La otrora reportera, criminalizó a las madres buscadoras...
Por Fred Alvarez
¿Como fue?..
En la mañanera del jueves 11 de junio, la narrativa oficial sobre la crisis de desapariciones en México experimentó un viraje que merece una pausa para la reflexión. Tras informar —con la precisión administrativa que caracteriza el reporte de movilizaciones sociales— sobre la marcha del 10 de junio por el aniversario de "El Halconazo", la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, trasladó el foco de su atención hacia la manifestación nocturna de los colectivos de búsqueda.
El discurso comenzó bajo los cánones de la institucionalidad: respeto, solidaridad y el compromiso reiterado de un gobierno que afirma trabajar "todos los días" en la localización de personas. Sin embargo, el tono se fracturó cuando el análisis se desplazó del dolor de las familias hacia la logística de su traslado.
Al señalar que el gobierno cuenta con información sobre el apoyo recibido por familias de Jalisco para movilizarse hacia la Ciudad de México, y al advertir que se investigará el origen de dichos recursos para descartar "intenciones ajenas", el gobierno introduce una lógica de sospecha sobre el movimiento de las víctimas. Este giro no es menor; al cuestionar la procedencia de los apoyos, se coloca un signo de interrogación sobre la autenticidad de la lucha de quienes, ante la ausencia de justicia, se ven obligados a recorrer el país para exigir lo que el Estado les adeuda.
Resulta contradictorio que, mientras se expresa empatía por lo que "representa la ausencia de un ser querido", se priorice la investigación sobre el financiamiento de un autobús o un viático. ¿Es la logística del traslado, acaso, una variable más importante que la ineficacia en la búsqueda misma?
La búsqueda de justicia es una exigencia legítima que no requiere de patrocinadores para tener validez. Cuando la autoridad condiciona la mirada sobre las víctimas a través de la lupa de la "intención política", termina por desviar la atención de lo esencial: la crisis humanitaria que persiste. Al final del día, las palabras oficiales intentan construir una narrativa de orden y control, pero lo que resuena con más fuerza es el silencio de los ausentes y la urgencia de las madres que, con o sin apoyo externo, seguirán caminando hasta encontrarlos.
Y que dijo la c. Presidenta?…
Al ser cuestionada sobre el origen de los apoyos que permitieron a familias de Jalisco trasladarse a la capital, la Presidenta optó por una respuesta que, en su intento de ser técnica, terminó por desviar el fondo del problema.
"Es solo información", fue la premisa.
La Presidenta se limitó a señalar la presencia de colectivos de Jalisco que arribaron en autobuses, como si el método de transporte de una madre desesperada fuera un dato relevante para la agenda de seguridad. Ante la insistencia sobre si existía una sospecha de financiamiento particular, la respuesta evitó el compromiso político directo, pero mantuvo el tono de vigilancia: "Ya en todo caso, pues también veremos".
Lo más revelador —y doloroso— fue el comentario adjunto: "Ayer creo que hubo un momento en que había más compañeros de la Comisión de Búsqueda y de Víctimas, que de los manifestantes".
Es una declaración que intenta minimizar la movilización bajo un argumento de proporción numérica, omitiendo la carga simbólica de cada persona presente. Cuando el Estado contabiliza a los funcionarios frente a los familiares, parece olvidar que, en esta materia, un solo padre buscando a un hijo constituye una crisis que ninguna burocracia puede equilibrar.
Para la historia inmediata!!
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