Ir al contenido principal

La ruta venezolana

La ruta venezolana/Miguel Henrique Otero, presidente del diario «EL Nacional de Caracas».
ABC; domingo, 16/Jul/2017
Este artículo tiene el propósito de sintetizar en diez aspectos lo que llamo la ruta venezolana del populismo a la dictadura. Obviamente, la complejidad del fenómeno venezolano sobrepasa a las diez categorías que consigno a continuación. Mi objetivo no es reduccionista, sino lo contrario: aportar esta especie de decálogo, al que se podrían sumar los otros muchos elementos que la componen.

El primer elemento, que está en la base de toda la operación, es y ha sido el uso del petróleo como herramienta política y geopolítica. En el ámbito interno se usó para crear una enorme red de mecanismos de distribución de subsidios directos e indirectos que, mientras los precios del petróleo estuvieron altos, establecieron controles y obligaciones políticas en la sociedad: quien era beneficiado por algún subsidio debía apoyar y votar por Chávez. En el ámbito geopolítico la operación fue la misma: comenzó a venderse petróleo a precios muy por debajo del mercado, especialmente a los países más pequeños del Caribe, para garantizar el aplauso y la impunidad de los gobiernos de Chávez y Maduro en los organismos multilaterales, especialmente en la Organización de Estados Americanos, OEA.

Esta promoción de un ciudadano dependiente de los subsidios gubernamentales se coaligó con el segundo elemento que quiero anotar, que es el de la destrucción paulatina del aparato productivo privado y de la productividad. Desde 1999 a esta fecha han sido destruidos casi el 70% de las empresas que había en el país, y la productividad promedio ha caído en no menos de 60%. Chávez fue especialmente activo en el objetivo de erosionar la cultura del trabajo y del mérito en Venezuela. La sola revisión de las leyes aprobadas, de las empresas expropiadas, de los ataques a empresarios, constituyen una línea de actuación gubernamental muy clara.
Los altos ingresos petroleros hicieron posible la construcción paulatina de un régimen cada vez más presidencialista, que fue socavando la independencia de los poderes públicos, para convertirlos todos en apéndices de la voluntad del presidente. La destrucción de la independencia de los poderes públicos es el tercer elemento que quiero consignar aquí, y que ahora mismo tiene una enorme vigencia, porque es el sustento que mantiene en el poder a una minoría enfrentada a un rechazo, que supera el 90%, de acuerdo con las encuestas más recientes.
El cuarto elemento es indisociable del anterior: la colonización, politización y control absoluto del sistema judicial, encabezado por el control del Tribunal Supremo de Justicia, que pretende funcionar como un meta-poder, por encima de la institución democrática por excelencia, el Parlamento, escogida con los votos de los ciudadanos. Sobre este proceso, ya se han publicado estudios que narran el proceso. El TSJ produce legislación, despoja al resto de los poderes públicos de sus funciones, viola la Constitución y ha creado una estructura que garantiza la impunidad del narco-régimen.
La politización e ideologización de la Fuerza Armada Nacional es el quinto factor que debe considerarse. Al igual que en el punto anterior, fue una meta que se propuso Chávez apenas alcanzó el poder, y que no ha cesado hasta el momento. De hecho, el control de las Fuerzas Armadas, del TSJ y del Consejo Nacional Electoral –el organismo encargado de los procesos electorales en Venezuela también opera a favor de los intereses del Gobierno–, son los últimos recursos de los que dispone Maduro para mantenerse en el poder.
En la medida en que Chávez logró el control absoluto de todos los poderes públicos, puso en movimiento tres de sus estrategias, estrechamente vinculadas unas con otras: la persecución física y judicial de los opositores –sexto factor–, la destrucción sistemática de los medios de comunicación –séptimo factor– y, un objetivo anunciado abiertamente y sin rubor ninguno por el régimen, el de construcción de una hegemonía comunicacional –octavo elemento–, que le permitiera el control absoluto de las informaciones y la opinión que circulaba en Venezuela. Esa hegemonía, es importante señalarlo, se logró en buena medida. El diario «El Nacional» y algunos otros medios de comunicación que resistieron a los ataques, junto con un significativo segmento de las redes sociales, son hoy las únicas fuentes de información que actúan con plena independencia ante el poderío mediático del Gobierno, que controla más de 70% de los medios de comunicación de Venezuela.
El noveno elemento, fundamental en este recorrido, y que no siempre se analiza en su específico significado, sino como una consecuencia, es lo que llamaré la destrucción sistemática de los símbolos y valores de la república. Este proceso, el más extendido y profundo que ha ocurrido en Venezuela, no solo se refiere al modo cómo han sido desarticulados los principios de la convivencia, sino que mentir, robar, desconocer, insultar, descalificar, humillar, falsear, improvisar, deslegitimar, impostar, extorsionar, coaccionar y vulnerar, se convirtieron en las prácticas con el que poder se ha ejercido y se ejerce, destruyendo toda una tradición democrática y republicana, que en Venezuela se había construido con muchos esfuerzos.
Por último, el décimo elemento en esta corta enumeración es el de una cultura política basada en la polarización, que tiene consecuencias muy duraderas: brutaliza el ejercicio de la política, destruye los mecanismos de convivencia, impone la ley del más fuerte, establece la negación del otro como base de los intercambios sociales, autoriza al ejercicio de la violencia, impide la comprensión objetiva de la realidad. La polarización como estrategia ha sido uno de los datos, posiblemente uno de los más importantes, en la prolongación nefasta del régimen de Chávez y Maduro. Por fortuna, esa polarización se rompió de forma definitiva, y la realidad hoy es que la dictadura en Venezuela es, en términos políticos, una evidente minoría que aglutina el rechazo categórico y activo de la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

AMLO perdió la calma y se desbordó contra sus aliados..

El C. Presidente convocó la tarde del jueves 7 de noviembre en Palacio Nacional a los diputados federales y senadores de Morena para evaluar avances de la agenda legislativa.
Fueron convocados también legisladores aliados como PES, PT e incluso el PVEM, nueva adquisición de la 4T.
"Es una reunión para la revisión de la agenda legislativa, que normalmente tenemos dos o tres veces al año con el Presidente, antes de iniciar las sesiones y en el trayecto del periodo de sesiones", indicó Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena.
Los primero en llegar fueron los representantes del PES;  Tatiana Clouthier indicó que desconocía el motivo de la reunión, pues sólo fue convocada.
Incluso rechazó que se un llamado del Presidente para darles línea, pues la línea es que no hay línea.
Al final el Presidente salió molestó incluso sin despedirse,  entre chiflidos de los inconformes.
Y es que los trato de corruptos....habráse visto!
¿Imagínense si se hubiera transmitido ese “dialogo c…

Y ahora la 4T pretende criminalizar a juzgadores. ¿Qué dice la SCJN?

Contrareforma en materia de justicia penal!Y ahora los de la 4T van contra jueces y magistrados/ opinión de un amigo penalista, que circula en redes...Muy oportuno...
Así como en 2019 los presentados como los nuevos y grandes delincuentes fueron los factureros y las empresas fantasma; hoy los nuevos delincuentes son los jueces y magistrados federales, SI, así se les trata en la propuesta de reforma constitucional de La FGN. Para ellos, se va a crear un tribunal especial que les juzgue conformado por jueces NOMBRADOS POR EL SENADO y por ello, por aliados políticos, obviamente comprometidos “VENDIDOS” con SU PARTIDO. Las cuotas para nombrarlos se dividirán. 
El grupo mayoritario tendrá más JUECES POLÍTICOS, y estos por su designación y por LEY responderán ante el Senado.
¡Que tragedia de país!
Me pregunto: ¿tiene esto el aval de la SCJN? Esas propuestas tienen el aval de la Corte?
Volvamos a los JUECES Y MAGISTRADOS de nuestro país señalados cómo DELINCUENTES al menos de forma probable. 
¿Que…

El capo que se robó a una reina/Juan Velediaz

El capo que se robó a una reina/Juan Velediaz Publicado en La Silla Rota, 23 de octubre de 2013 Rocío del Carmen Lizárraga tenía 17 años en febrero de 1990, cuando fue coronada Reina del Carnaval de Mazatlán. Aquella había sido una competición muy cerrada, la noche de la votación se impuso por un margen estrecho a Libia Zulema Farriols, una chica que se ganó a la audiencia con su sonrisa y porte, lo que se tradujo en ser coronada como reina de los Juegos Florales, una distinción que se le da por lo regular a la mujer que queda en segundo lugar.
 El reinado del carnaval de Mazatlán es cosa seria. Durante un año, la soberana tiene varias actividades y obligaciones que el protocolo impone, una vez transcurrido este lapso, se le sigue guardando veneración y respeto como monarca que fue. Quizá por eso en aquellos días la sociedad sinaloense no se explicaba cómo pudo ocurrir algo que resultó inusitado en la historia del certamen. Pasadas las primeras semanas del festejo, Rocío del Carmen cumpl…