22 may 2026

Hacia un periodo extraordinario: tensiones, opacidad y cuatro reformas en la balanza.

Hacia un periodo extraordinario: tensiones, opacidad y cuatro reformas en la balanza.

Por Fred Alvarez Palafox

@fredalvarez

Dicen que corregir es de sabios, pero en política es chocar de frente con la realidad. La nueva iniciativa para ajustar la elección judicial a 2028 es la admisión tácita de que el modelo de 2024 era impracticable. Nadie olvida los "acordeones". Aquí un primer análisis sobre el periodo extraordinario que viene.

El aire en la sala de la Comisión Permanente se sentía pesado este jueves, cargado con esa fricción inevitable que siempre precede a los grandes reacomodos del poder. Con la contundencia de 26 votos a favor frente a 10 en contra, la aplanadora mayoritaria impuso su ritmo y marcó en el calendario el próximo 26 de mayo para arrancar un periodo extraordinario de sesiones.

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¿El objetivo de fondo? Poner bajo los reflectores del Pleno un paquete de reformas de altísimo voltaje político.

Pero la crónica de esta sesión exige apartar la vista del frío tablero de votación para escuchar los reclamos. Clemente Castañeda (MC) alzó la voz desde la trinchera opositora denunciando una opacidad alarmante. La frustración en el recinto casi se podía respirar; los estaban convocando a debatir con fantasmas. Dos de las iniciativas más pesadas ni siquiera habían asomado en las páginas de la Gaceta Parlamentaria (¿pecado menor?). De su existencia solo sabíamos gracias a los dictados matutinos desde el atril presidencial.

Ahora bien, despojados de la retórica, ¿qué es lo que realmente está en la balanza? Son temas diseñados para sacudir los cimientos del juego electoral y judicial de México.

I) Primero, el fantasma de la narcopolítica y su peculiar "filtro voluntario".

La presidenta Sheinbaum envió una reforma para crear la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas dentro del INE. Es una respuesta obligada tras el misil lanzado por el Departamento de Justicia de EU contra el gobernador con licencia de Sinaloa —y lo que se acumule—, así como por la cruda realidad que nos escupió la Operación Enjambre en Morelos, que exhibió con descaro cómo el crimen organizado pactó votos a cambio de cuotas mensuales. Basta echar un vistazo para notar que este cáncer ha hecho metástasis en todo el país; estamos muy lejos de esa narrativa oficial que, desde Palacio, insiste en llamarlos simples "casos aislados".

En el papel, la idea de cruzar listas electorales con la inteligencia del Estado (el CNI, la FGR y la UIF) suena al blindaje urgente que el país necesita. Pero al raspar la superficie y leer la letra chiquita, la propuesta se desmorona. El gran tropiezo es su carácter estrictamente voluntario. Además, de aprobarse la reforma, quedará en manos de las cúpulas partidistas decidir si someten o no sus listas a revisión. Y lo que es peor: si la inteligencia del Estado halla nexos criminales, el partido conserva el derecho exclusivo de decidir si baja o mantiene a su candidato. O sea, un chiste, con todo respeto.

Seamos claros: una medida así planteada no sirve. Si las instituciones tienen información dura que vincula a un político con el crimen, el camino institucional es consignar el caso ante un juez, no avisarle "de buena fe" a su dirigencia. Mientras esto siga siendo opcional, no pasará de ser un mero trámite de relaciones públicas para lavar conciencias en tiempos de campaña. Y además, el INE y el TEPJF de hoy no sirven para mucho.

Si el oficialismo realmente quiere ir al fondo del asunto, la reforma tendría que tener dientes, tal como lo propone el PAN. Si un partido se atreve a llevar en sus listas candidatos sucios, cobijados por la delincuencia organizada (o desorganizada), la sanción debe ser la pérdida de su registro. Punto. 

ii) Segundo, la amenaza externa y la nulidad "a modo".

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, sorprendió con una propuesta presentada a última hora: anular los resultados electorales ante cualquier prueba de injerencia extranjera, ya sea mediante ciberataques, financiamiento opaco o presiones diplomáticas.

La iniciativa no tardó en recibir el respaldo de la presidenta Sheinbaum durante su conferencia matutina. "Me parece bien, creo que es una buena iniciativa porque en México decidimos los mexicanos", afirmó. Bajo su óptica, la reforma dotaría tanto al INE como al Tribunal Electoral de una herramienta necesaria para blindar la soberanía del voto, insistiendo en que el destino del país debe permanecer libre de influencias externas.

 El problema radica en que el abanico de causales es tan ambiguo y amplio que abre un margen peligrosísimo a la discrecionalidad de los magistrados del Tribunal Electoral. Si hay "prueba plena", la elección se cae. El pequeño gran detalle es que esa guillotina quedará en manos de una autoridad electoral que hoy despacha bajo la sombra del oficialismo; una autoridad, para decirlo claro, bajo permanente sospecha.

iii) Y tercero, la rectificación inevitable: el choque frontal con la realidad judicial.

Dicen los clásicos que corregir es de sabios, pero en la política, corregir suele ser el resultado directo de chocar de frente contra el muro de la realidad. La nueva iniciativa presidencial para ajustar la elección judicial es la admisión tácita de que el modelo aprobado en 2024 era un laberinto logísticamente impracticable. Nadie en este país olvida los famosos "acordeones".

¿Qué se hará ahora? Ganar tiempo. Posponen la segunda etapa para junio de 2028, haciéndola coincidir —en un cálculo político afinadísimo— con la consulta de revocación de mandato. Limpian la boleta dejando solo a dos candidatos por posición elegidos vía tómbola; inventan el eufemismo de que la Suprema Corte operará en "dos secciones" (que en la práctica es resucitar las dos salas de antes); y le cortan de tajo la autonomía a los estados para imponerles el modelo federal a rajatabla.

El reloj legislativo ya está corriendo. No habrá atajos en el discurso, pero el acelerador está pisado a fondo para que todo amanezca publicado a principios de junio. Al final, este paquete busca inyectar algo de orden y simplificación a un proceso que nació manchado por la sospecha de la improvisación en 2024.

Veremos si este remedio logra finalmente enderezar el maltrecho rumbo del sistema, o si solo estamos ante un nuevo diseño, mucho más centralizado, para enfrentar el mismo y desgastante desafío de siempre.

¡Para la historia inmediata !




 

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