de Toluca, oficializando en la documentación sus nombres y destino, hospedándose en un hotel turístico, visible…
Ello ha despertado la sospecha de que Duarte se entregó y no se sabe a cambio de qué. O bien que “lo puso” su esposa o su familia a cambio de que no fueran perseguidos, dado que la PGR ha aclarado que no tiene nada contra Karime y los de su lado, cuando se había hablado de que estaba metida hasta en lavado de dinero.
Ayer que lo entrevisté, el subprocurador Alberto Elías Beltrán negó que la aprehensión se haya negociado. Insistió en que fue fruto de las labores de inteligencia federales. El expediente que comparten autoridades mexicanas y guatemaltecas, revelado ayer en estas Historias de Reportero, describe que la localización de Duarte se dio gracias a que estaban siguiendo a la familia de Karime (que viajó a Guatemala por las vacaciones de los niños Duarte Macías, a quienes tenían bajo su cuidado desde octubre) y a que vigilaban al hombre que servía como mensajero del político veracruzano, Nelson Benito Carchalac, a quien habían encargado organizar la reunión en el hotel La Riviera de Atitlán.
SACIAMORBOS. Quizá muchas dudas y sospechas quedarán claras con el tiempo. A ver qué dice Duarte en sus declaraciones. Y qué no dice. Qué pasa con Karime Macías y los suyos. Qué sucede con el primer círculo de colaboradores de Duarte y con el despacho de ricos jóvenes abogados que, según fuentes oficiales, fue contratado por el ex mandatario para organizar su evasión de la justicia.
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El Ferrari de Duarte/
ESTRICTAMENTE PERSONAL/Raymundo Riva Palacio
El Financiero, 18 de abril..
La captura de Javier Duarte es un enigma por cuanto a qué significa realmente para el Presidente Enrique Peña Nieto. Se desconoce qué tanto deseaba en su fuero interno esta captura, pero funcionarios federales afirman que todos los días de los últimos seis meses, preguntaba al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, si ya lo habían localizado. Su presión era enorme. “Ni con El Chapo Guzmán preguntaba tanto como con Duarte”, agregó el funcionario. La ansiedad, iba acompañada por el descrédito creciente que acumulaba lo evasivo que probaba ser Duarte, no tiene una paternidad clara.
Después de todo, parecía que lo habían dejado escapar cuando se liberó la orden de aprehensión dos días después de pedir licencia como Gobernador de Veracruz hace seis meses. Semanas antes, el CISEN lo vigilaba, revelaron funcionarios federales, pero los ojos se cerraron poco antes que, en la víspera de dejar el gobierno, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, lo forzara a tomar esa decisión durante una áspera reunión. La PGR, se quejan en Bucareli, tampoco tomó la previsión de vigilarlo para estar lista a detenerlo cuando saliera la orden de aprehensión.
Duarte no esperaba que saliera jamás esa orden de aprehensión. Sabedor de algunos de los secretos de la familia priista, alardeaba que a él no le sucedería lo mismo que a otros ex gobernadores priistas en desgracia. “Yo estoy bien amarrado”, parloteaba Duarte, quien decía que el propio Presidente le había dicho que no se preocupara por todo lo que aparecía en la prensa sobre de él, que según Peña Nieto, comentaba el entonces Gobernador, era sólo un problema de medios que pasaría. El diagnóstico estaba equivocado y se abrió una investigación federal.
Duarte se ufanaba que había ayudado en la elección presidencial –en este espacio se reveló que, según él, aportó a la campaña de Peña Nieto dos mil 500 millones de pesos-, y en estatales. La de Veracruz fue una de ellas. De acuerdo con Duarte, inyectó mil millones de pesos a la campaña del candidato del PRI, Héctor Yunes, a quien decía se los había dado en partes, la primera por 250 millones de pesos que el propio aspirante al gobierno guardó en la cajuela de un automóvil. Esta afirmación la niega el ex candidato.
También presumía que había suspendido pagos a la burocracia gobierno y a proveedores para financiar elecciones, a petición de importantes funcionarios federales. Otro estado donde metió recursos fue Chiapas, donde entregó 40 millones de pesos en efectivo al Gobernador Manuel Velasco, para la nómina del órgano electoral estatal. Veracruz, como ningún otro estado, incluido el Estado de México, produce mucha riqueza y tuvo la capacidad durante el gobierno de Duarte de ser la caja chica de decenas de priistas en todo el País.
El dinero político distribuido subrepticiamente provocó un hoyo financiero en el estado, que llevó al entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a pedir al Presidente que le permitiera intervenir. El Presidente nunca le autorizó tomar acción en contra de Duarte, quien fue el Gobernador que, rompiendo todas las reglas establecidas dentro del PRI en 2011, destapó a Peña Nieto como candidato a la Presidencia. Pocas semanas después de que Duarte solicitara licencia y se convirtiera en un prófugo de la justicia, el Presidente se mostraba asombrado de todas las revelaciones en la prensa sobre las fortunas de Duarte, que decía desconocer, admitiendo que sólo del desastre financiero en Veracruz se encontraba al tanto.
Extrañó que a Peña Nieto le extrañaran las extravagancias, pues según el propio Duarte en conversaciones privadas –donde solía decir las cosas más extraordinarias--, cuando el mexiquense ganó la elección presidencial, le hizo un regaló sin par: un Ferrari. Para ello, viajó a Austin, la capital de Texas, con su amigo de la universidad y principal socio en sus multimillonarios negocios, Moisés Mansur Reynoso, para comprar el icono italiano de la industria automotriz. Nunca aclaró Duarte si el Ferrari lo adquirió en la única distribuidora que hay en Austin, o si sólo ahí lo recogió. Tampoco qué modelo escogió, aunque para los más económicos los precios comienzan en los 200 mil dólares, que serían al tipo de cambio de 2012, cerca de los tres millones de pesos.
Duarte asegura que sí entregó el Ferrari al entonces Presidente electo y que por razones obvias, lo guardó. Nunca se ha visto un Ferrari en manos de familiar alguno o cercano al Presidente, ni tampoco han existido versiones de que un vehículo de esa naturaleza se encuentre estacionado en algunas de las propiedades de Peña Nieto. Fuera de su dicho, no hay manera de confirmar que lo que aseguró en la primavera del año pasado, como forma de presumir sus estrechos vínculos con Peña Nieto, sea cierto. Pero locuaz en privado, como demostró varias veces ser, la especie, cierta o no, es como un dardo envenenado.
¿Qué tanto de todo esto saldrá a la luz durante el proceso? Es difícil saberlo. Como hipótesis de trabajo, los detalles de todas estas operaciones secretas a favor del PRI y el gobierno, son la mejor baza que pudo haber tenido para una negociación que llevara a su captura o, en la misma línea de pensamiento, su entrega pactada en Guatemala. Que esté en la cárcel, no aclara si la angustia que sentía el Presidente por la fuga de Duarte acabe. ¿Qué significa su detención para el Presidente? El tiempo y el proceso en tribunales irán respondiendo la pregunta.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa
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De la Caperucita a Duarte/Francisco Martín Moreno
El Universal..., 18 de abril.
Esta versión de la Caperucita Roja es más creíble que el cuento del arresto de Duarte en Guatemala, en pleno proceso electoral en el Estado de México.
Todo comenzó con Yarrington, siguió con Duarte dentro de una trama indigerible para recuperar el capital político del PRI, una misión imposible.
¿Quién será el siguiente en esta historia negra con la que se insulta la inteligencia de la nación? ¿Medina? ¿César Duarte? ¿Borge? ¿Quién más de la pandilla que avergüenza a México ante el mundo será arrestado antes del 4 de junio…? Espero que ahora sí escojan a un buen guionista…
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Arsenal/FRANCISCO GARFIAS
Excelsior, 18 de abril
“No hay chile que les embone…”
En la cárcel ya están Guillermo Padrés,  Jesús Reyna, Flavino Ríos  —cayeron en este sexenio— Andrés Granier y Mario Villanueva.
El presidente Peña se llevó la mano derecha a la parte posterior de la cabeza, antes de manifestar su desconcierto por el sospechosismo y las teorías del complot que han difundido sus críticos frente a las detenciones de Javier Duarte y Tomás Yarrington.
“No hay chile que les embone. Si no los agarramos, porque no los agarramos; si los agarramos, porque los agarramos”, nos dijo, en tono coloquial, el primer mandatario, al término de la ceremonia de toma de nota a Carlos Aceves del Olmo como presidente del Congreso del Trabajo.   
Y más: “El Peje ya hasta dijo que (Duarte) es un chivo expiatorio…”.
López Obrador, en efecto, puso un tuit en el que escribió a propósito de la captura del exgobernador veracruzano.
“Detienen a Duarte para simular que combaten la corrupción. Pero el pueblo no se conforma con chivos expiatorios, quiere la caída del PRIAN”, escribió el líder de Morena.
A Morena, no hay que olvidarlo, se le acusa de haber pactado con Duarte en las pasadas elecciones de gobernador en Veracruz, para evitar la llegada de Miguel Ángel Yunes a Palacio de Gobierno.
Previamente, al tomar la palabra en tribuna, Peña Nieto destacó que quienes quebranten la ley deben responder por sus actos.
“Independientemente de lo que determine el Poder Judicial, estas detenciones constituyen un mensaje firme y contundente contra la impunidad”, subrayó el mandatario.
  Mucho se ha especulado sobre la detención de Javier Duarte, su inexplicable risa, su aparente calma durante la captura.
Pero “haiga sido como haiga sido” —para citar al clásico— el corrupto exgobernador está donde debe de estar: tras los barrotes.
Eso es incontrovertible.
Sobra decir que es una buena noticia para México y un indispensable mensaje contra la impunidad.
Lo es también la reciente captura de Tomás Yarrington en Italia, quien, por cierto, ya ha anunciado que dará la batalla contra la extradición. 
En la cárcel ya están Guillermo Padrés, Jesús Reyna, Flavino Ríos —cayeron en este sexenio— Andrés Granier y Mario Villanueva.
Dos exgobernadores más: César Duarte y Eugenio Hernández tienen cuentas pendientes con la justicia.  Al primero lo busca la fiscalía de Chihuahua; al segundo la DEA.
Son la muestra de que algo anda muy mal en el control de los recursos destinados a la población vulnerable: acaban en los bolsillos de los mandatarios corruptos.
Pero también que los órganos de inteligencia (léase Cisen) están de adorno y no ven una con los narcogobernadores.
  Yo francamente no me tragó la “posverdad” que prolifera en torno a las dos últimas detenciones de los exgobernadores priistas.
Esa “posverdad”  donde las emociones y las creencias personales tienen más peso que los hechos objetivos.
Las listas de calificativos que hay en las redes sociales para  desvirtuar la caída de los dos pillos es interminable.  
No sé cuántas veces leí en Twitter y en Facebook que todo es un “circo”, que ambos arrestos tienen tintes políticos, que es una jugada para beneficiar electoralmente al alicaído PRI.
No faltó quien posteara que ¡es una burla al pueblo!
No estamos justificando los errores presidenciales, que quede claro. Asuntos como la Casa Blanca, Malinalco, el nombramiento de Virgilio Andrade en la Contraloría, han tenido un pésimo manejo.
Pero francamente no vemos a la justicia italiana en línea con las necesidades electorales del tricolor. Ni siquiera a la de Guatemala.
Es cierto que la detención del exgobernador de Veracruz en un hotel de la zona turística del bello lago Atitlán, en Guatemala, derivó de errores que parecen bobos. Hay elementos  para pensar que fue una entrega pactada.
Los nombres de los hijos de Duarte —Carolina, Emilio y Javier— fueron registrado en la lista de pasajeros del avión que los transportó al país centroamericano.
Viajaban con  José Antonio Rodríguez Ayache, concuño del exgobernador; Mónica Ghihan Macías, hermana de Karime Macías, y María Jazmín Tubilla.
Eso confirma la información de Carlos Loret de Mola, cuando dio la primicia en Foro TV.  
Previamente habían agarrado a un propio con pasaportes falsos  con la foto del exgobernador y de su esposa, en ruta hacia Guatemala.
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Alhajero/Martha Anaya.
24 Horas
Quieren más sangre
La detención de Javier Duarte no ha sido suficiente para calmar los ánimos de los muchísimos agraviados por la actitud y el proceder del ex gobernador de Veracruz.
Tampoco para convencer a otros tantos de que se está actuando en razón de la justicia y para dar un mensaje de que llegó a su fin la era de la impunidad.
“He visto demasiado (para creerlo)”, diría el obispo de Saltillo, Raúl Vera.
“De repente, por racimos, la impunidad empieza a desaparecer… -ironizó el religioso- ¡Es porque vienen elecciones!”.
 Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN al gobierno del Estado de México, se sumó a la ola de incredulidad y aprovechó de paso para golpear a su oponente del PRI:
 “¿Quiénes se beneficiaron por la red de complicidades de Duarte y, por lo tanto, permitieron su fuga? ¿Cuánto del dinero robado de Duarte proviene de Banobras, de cuando Alfredo del Mazo era director?”, cuestionó.
 El líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, escribió en su cuenta de Twitter:
 “Detienen a Duarte para simular que combaten la corrupción. Pero el pueblo no se conforma con chivos expiatorios, quiere la caída del PRIAN”.
 Las autoridades tienen “urgencia en demostrar que el sistema está funcionando y es confiable”, aseguran los opositores al régimen.
 Pero las dudas y las protestas no vienen sólo a título individual. También gremial.
 Los empresarios, vía el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), exigieron no sólo detener los rostros más visibles de los casos de corrupción que se conocen, sino mostrar “la voluntad política real de desmantelar las redes de complicidades e impunidad que permitieron y permiten la corrupción en las instituciones de todos los niveles de gobierno, y en la misma sociedad”.
 Quieren que el proceso al ex mandatario veracruzano “sea un ejemplo de que no habrá impunidad”.
 El propio Arturo Zamora, dirigente del sector popular del PRI (la CNOP), se sumó al clamor generalizado y declaró ayer: “Después de (Javier) Duarte, siguen sus cómplices, es importante ir por la red de corrupción”.
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