Claudia Sheinbaum reafirma que ningún gobierno extranjero arrebatará la transformación del pueblo..
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
El calor de Kanasín, Yucatán, no venía únicamente del implacable mediodía tropical de este sábado; emanaba, sobre todo, de la densa carga política que envolvía cada palabra. En la inauguración de un nuevo plantel universitario —un espacio que por naturaleza tendría que haber sido de fiesta, promesas y porvenir—, la presidenta Sheinbaum optó por sintonizar una frecuencia de absoluta e inédita firmeza.
Con la sombra de los recientes y severos señalamientos de EU sobre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, gravitando inevitablemente en el ánimo nacional, la mandataria no buscó el desvío ni el matiz; al contrario, plantó cara y trazó una línea de fuego. Frente al micrófono, hiló una secuencia de sentencias categóricas que resonaron como un fuerte posicionamiento de Estado:
"Nadie le va a arrebatar la Transformación al pueblo de México, le pertenece al pueblo. Ningún gobierno extranjero le va a arrebatar la Transformación al pueblo de México. Los corruptos de antes no le van a robar la Transformación al pueblo de México. Y nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la Transformación del pueblo de México. Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo. Como decimos: Nosotros no mentimos, no robamos, y nunca vamos a traicionar al pueblo de México".
Al rematar su discurso con ese mantra fundacional y advertir que "ninguna persona que no sea honesta puede esconderse bajo el halo de la transformación", Sheinbaum envió un mensaje de dos bandas. Hacia adentro, una advertencia tajante de que las siglas del movimiento -Morena-, no serán jamás un pasaporte de impunidad para nadie; hacia afuera, un oportuno blindaje de soberanía frente a las crecientes presiones de Washington.
Esta es la crónica de un funambulismo político —ese complejo arte de avanzar firmemente sobre la cuerda floja— que intenta fundir la fibra social de la educación de los jóvenes yucatecos con la defensa a ultranza de la narrativa de su gestión.
Al proclamar que su fuerza proviene del pueblo y que ningún gobierno extranjero arrebatará el rumbo del país, la presidenta no solo fijó una postura geopolítica; buscó proteger la columna vertebral del régimen: su autoridad moral.
El desafío, sin embargo, como siempre ocurre en los laberintos del poder, no habitará en la potencia del discurso, sino en la terca realidad de los hechos que, inevitablemente, terminarán por alcanzar a las palabras.
Aqui el mensaje completo..:
. Inauguración de la Universidad Nacional “Rosario Castellanos”. Kanasín, Yucatán
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¿Cómo están?
ASISTENTES: ¡Bien!
CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Me da gusto estar con ustedes.
Gracias a nuestro querido gobernador del estado de Yucatán, al maestro Joaquín Díaz Mena. Gracias, “Huacho”, por el gran trabajo que realizas al frente de Yucatán.
Un año y medio, y miren cuánto ha hecho el gobernador de Yucatán.
Un aplauso para “Huacho”.
Ahora sí que: ¡sí se puede!
Saludo con gusto a todas y a todos los que se encuentran aquí.
Es, para mí, un sueño hecho realidad.
Cuando era joven, ya hace un rato… Tengo 63 años, voy a cumplir 64.
Por cierto, que ¿ya ven que a las mujeres nos dicen que “no hay que decir nuestra edad”?
¿Verdad que sí dicen eso?
ASISTENTES: ¡Sí!
CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Ay, que tienes 60 y “tengo 50”.
¿Qué tiene de malo envejecer? Nada tiene de malo. Es muy machista eso de que “las mujeres no podamos decir nuestra edad”. Por eso, yo digo mi edad: tengo 63 y voy a cumplir 64; a mucho orgullo y a mucha honra.
Como decimos: soy mamá, soy abuela, soy ama de casa, soy Doctora en Ingeniería en Energía y soy, por voluntad del pueblo de México, Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
ASISTENTES: ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta!
CLAUDIA SHEINBAU: Bueno, lo que quiero decir hoy es para los jóvenes, para las y los jóvenes que van a estudiar en esta universidad.
Fíjense que cuando era joven ―decía― me tocó participar en un movimiento estudiantil, yo estudié la preparatoria en el CCH Sur, en el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur de la UNAM.
Una institución educativa que su objetivo fue dar educación a los jóvenes.
Era una época en que había crecido la población y no había suficientes escuelas.
Cuando entré yo al CCH, escuela pública, hubo otros estudiantes que no pudieron entrar y, entonces, hacían lo que cada año se llamaba el “Movimiento de Rechazados”.
Imagínense lo que significa para una joven o un joven ser rechazado, es decir, que el Estado, que el gobierno le diga: “pues no puedes estudiar porque no pasaste el examen de admisión”. Cuando en realidad no es que no haya pasado el examen de admisión, porque si acabaste la secundaria tienes derecho a estudiar la preparatoria y si acabaste la preparatoria tienes derecho a estudiar la universidad.
Entonces, se hacía el Movimiento de Rechazados, eran miles de jóvenes de 15 años que marchaban entonces por la capital de la República pidiendo escuela; “¡queremos estudiar!”, esa era la demanda.
Tiempo después entré a la UNAM a estudiar física, a la Facultad de Ciencias de la UNAM, y ahí me tocó otro movimiento. El entonces rector, ayudado por el gobierno de entonces ―les estoy hablando de 1986―, el entonces rector, junto con el gobierno ―era Miguel de la Madrid, presidente, ya venía la sucesión presidencial―, dijo: “A la UNAM hay que ponerle colegiatura, que la gente pague, que los estudiantes paguen”.
Y decían: “¿Por qué tenemos que pagar?”.
Bueno, pues “porque si no pagan no le van a dar valor a la educación”.
Parecía un razonamiento lógico, porque ibas a pagar por… decían entonces, “una cajetilla de cigarros —se usaba fumar— y no vas a pagar por tu educación”.
Y los estudiantes dijimos: “No”.
Ahí conocí a Martí. Martí estaba en la Prepa ―¿7 o 9?― 9… 7, Prepa 7, es más joven que yo; yo ya estaba en la facultad y ya estaba saliendo, él estaba en la preparatoria.
Y los estudiantes dijimos: “A ver, a ver, ¡¿cómo que la educación no la vamos a reconocer si no cuesta?! Es todo lo contrario, si cuesta, entonces hay quien no la va a poder pagar. Si hay colegiaturas, si hay inscripciones, pues entonces se va a excluir a aquel que no la pueda pagar. Si hay colegiaturas, si hay inscripciones, pues entonces se convierte en una mercancía, no es un derecho”.
Y formamos una organización, el Consejo Estudiantil Universitario, vamos a cumplir 40 años de aquel movimiento; éramos jóvenes.
Pero traigo esto a colación porque hubo un periodo en nuestro país de gobiernos que no construyeron escuelas, de gobiernos que pensaban que “la educación era para aquel o aquella que la pudiera pagar”.
De gobiernos que visualizaron la educación como un “privilegio”, como una “mercancía”, incluso en contra de la Constitución de la República, porque el 3º Constitucional, desde 1917, dice que “la educación pública debe ser laica y gratuita”.
¿Cuáles fueron esos gobiernos? Porque ustedes… ¿Cuándo nacieron? 2008.
A ver, ¿quién nació en 2008?
¿Quién nació antes del 2008?
¿Después del 2008?
Más o menos son de esa generación.
Miren, ustedes no habían nacido, lo que les estoy platicando.
Bueno, fueron 6 sexenios en nuestro país, 36 años de gobiernos que dijeron: “la educación no es un derecho, la educación es para quien la quiera y la pueda pagar; y si no la pueden pagar, es porque no trabajan”. Esa era la visión para la educación media superior y para la educación superior.
Hasta que llegó, después de 36 años… Les estoy hablando de 1982-‘83, hasta el 2018, 6 sexenios, 6 presidentes: Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto; 6 sexenios.
En aquella época… Porque hay que decirlo, porque —imagínense— ustedes nacieron en 2008, ya no vivieron todo esto que nosotros vivimos cuando fuimos jóvenes: gobiernos que le arrebataron la esperanza a las y a los jóvenes.
Hubo muchas movilizaciones.
Pero no solo le arrebataron la esperanza a las y a los jóvenes.
Fue una época de mucha corrupción.
Imagínense que empresas que eran del pueblo de México… Teléfonos de México era del pueblo de México, ¿lo sabían? Cementos Mexicanos, minas, bancos, aerolíneas, que se construyeron con el esfuerzo de generaciones y generaciones, y llegó un presidente y dijo: “hay que rematarlas”.
¿Pueden creer que en la época de Salinas de Gortari…? Hay una revista que se llama Forbes, que habla de los millonarios del mundo. Cuando entra Salinas de Gortari, en esa revista solamente había una familia que salía como millonaria en México; cuando sale Salinas de Gortari, 24 familias son puestas como millonarias del mundo. ¿Quiénes fueron esas personas? A las que se les dieron las empresas del pueblo de México.
Ese fue el llamado “periodo neoliberal”, 36 años.
En 2018, el pueblo de México dijo: “ya no”.
Porque, además, el salario mínimo no aumentó, no había becas, no había Pensiones para Adulto Mayor, no había Apoyo para Personas con Discapacidad, no había Sembrado Vida, no había nada de eso.
Es más, el salario mínimo en 2018 era menos de 3 mil pesos, y así se sostuvo durante 36 años, prácticamente no creció; al revés, disminuyó.
¿Saben en cuánto ha aumentado el salario mínimo de 2019 a la fecha? En 154 por ciento en términos reales, estamos en 9 mil 500 pesos mensuales.
¿Por qué lo digo? ¿Por qué lo recuerdo?
Fíjense, les doy otros ejemplos:
El IMSS, el Instituto Mexicano del Seguro Social:
De la época en que se creó, 1943 a 1983, se construyeron hospitales que sumados eran 37 mil camas en 40 años.
¿Saben cuántas camas se construyeron en los siguientes 40 años? Solamente 4 mil. Pero la población seguía subiendo.
¿Saben cuántas vamos a construir nada más en el sexenio entre los tres sistemas? 9 mil camas vamos a construir en nuestro sexenio.
¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué, en 2018, el pueblo de México decidió un nuevo rumbo, una nueva esperanza? Pues porque el pueblo dijo: “¡Ya basta!”.
Fueron 6 sexenios de gobiernos que se dedicaron a gobernar para los de mero arriba, para los más ricos de los ricos, de los ricos de México. Se olvidaron del pueblo.
Y en 2018, llegó la Cuarta Transformación.
¿Y cuál es nuestra esencia, y por eso nos sostenemos?
Porque somos gobiernos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo de México.
Porque creemos en las y en los jóvenes de México.
Porque creemos que se merecen educación.
Que no es “el que tenga dinero, que pague por su educación, y el que no tenga, no”. Eso se llama “privilegio”.
Nosotros creemos en el derecho a la educación, y para eso estamos construyendo más preparatorias y más universidades, para que ningún joven en nuestro país se quede sin escuela.
Este año vamos a construir, entre el año pasado y este, 200 mil nuevos lugares para preparatorias.
Y en el sexenio en universidades vamos a construir 300 mil nuevos espacios para jóvenes que están en edad de estudiar la universidad.
¿Con quién? Con la Universidad Nacional Rosario Castellanos, las Universidades “Benito Juárez”, el Tecnológico Nacional de México, el Instituto Politécnico Nacional.
De igual forma, creemos que el acceso a la salud es un derecho, no es que “si tienes dinero ve por tus medicinas”, no es que “si tienes dinero, paga”; y el que no tiene dinero, ¿entonces qué?
Puede costar trabajo, pero somos necios: el acceso a la salud es un derecho del pueblo de México y lo vamos a cumplir a cabalidad.
El día de mañana inauguramos el Hospital el “O´Horán”.
Y a partir del lunes: cero pesos, cero cuota para la salud en Yucatán.
También creemos que el acceso a la vivienda es un derecho. Por eso estamos construyendo un millón 800 mil viviendas
¿Para quién? Para los que ganan menos de 2 salarios mínimos, a los que nunca les llegó el acceso a la vivienda.
¿Por qué podemos hacer todo esto?
Hoy hay Pensión Universal Adulto Mayor.
Apoyo a Personas con Discapacidad.
Becas a todos los jóvenes de preparatoria.
Becas a todos los jóvenes de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.
Becas para todos los estudiantes de secundarias públicas.
Este año vamos a dar un apoyo para uniformes y útiles escolares en todas las primarias públicas de 2 mil 500 pesos para que nadie se quede sin su uniforme, sin sus útiles escolares.
Y vamos a seguir aumentando el número de jóvenes que tengan acceso a la Beca “Gertrudis Bocanegra”.
Sembrando vida.
Apoyo al campo.
Fertilizantes gratuitos.
Crece Pemex.
Crece Comisión Federal de Electricidad.
¿Y cómo es posible hacer todo eso?
El Tren Maya de carga.
El Tren Maya de pasajeros, que lo dejó el Presidente López Obrador.
¿Por qué podemos hacer eso? ¿Por qué antes no se podía? Por una sencilla razón, no somos corruptos, nosotros no robamos el dinero del pueblo.
Por eso podemos venir a Yucatán, a Campeche, a cualquier entidad de la República, a reunirnos con ustedes, para decir todo lo que está haciendo el Gobierno de México.
Esa es la gran diferencia.
No se les olvide nunca, porque los derechos conquistados del pueblo se pueden perder si no somos conscientes de lo que tenemos.
Si no somos conscientes de lo que el pueblo de México ha logrado.
Porque no es solo la Presidenta. Yo gobierno con el pueblo, la fuerza me la da el pueblo, y por eso jamás voy a traicionar al pueblo de México, jamás, y jamás voy a traicionar al pueblo de Yucatán.
Nadie le va a arrebatar la Transformación al pueblo de México, le pertenece al pueblo.
Ningún gobierno extranjero le va a arrebatar la Transformación al pueblo de México.
Los corruptos de antes no le van a robar la Transformación al pueblo de México.
Y nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la Transformación del pueblo de México. Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo.
Como decimos: Nosotros no mentimos, no robamos, y nunca vamos a traicionar al pueblo de México.
Me dio mucho gusto estar con ustedes.
Fíjense nada más, 40 años después, luchando por la educación, y hoy abrimos las puertas de la educación a las y a los jóvenes.
Yo tuve el privilegio de estudiar hasta el doctorado.
A mí me pagó la educación el pueblo de México.
Yo tuve inclusive la posibilidad de irme fuera de México a estudiar con una beca de la UNAM. Fui a estudiar el doctorado fuera.
¿Y qué es lo que quiero, qué es lo que sueño? Que todos los jóvenes mexicanos puedan tener el derecho que tuve yo.
¡Que viva la educación pública!
ASISTENTES: ¡Viva!
CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva Kanasín!
ASISTENTES: ¡Viva!
CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva Yucatán!
ASISTENTES: ¡Viva!
, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Se me olvido algo: vamos a ayudar al gobernador a darle agua a la ciudad de Mérida.
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