8 jul 2026

Las columnas políticas de hoy, miércoles 8 de julio de 2026

 El testigo mudo y el fin de un engaño

(A propósito de la columna de Raymundo Riva Palacio)

Aquel jueves 25 de julio es una de esas fechas que le marcan el tiempo al tiempo en la relación bilateral. La historia de este gran engaño ha cobrado vida a través de un objeto que parece inverosímil: un viejo avión Beechcraft de 50 años que hoy descansa, como un frío trofeo, en un museo de Nuevo México.

Esta aeronave no es una simple pieza de exhibición; es el testigo mudo que, al salir a la luz pública, desató la profunda —y justificada— indignación de la presidenta Sheinbaum. Para confirmarlo, bastaba observar los rostros, el tono y las formas en la mañanera de ayer desde Palacio Nacional.

Durante casi dos años, nos contaron que la captura de Ismael Zambada había sido producto de una traición familiar, un ajuste de cuentas entre clanes. Sin embargo, la súbita aparición de este avión estrelló una cruda realidad en los pasillos del poder: la caída del capo no fue un drama sinaloense, sino una operación encubierta estadounidense, ejecutada con precisión quirúrgica por un comando armado del FBI en nuestro propio suelo.

A Washington ya no le importan las consecuencias ni las formas diplomáticas; al exhibir la aeronave, admiten sin rubor que pisotearon la soberanía y que decidieron mantener al gobierno mexicano en la más absoluta ignorancia.

En el centro de este teatro de sombras asoma la figura del exembajador Ken Salazar, convertido hoy en el hilo más delgado que terminó por romperse. Como bien apunta Raymundo Riva Palacio, Salazar es ahora un "fusible quemado", un hombre aislado que intenta recortar sus pérdidas a través de un libro. Mintió, sí, pero lo hizo simplemente porque su propio gobierno —el FBI y Seguridad Nacional— lo mantuvo a oscuras. Temían que su estrecha afinidad con Andrés Manuel López Obrador arruinara la misión.

El contraste es brutal y casi trágico: de ser tratado como un activo valioso de la '4T', con el privilegio inaudito de tener una oficina propia y línea encriptada en Palacio Nacional, pasó a ser visto como un traidor en México y un estorbo desechable en su patria. Ayer, él fue el villano favorito; se le dedicó la mañanera entera, y lo menos que se le llamó fue mentiroso.

La crónica de aquel 25 de julio de 2024 —con sus citas mortales en el rancho La Higuerita, la eliminación silenciosa de escoltas y aquel vuelo clandestino con una escala fantasma en Hermosillo— ha dejado de ser una simple sospecha periodística para convertirse en una admisión oficial de Estados Unidos.

Riva Palacio cita en una columna de agosto de 2024 a los periodistas Juan Alberto Cedillo y Ioan Grillo,, que en efecto dieron a conocer información en su momento al igual que.Alan Feuer, corresponsal para asuntos criminales del The New York Times,.

Con este golpe sobre la mesa, Washington no solo confiesa su intromisión, sino que arrincona a la actual administración en una crisis existencial profunda. Todo esto desnuda lo que, ante la implacable presión externa, parece transformarse en un andamiaje de encubrimiento institucional para proteger al exgobernador Rubén Rocha Moya. Y la prueba más contundente, el cerrojo final de este blindaje, la dio ayer la Secretaría de Relaciones Exteriores al clasificar la información por cinco años.

La conclusión es tan dolorosa como evidente: el gobierno, simplemente, no quiere que se sepa la verdad.

Recomiendo leer a Ray…..

PD: Resulta inevitable guardar profundas reservas frente a lo que afirma Raymundo Riva Palacio sobre los hechos en Hermosillo, sobre todo cuando la narrativa que se nos vendió en la mañanera del 26 de julio es un relato aritméticamente imposible. Nos dibujaron la escena de un modesto Cessna monomotor despegando con un solitario piloto norteamericano a los mandos, pero la magia del aire multiplicó a los tripulantes: de este lado de la frontera despegó uno, pero allá aterrizaron tres. Entre la historia oficial empaquetada desde el atril y los análisis que intentan armar un rompecabezas sin piezas, nos quedamos con una crónica inconclusa donde la verdad, al igual que esos pasajeros fantasma, sigue volando en las sombras.

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Blinda la 4T a Rocha; opacan reportes de EU

Nota Mayumi Suzuki

Reforma…M Pp.

SRE ocultó 5 años documentación de comunicaciones entre México y EU sobre acusaciones de narcotráfico de Rubén Rocha y Enrique Inzunza. Crédito: CEPROPIE

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) reservó por cinco años toda la documentación relacionada con las comunicaciones entre México y Estados Unidos sobre las acusaciones de presuntos vínculos con el narcotráfico del Gobernador con licencia de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha Moya, y del senador Enrique Inzunza Cázares, también de Morena.

En respuesta a una solicitud de transparencia, la Cancillería argumentó que hacer pública esa información podría "afectar la confianza y confidencialidad necesarias para el intercambio de información entre autoridades de ambos países".

"La divulgación de esta información podría menoscabar la conducción de las relaciones internacionales del Estado mexicano, al revelar elementos sensibles de los mecanismos de cooperación, análisis de información, estrategias de coordinación intergubernamental y consideraciones para la conducción de la interlocución diplomática entre México y Estados Unidos.

"Dicha información requiere ser clasificada como reservada por un término de cinco años", resolvió.

En abril pasado, la Fiscalía de Nueva York hizo públicas las acusaciones contra una decena de ex funcionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con el grupo delictivo "Los Chapitos".

Entre ellos figuran Rocha Moya y el senador Inzunza, quien no ha solicitado licencia a su escaño en la Cámara alta y, tras la congelación de sus cuentas bancarias, cobra su dieta legislativa mediante un cheque.

En mayo pasado se solicitó a la Unidad de Transparencia de la Cancillería hacer públicos "todos los oficios, comunicaciones diplomáticas, solicitudes de asistencia jurídica internacional, notas verbales, correos institucionales y minutas" intercambiados entre México y Estados Unidos relacionados con Rocha Moya e Inzunza.

La Unidad de Transparencia resolvió que divulgar esa información "podría afectar la confianza y confidencialidad necesarias para el intercambio de información entre autoridades de ambos países, e incidir negativamente en la eficacia de los canales institucionales de coordinación establecidos para la atención de asuntos de interés estratégico común".

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en diversas ocasiones que su Gobierno solicitará a Estados Unidos las pruebas que sustenten las acusaciones contra los ex funcionarios sinaloenses.

También ha defendido que la cooperación bilateral en materia de seguridad debe desarrollarse con respeto a la soberanía de ambos países.

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Las columnas políticas de hoy, miércoles 8 de julio de 2026

Bajo Resrrva/ El Unoversal

¿Trump dejará solo a Ken Salazar?/

Ahora que prácticamente fue tildado de mentiroso por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, muchos se preguntan si Washington saldrá a dar la cara por el exembajador Ken Salazar. Aunque mucho se dice que los embajadores son aquellos diplomáticos que mienten por su país, el caso de don Ken es sui generis, pues él no es un diplomático de carrera, sino un político que cuando estuvo en México era un opositor a Donald Trump. Hay que recordar que don Ken fue secretario del Interior en el gabinete del presidente demócrata Barack Obama, y el también presidente demócrata Joe Biden lo nombró embajador en México, por lo que no se antoja factible que el republicano Trump salga en su defensa. Todo indica que Ken Salazar se tendrá que agarrar con fuerza el sombrero y enfrentar solo el vendaval del gobierno mexicano, y más aún, cuando en su libro de próxima aparición se mete con el líder moral de la autollamada Cuarta Transformación.

¿Bartlett, ya no es de la 4T?

Nos hacen notar que la secretaria de Comunicación de Morena, Camila Martínez, recordó en su cuenta de X, la “caída del Sistema” en la elección de 1988, en la que Carlos Salinas ganó, dejando en segundo lugar a Cuauhtémoc Cárdenas cuando se arregló el problema, y lo calificó como “una muestra clara de la podredumbre del sistema electoral que se tenía en México”. Lo que doña Camila quizá no recuerda es que el encargado de ese proceso electoral fue el exfuncionario del primer piso de la Cuarta Transformación, Manuel Bartlett, director de la CFE en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo curioso es que, a 38 años de ese hecho histórico, la secretaria morenista afirmó que está “prohibido olvidar” el fraude del 88. ¿Será que don Manuel ya no es parte del movimiento de la 4T?

“Los Millonarios del Agua”

Nos cuentan que en San Lázaro llamó la atención el optimismo del líder de Morena, Ricardo Monreal, al asegurar que la polémica Ley General de Aguas camina sobre ruedas, y que los grandes usuarios han entregado voluntariamente concesiones a Conagua. Sin embargo, algunos diputados cuestionan si los consorcios inmobiliarios, agrícolas y refresqueros realmente ceden por buena voluntad o si preparan amparos silenciosos mientras esperan el reglamento final. Lo cierto es que ayer, tras presentar el libro “La nueva legislación por el agua”, don Ricardo adelantó que el texto cuenta con un capítulo dedicado a “Los Millonarios del Agua”, que aseguró el morenista “es un documento académico”. Lo cierto es que ya hay quienes se preguntan si dicho capítulo no terminará por convertirse en un recordatorio para los grandes beneficiarios del recurso, de que están en la mira del gobierno para el próximo recorte de concesiones

¿Habrá recursos para atletas?... o tendrán que vender, otra vez, calzones

Nos recuerdan que este año, el gobierno federal asignó partidas “especiales” para dotar de un presupuesto considerable a temas relacionados con el Mundial, como la mejora de canchas de futbol, instalaciones deportivas en infraestructura urbana, entre otras cosas. Lo anterior, lleva a la pregunta: ¿qué pasará con el presupuesto para otras justas deportivas? El próximo 24 de julio inician los Juegos Centroamericanos y en 2027 vendrán los Panamericanos. Ya veremos si el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Rommel Pacheco, se pone la camiseta de los atletas mexicanos, y da la pelea para lograr que se apoye con la misma seriedad a las y los representantes de nuestro país, o si nuevamente veremos a deportistas vendiendo calzones para poder pagar equipo, traslados y el hospedaje adecuado que les permita competir en las justas de manera equitativa.

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El fin de un engaño/Raymundo Riva Palacio

El Financiero, julio 08, 2026 |

La presidenta Claudia Sheinbaum estaba ayer profundamente indignada. Y no era para menos. La semana pasada, un reportaje de Luis Chaparro en el portal Pie de Nota mostró un avión donado por el FBI al museo War Eagles del aeropuerto internacional del Condado de Doña Ana, en la frontera con Chihuahua. Ese museo nunca había estado en el imaginario mexicano, hasta convertirse en el punto de quiebre más importante de la relación entre México y Estados Unidos que se recuerde en décadas. El avión, un Beechcraft King Air construido hace 50 años, es en el que viajaron Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López el 25 de julio de 2024, una fecha que será histórica, más allá porque fuera el día en que los capturaron.

La difusión del reportaje cambia formalmente la historia de cómo fue detenido Zambada por las autoridades estadounidenses, que dijeron que había sido resultado de una trampa tendida por Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán y ahijado de El Mayo. La exhibición del avión fue un mensaje directo a la presidenta en estos tiempos de turbulencia por el diferendo sobre la extradición del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, para exhibir explícitamente que la captura fue una operación encubierta y que decidieron nunca decirle nada a los mexicanos, hasta la semana pasada, cuando parte de la verdad se la estrellaron en la cara al gobierno.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador y Sheinbaum pidieron durante todo este tiempo información a Washington sobre la captura. Quién sabe qué esperaban como respuesta, pero probablemente jamás consideraron que llegaría con el reconocimiento de que violaron la soberanía mexicana, y que hoy en día, en las condiciones en las que se encuentra la relación bilateral, no les importan las consecuencias, quizás, porque saben que la reacción será limitada, como lo fue. Hasta ayer, más allá de la molestia, fue una acusación acotada: el exembajador Ken Salazar le mintió al gobierno mexicano sobre los pormenores de la captura.

Salazar es un fusible quemado y desechable para su gobierno. El exembajador está consciente de ello y recién escribió un libro en donde intenta recortar sus pérdidas ante la tormenta política que, debe haberlo sabido o intuido, vendría sobre él. Salazar dijo lo único que le informó el Departamento de Estado, pero no sabía nada del operativo, porque el FBI, que lo diseñó, y la Oficina de Investigaciones Internacionales del Departamento de Seguridad Nacional, que la ejecutó, no le informaron lo que vendría por la creencia de que lo filtraría a López Obrador y eso boicoteara la captura.

Lo que suceda con la imagen de Salazar nada importa ni a demócratas, que son quienes lo aislaron, y menos aún a los republicanos. En varios sectores del gobierno estadounidense y el Capitolio estaban convencidos de que los únicos intereses que defendía eran los mexicanos. El trato que le dio Sheinbaum ayer, más que de indignación por los engaños de un diplomático, es el enojo contra un traidor, porque López Obrador le daba tratamiento de activo de la ‘4T’. En Palacio Nacional, de acuerdo con un funcionario que conoce los detalles, le habían dado una pequeña oficina para que en sus múltiples visitas tuviera un lugar donde hacer llamadas a través de un equipo encriptado. Salazar mintió porque Washington no le dio información; es el perfecto chivo expiatorio.

Detalles de la operación contra Zambada fueron aportados por varios periodistas, que algunas veces coincidían y en otras discrepaban. No obstante, había información que se ha venido corroborando a la que el gobierno mexicano nunca tuvo acceso oficial. En este espacio se publicó en agosto de 2024 (se puede leer en la liga https://shorturl.at/yGtAf) que Zambada llegó al rancho La Higuerita, en la zona metropolitana de Culiacán, a un encuentro convocado por Guzmán López para resolver un diferendo entre Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén, líder del Partido Sinaloense.

“De acuerdo con las piezas del rompecabezas que han trascendido, Cuén fue citado a una hora distinta a la de los demás, y nunca llegó al encuentro porque fue asesinado el mismo día de la captura, el 25 de julio, en La Presita, a 22 kilómetros de La Higuerita”, se agregó en la columna. “Cuando llegó Zambada al rancho, lo llevaron a uno de los cuartos donde le dijeron que sería la reunión. En otra habitación se encontraba Guzmán López. El Mayo, que siempre se manejaba con un bajo perfil, llegó con cuatro escoltas que lo esperaban afuera del cuarto donde entró, y que fueron sorprendidos por un comando estadounidense de seis elementos que los eliminó.

“Guzmán López, el que menos involucrado está en el narcotráfico, fue extraído como parte de una negociación que hizo su hermano Ovidio para recibir beneficios del sistema de justicia –la víspera lo (habían sacado) de la prisión y lo llevaron a una casa de seguridad. Tras capturar a Zambada y Guzmán López, (fueron llevados) a una aeropista no lejana de La Higuerita, donde los subieron a un Beechcraft King Air, una muy eficiente aeronave de turbohélice, junto con los seis comandos y un solo piloto. El avión no voló directamente al aeropuerto Doña Ana, en Santa Teresa, Nuevo México, muy cerca de El Paso, Texas, donde oficialmente los tomaron en custodia, sino que hizo una fugaz escala en Hermosillo.

“Según explicaron los funcionarios mexicanos, la razón de esa medida es que, por acuerdos internacionales, no puede viajar directamente ningún avión de hélice entre los dos países sin haber pasado migración. En caso de que lo hiciera, los sistemas de alerta de los dos países lo detectan. Para evitar contratiempos con la operación clandestina, el Beechcraft King Air aterrizó en Hermosillo, para que, sin detenerse, diera la vuelta en la pista y retomara el vuelo a Estados Unidos. Aparentemente, un agente de migración al servicio de los estadounidenses hizo el trámite falso de verificar a los pasajeros”.

López Obrador solo recibió migajas de información con verdades incompletas, mentiras y desinformación, porque ese país, se apuntó entonces, jamás reconocería una operación clandestina en México. Estaba equivocado. La semana pasada no solo la admitió sino que la exhibió, metiendo en un nuevo problema político-existencial a la presidenta. ¿Qué cambió? Lo sustantivo de aquel episodio: que la culpabilidad de Rocha Moya en el entramado narcopolítico se ha convertido en un encubrimiento institucional.

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Captura y extracción/Raymundo Riva Palacio

Estrictamente Personal

El Financiero, agosto 09, 2024 |

El gobierno de México está atrapado entre la información que no le da Estados Unidos sobre la captura de Ismael el Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López, y la que le ha ido permitiendo reconstruir el rompecabezas de la operación para capturar al líder del Cártel del Pacífico/Sinaloa, el más poderoso del mundo, y al hijo de Joaquín el Chapo Guzmán. En el primer caso le dan datos fragmentados y manejados cuidadosamente para tener salidas plausibles ante eventuales denuncias de violación a la soberanía nacional mexicana. En el segundo, porque no pueden revelar lo que saben, porque hacerlo los colocaría en una ruta de confrontación con la administración Biden.

Diversas fuentes mexicanas han concluido que el Mayo Zambada y Guzmán López fueron capturados en territorio mexicano y llevados a territorio estadounidense en contra de su voluntad. Están seguros de que Guzmán López no lo engañó, como filtraron funcionarios estadounidenses, sino que un prominente político sinaloense de Morena, muy cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, le tendió una trampa a espaldas de todos menos de los servicios policiales norteamericanos, a cambio de que él y su hijo, vinculados con el narcotráfico, no fueran detenidos ni procesados en aquel país.

El político tiene una vieja relación con Zambada, y fue quien negoció con él puestos de elección popular, principalmente en Sinaloa y Durango, así como apoyo del cártel a candidaturas de Morena. Hace no mucho tiempo, dijo una persona con conocimiento de esa relación, Zambada se molestó con él porque violó el acuerdo para un cargo de elección popular, al imponer a un amigo. Esos lazos no eran desconocidos por altas autoridades gubernamentales, pero se toleraron por los beneficios electorales que generaban.

La trampa se tendió en un rancho en La Higuerita, en la zona metropolitana de Culiacán, donde iban a estar el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Maya; su adversario político, Héctor Melesio Cuén, líder del Partido Sinaloense; Zambada y Guzmán López. De acuerdo con las piezas del rompecabezas que han trascendido, Cuén fue citado a una hora distinta a la de los demás, y nunca llegó al encuentro porque fue asesinado el mismo día de la captura, el 25 de julio, en La Presita, a 22 kilómetros de La Higuerita.

El encuentro fue dado a conocer originalmente por los periodistas Juan Alberto Cedillo y Ioan Grillo, que lo publicaron cuatro días después de la operación, donde señalaron que Guzmán López planeaba traicionar a Zambada y pactar con Estados Unidos. “Al entrar en la casa, en el fraccionamiento de Huertos del Pedregal (que se encuentra antes de La Higuerita), pistoleros de Guzmán López emboscaron al Mayo y redujeron a cuatro guardaespaldas”, indicaron. “Estos agentes siguen en paradero desconocido, posiblemente muertos”.

Alan Feuer, corresponsal para asuntos criminales del The New York Times, reportó el 7 de agosto que Zambada “aparentemente fue secuestrado” por Guzmán López y que había ido a un lugar que no especifica para ayudarlo a mediar en una disputa entre dos políticos locales. “En lugar de ello –agregó–, le tendieron una emboscada, le obligaron a subir a un avión y lo trasladaron al otro lado de la frontera, a un pequeño aeropuerto regional cerca de El Paso, donde lo esperaban agentes del FBI y de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional”.

La información que ha venido recopilando el gobierno mexicano establece que cuando llegó Zambada al rancho, lo llevaron a uno de los cuartos donde le dijeron que sería la reunión. En otra habitación se encontraba Guzmán López. El Mayo, que siempre se manejaba con un bajo perfil, llegó con cuatro escoltas que lo esperaban afuera del cuarto donde entró, y que fueron sorprendidos por un comando estadounidense de seis elementos que los eliminó.

Guzmán López, el que menos involucrado está en el narcotráfico, fue extraído como parte de una negociación que hizo su hermano Ovidio para recibir beneficios del sistema de justicia –la víspera, lo sacaron de la prisión y lo llevaron a una casa de seguridad– y no se tiene precisión si sabía que iba a ser capturado o si estaba enterado de lo que sucedería.

Tras capturar a Zambada y Guzmán López, de acuerdo con la reconstrucción de lo que entiende el gobierno que sucedió, los llevaron a una aeropista no lejana de La Higuerita, donde los subieron a un Beechcraft King Air, una muy eficiente aeronave de turbohélice, junto con los seis comandos y un solo piloto. El avión no voló directamente al aeropuerto Doña Ana, en Santa Teresa, Nuevo México, muy cerca de El Paso, Texas, donde oficialmente los tomaron en custodia, sino que hizo una fugaz escala en Hermosillo.

Según explicaron los funcionarios mexicanos, la razón de esa medida es que, por acuerdos internacionales, no puede viajar directamente ningún avión de hélice entre los dos países sin haber pasado migración. En caso de que lo hiciera, los sistemas de alerta de los dos países lo detectan. Para evitar contratiempos con la operación clandestina, el Beechcraft King Air aterrizó en Hermosillo, para que, sin detenerse, diera la vuelta en la pista y retomara el vuelo a Estados Unidos. Aparentemente, un agente de migración al servicio de los estadounidenses hizo el trámite falso de verificar a los pasajeros.

La versión que se tiene en el gobierno mexicano coincide en algunas partes con lo que han revelado funcionarios estadounidenses o las personas que hablaron con los periodistas Cedillo, Grillo y Feuer, pero discrepa completamente en el fondo de lo que sucedió: que fue una operación planeada y ejecutada por las agencias estadounidenses. Fue hecha a espaldas de las autoridades mexicanas porque no les tienen confianza, subrayando la fractura en la cooperación bilateral entre los dos países, provocada por López Obrador.

El gobierno de López Obrador ha ido recibiendo migajas de información de Estados Unidos. No se puede esperar más que verdades incompletas, mentiras y desinformación, porque ese país jamás reconocerá que realizó una operación clandestina en México. López Obrador tampoco puede hablar libremente de todo lo que ya sabe, porque denunciar una violación a territorio mexicano significaría enfrentarse a Biden.

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Seguridad: el otro tratado/Jorge Fernández Menendez

Excelsior,

El fin de la participación de México en el mundial, que tanta satisfacción nos dio y que, además, demostró que la polarización y el enfrentamiento, la falsa división entre patriotas y traidores, entre buenos y malos que nos quieren vender desde el poder desde hace ocho años es mentirosa, no ha enseñado nada a Palacio Nacional. La búsqueda de una narrativa de enfrentamiento, interno y externo, en torno a El Mayo Zambada y a la forma en que fue detenido, hace casi exactamente dos años, está basada en una estrategia de confrontación que inevitablemente será costosa para el gobierno y para el país.

Ya algunas consecuencias las estamos pagando, la más notable la negativa de Estados Unidos de no prorrogar el TMEC, pero también lo vemos en la agudización cotidiana de las denuncias contra grupos criminales, sus tramas de protección, de organizaciones y personajes que se dedican desde el tráfico de drogas hasta el contrabando de combustible, de sus beneficiarios. Y vienen jornadas más complejas aún. Por lo pronto este viernes será la audiencia de Ovidio Guzmán en la corte de Chicago y el 20 de julio la sentencia contra el Mayo Zambada, que con su carta de ayer dejó en claro no sólo que acepta su responsabilidad en los delitos de los que se le acusa, que acepta la cadena perpetua, y sólo pide estar en una prisión con atención médica adecuada. 

Está colaborando, como de una y otra forma lo hacen prácticamente todos los criminales que fueron enviados a Estados Unidos en los últimos años, desde los hermanos Guzmán y sus operadores, hasta los del Mayo, pasando por personajes notables como Vicente Carrillo o el Nini, quien sabe si Caro Quintero, y muchos otros. La cantidad de información que ya tiene Estados Unidos es enorme y la insistencia en pedir pruebas, o ahora en que les digan cómo se llevaron al Mayo Zambada, no hace más que profundizar una grieta en la relación bilateral por la que se colará toda esa información en forma de demandas judicializadas.

El informe presentado ayer en la mañanera fue desconcertante: no hubo nada nuevo. Durante dos años la inteligencia mexicana, en todas sus vertientes, me imagino que debe haber investigado lo sucedido aquel 25 de julio de 2024 pero seguimos pidiendo a Estados Unidos que nos diga qué sucedió y preguntándole nada más y nada menos que al ex embajador Ken Salazar si nos mintió. La intención termina cayendo casi en el ridículo: confunde protección con colaboración, cómplices con testigos colaboradores para concluir que el gobierno estadounidense apoya a los chapitos en contra de los mayitos y que lo hizo interviniendo ilegalmente en México con el operativo que se llevó a El Mayo. Ni una palabra de Rocha, Cuén, ni de lo sucedido ese día o de la complicidad de autoridades locales con esos hechos.

No hubo siquiera una relatoría, una la línea de tiempo. En realidad, parecen no saber nada, incluso no diferencian algo que debería llevar a analizar el tema en otros términos: la operación de la supuesta extracción de El Mayo la hizo el gobierno de Biden, no el de Trump, que mantiene una línea contra el crimen mucho más dura. Biden literalmente se cansó de que desde Palacio Nacional le mintieran con sus promesas de colaboración. 

Sin duda, aunque no sepamos las características específicas que tuvo, la de El Mayo fue una operación encubierta. Por eso mismo, no tendremos una respuesta. Pero que el FBI lo haya ventilado ahora es un mensaje de que pueden venir muchas más y que si en dos años no hemos podido descubrir cómo se hizo lo de Zambada, una operación que tiene que haber sido complejísima, muchos otros pueden correr la misma suerte, comenzando por Rocha Moya, Inzunza y los otros acusados de Sinaloa. 

No deja de llamar la atención que se haya puesto énfasis en que los familiares de Ovidio y Joaquín Guzmán López, incluyendo su madre, Griselda López, se hayan refugiado en Estados Unidos. Es obviamente una muestra de la colaboración que han establecido con la justicia de ese país. Pero cuando eso ocurrió, el propio gobierno federal explicó que ninguno de ellos tenía orden de detención en México. Aquí mismo explicamos que eso era extraño porque Griselda manejaba las relaciones políticas del cártel con el gobierno del estado e incluso días antes de la caída de Ovidio en Jesús María, había convocado a una comida navideña con funcionarios de Rocha Moya en el mismo rancho donde se dio el operativo. Griselda era, además, una exitosa contratista con una empresa de materiales de construcción del gobierno de Rocha.

El gobierno va hacia una ruptura con la Casa Blanca de consecuencia impredecibles, en un contexto donde se está quedando solo, incluso en el ámbito internacional, lo que prácticamente obliga a la administración Trump a endurecerse en la relación. Es un suicidio político. Si algún asesor le dijo a la presidenta Sheinbaum que nos parecemos Irán, se equivoca: nos vamos a parecer mucho más a Venezuela o Cuba. 

Por cierto: la declaración de que Estados Unidos es un país que no tiene cultura y que nosotros sí “por los pueblos originarios”, es inaceptable en alguien que estuvo becada varios años estudiando en Estados Unidos. De la misma forma que nuestra cultura va infinitamente más allá de los pueblos originarios, la de nuestros vecinos (que son, se les olvida siempre, nuestro principal socio comercial) es enorme, en todos los ámbitos. Es una extraña exhibición de xenofobia.

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Rocha Moya: se acaba el tiempo/Mario Maldonado

Fuentes estadounidenses aseguran que hay solo dos caminos para Rocha Moya: o lo entrega México a EU, luego de que se hagan públicas las “pruebas” que exige el gobierno mexicano, o simplemente vienen por él

El El Universal  | 08/07/2026 |

Hace unas semanas conté en este espacio una escena que parecía salida de una novela política. El entonces gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, compartía una comida con algunos de sus colaboradores más cercanos y sus cuatro hijos. Entre mariscos frescos y callo de hacha —su platillo favorito— soltó una frase que uno de los presentes conserva intacta en la memoria. “A mí si no me matan los Chapitos o el Mayo, voy a acabar como El Chapo, en una cárcel de Estados Unidos”.

La frase era una confesión o una cuenta regresiva. El expediente abierto por el Departamento de Justicia estadounidense no se ha detenido. Al contrario: mientras en México la discusión gira alrededor de la soberanía nacional por la captura de Ismael El Mayo Zambada, en Estados Unidos la investigación contra Rocha y otros exfuncionarios sinaloenses y un senador sigue avanzando. La acusación se basa en una presunta colusión entre autoridades estatales y la facción de Los Chapitos para facilitar operaciones, brindar protección institucional y recibir beneficios políticos y económicos.

La respuesta del gobierno mexicano no ha variado demasiado desde abril. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que Estados Unidos debe presentar pruebas y rechazó que existan elementos suficientes para ejecutar una detención provisional. El Gabinete de Seguridad, dijo, nunca tuvo indicios de que Rocha Moya colaborara con el Cártel de Sinaloa. Morena cerró filas con uno de los suyos y convirtió el caso en un diferendo diplomático más que en un problema de procuración de justicia.

Sin embargo, el contexto ha cambiado con el paso de los días. Las memorias del exembajador Ken Salazar sostienen que ningún agente estadounidense viajó en el avión que trasladó al Mayo a Texas. Afirma que el capo fue traicionado por Joaquín Guzmán López y que Washington sólo intervino cuando la aeronave aterrizó en Estados Unidos. El libro también revela la enorme preocupación que existía en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador por las posibles declaraciones de Zambada ante fiscales estadounidenses y el efecto político que podrían tener.

Este martes Sheinbaum cuestionó si Salazar mintió durante casi dos años sobre la participación de agencias estadounidenses y volvió a exigir que Washington explique exactamente qué ocurrió el 25 de julio de 2024. El Gabinete de Seguridad presentó una nueva cronología del caso y reiteró que México sigue sin conocer quién apagó el sistema de rastreo del avión, cómo cruzó el espacio aéreo nacional y cuál fue el grado real de participación de las autoridades estadounidenses.

La insistencia del gobierno mexicano tiene una explicación política, porque si la captura del Mayo fue un “secuestro ilegal” ejecutado sin autorización del Estado mexicano, la discusión se desplaza hacia la violación de la soberanía. Si, por el contrario, prevalece la versión de una traición entre integrantes del propio Cártel de Sinaloa, inevitablemente vuelve a cobrar fuerza la carta en la que Zambada aseguró que acudía a una reunión para mediar un conflicto entre Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén antes de ser emboscado y entregado a Estados Unidos.

Durante meses, Rocha Moya se intentó desvincular y respondió con las mismas frases. “No soy narco”. “Nunca me llegaron a mí las tentaciones”. “Me quieren hacer narco a fuerza”. Pero desde que el Mayo lo colocó como artífice de aquella reunión, su defensa se desbarató.

La guerra interna entre Los Chapitos y La Mayiza, detonada después de aquella captura, ha dejado miles de muertos y desaparecidos, además de que ha destruído buena parte de la economía sinaloense. Mientras tanto, el caso en Estados Unidos sigue su curso y cada vez más cerca de que le llegue la hora al gobernador con licencia. Fuentes estadounidenses aseguran que hay solo dos caminos para Rocha Moya: o lo entrega México a EU, luego de que se hagan públicas las “pruebas” que exige el gobierno mexicano, o simplemente vienen por él, como lo hicieron presumiblemente con el Mayo Zambada.

Posdata 1

La Secretaría de Economía salió a contener el impacto del anuncio de Toyota. Confirmó que el traslado de parte de la producción de la Tacoma desde Tijuana hacia San Antonio será gradual y concluirá hasta 2030, como parte de una reestructuración global de la armadora, pero aseguró que la planta de Guanajuato permanecerá operando y conservará sus 2 mil 800 empleos directos. El gobierno federal también adelantó que, tras gestiones de la presidenta Claudia Sheinbaum, en los próximos días se anunciará una nueva inversión superior a 500 millones de dólares de otra empresa automotriz.

La aclaración era necesaria. La expansión de 3 mil 600 millones de dólares que Toyota realizará en Texas y la creación de 2 mil nuevos empleos alimentaron la narrativa de un posible éxodo manufacturero hacia Estados Unidos en vísperas de la revisión del T-MEC. Sin embargo, la automotriz mantiene una presencia de largo plazo en México. Su planta de Apaseo el Grande, Guanajuato, inaugurada en 2019 con una inversión superior a 2 mil millones de dólares, produce más de 140 mil vehículos al año y hoy representa uno de los pilares de su operación en Norteamérica.

La apuesta de Toyota en México tampoco se limita a la manufactura. La empresa, encabezada por Guillermo Díaz y Takaaki Kuga, opera una red de alrededor de 104 distribuidores en el país, mientras que Toyota Financial Services México cerró el último ejercicio con una cartera de crédito de 60 mil 507 millones de pesos, un crecimiento de 16.7% respecto al año previo, activos por más de 65 mil millones de pesos y utilidades cercanas a los mil 850 millones. Son cifras que difícilmente corresponden a una compañía que esté preparando una salida del mercado mexicano.

Lo que sí refleja este episodio es el nuevo entorno que enfrenta la industria automotriz. La revisión del T-MEC y la estrategia de Donald Trump para atraer producción a territorio estadounidense ya comenzaron a influir en las decisiones de inversión de las armadoras.

Posdata 2

Y en medio de la incertidumbre por la revisión del T-MEC y la ofensiva comercial de Donald Trump, México consiguió un dato que fortalece su posición negociadora. En mayo rompió un nuevo récord de exportaciones hacia Estados Unidos al superar los 54 mil millones de dólares, un crecimiento anual de 8% que le permitió mantenerse como el principal socio comercial de la mayor economía del mundo, por encima de Canadá, China, Taiwán y Vietnam. El dato confirma que, pese al endurecimiento del discurso de Trump, la integración productiva entre ambos países sigue profundizándose.

Esta semana Marcelo Ebrard inició una visita a Washington para preparar la ronda de negociaciones m del T-MEC que comienza el próximo 20 de julio. El secretario de Economía atribuyó el desempeño exportador a que México mantiene hoy un acuerdo arancelario más favorable que el de buena parte de sus competidores, una ventaja que ha permitido preservar la competitividad de las exportaciones manufactureras, particularmente las del sector automotriz.

Por otro lado, el World Investment Report 2026 de la UNCTAD ubicó a México como el décimo mayor receptor de Inversión Extranjera Directa del mundo durante 2025, con flujos por 41 mil millones de dólares, un avance desde la undécima posición que ocupaba un año antes.

Posdata 3

TV Azteca dio este lunes un paso previsto desde febrero pasado al ser declarada en concurso mercantil por la Jueza Primera de Distrito de Concursos Mercantiles. La resolución implica el arranque formal del procedimiento judicial que la propia empresa decidió solicitar de manera voluntaria como parte de su estrategia de reorganización financiera. La televisora mantendrá el control de su operación mientras negocia el reordenamiento de sus pasivos bajo la supervisión de la autoridad judicial.

A finales de enero, la empresa del magnate Ricardo Salinas Pliego liquidó sus adeudos fiscales con el Servicio de Administración Tributaria mediante un financiamiento de emergencia que fue informado al mercado. Semanas después, anunció un plan integral de reorganización corporativa, operativa y financiera y obtuvo la autorización de sus accionistas para acogerse al concurso mercantil, mecanismo previsto en la legislación mexicana para reestructurar obligaciones financieras preservando la continuidad del negocio.

La resolución judicial representa, por tanto, la siguiente etapa de esa ruta. El concurso mercantil permite negociar de manera ordenada con los acreedores sin suspender las operaciones de la empresa, protegiendo el valor de sus activos y buscando una estructura de capital sostenible. Durante este procedimiento, TV Azteca continuará produciendo contenidos, atendiendo a sus clientes y cumpliendo con sus colaboradores, mientras avanza en la reestructuración de sus pasivos.

Más allá del caso particular de la televisora, se trata de una prueba relevante sobre la eficacia de los mecanismos concursales en México para facilitar reorganizaciones empresariales complejas sin comprometer la continuidad operativa de compañías con un peso significativo en sus respectivos sectores.

@MarioMal

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Se acabó la tregua incómoda/Carlos Loret de Mola

El Universal | 08/07/2026 |

Dicen que a los gobernantes muchas veces les toca escoger entre lo malo y lo peor. Para la presidenta Sheinbaum, el tiempo que estuvo México en el Mundial fue agridulce: nunca lo disfrutó porque la exhibió, pero le funcionó para distraer la atención tres semanas.

Sheinbaum no lo gozó. Pareció sufrirlo más. Mientras todo México trataba de conseguir un lugar en el estadio, Sheinbaum huía de su butaca asegurada. La presidenta que presume dos veces a la semana su popularidad de 70% no pudo ir al estadio. Le tuvo miedo a los abucheos. Todavía en las mañanas de los días de partido no se atrevía ni a decir dónde lo iba a ver. Lo anunciaba a la mera hora del silbatazo inicial. Así de arrinconada. La presidenta se escondió, pero eso no la libró de que la abuchearan y corearan negativamente su nombre en los lugares públicos donde el pueblo se reunía a ver los partidos.

Nunca se le vio disfrutar el ambiente que millones de mexicanos sí abrazaron. Mientras otros jefes de Estado convierten un evento de esta magnitud en una plataforma de cercanía y celebración, Sheinbaum optó por la distancia. Esa es su zona de confort: la distancia. Dedujo que cada aparición pública corría el riesgo de convertirse en dinamita para la propaganda. El estadio no es la mañanera. Y el fan fest no es un mitin de acarreados. Sin ese control, no se sintió con garantías. Huyó.

En la fiesta de la unión que fue lo que nos tocó del Mundial en nuestro país, la presidenta estuvo invitada y no fue. México perdió la oportunidad de mostrarse ante el mundo como un país moderno. Se refugió en los valores de siempre: la calidez de la gente, lo buenos que somos para la fiesta. Tequila y sombrero. No desarrollo, inversión ni seguridad: incluso el fin de semana de la triste eliminación de la selección mexicana, la prensa británica se preguntaba cómo era posible que México fuera sede de un Mundial con 130 mil desaparecidos en la cuenta.

Las obras no estuvieron listas. Algunas quedaron incompletas y otras se entregaron apenas para salir del paso. Tarde y mal. La movilidad se convirtió en un dolor de cabeza. Los problemas de seguridad obligaron a operativos extraordinarios. Cuando hubo situaciones de emergencia, el gobierno se vio rebasado, incapaz. Cada día del torneo representó un examen de capacidad gubernamental y no pocas veces reprobó.

La postal fue cruel: México tiene la mejor afición, pero tiene el peor gobierno.

Paradójicamente, el Mundial le sirvió a la presidenta Sheinbaum como un gran distractor. Un tanque con tres semanas de oxígeno. Mientras México estuvo en la competencia, el país habló de Morita, Quiñones y Ochoa, y no de Rocha Moya, Inzunza y Marina del Pilar. Hasta los criminales se dieron cierta tregua: bajaron un tercio los homicidios.

Ahora viene la parte más difícil. Porque cuando se apaga el último foco del Azteca y se desmonta el último escenario, se termina también el paréntesis. Se agota el oxígeno. Se acaban himnos, banderas y unión. Se acaba la conversación amable. Y el gobierno regresa al terreno donde las cosas no van bien.

Se acabó la tregua incómoda: un evento que le permitía escapar, por momentos, de los problemas más graves del país, pero que al mismo tiempo le recordaba las limitaciones de su gobierno.

Ese es el verdadero saldo de México en el Mundial para Sheinbaum: no lo disfrutó cuando estaba y lo va a extrañar ahora que se ha ido.

historiasreportero@gmail.com

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El enfrentamiento en El Rosario/Héctor De Mauleón

La refriega dejó diez presuntos delincuentes muertos y tres hombres detenidos. Desde que los artefactos explosivos estallaron en San Marcos, los marinos sabían quién se hallaba detrás

El Universal, | 08/07/2026 |

Había una trampa hecha con artefactos explosivos improvisados muy cerca de la presa Picachos, en las inmediaciones de San Marcos, una comunidad de Mazatlán, Sinaloa.

Las autoridades no han determinado si se trataba de una “trampa para bobos”, depositada ahí por la facción de Los Chapitos para sorprender a sus enemigos de La Mayiza, o si fue colocada expresamente cuando se detectó que personal de Marina se desplazaba en el lugar.

El domingo pasado, según la versión oficial, dichos artefactos estallaron al paso de un grupo naval que realizaba labores de sondeo y medición en ríos y presas cercanos, como medida preventiva durante la presente temporada de lluvias.

A consecuencia del estallido, un marino murió mientras recibía atención médica de urgencia, otro sigue grave y dos más han sido dados de alta.

La orden desde la cúpula naval fue que se buscara a los responsables y se les capturara. Se sabía que eso significaba ir hacia una segunda trampa, que eso significaba que a los marinos los iban a estar esperando, pero, aun así, se tomó la decisión de ir.

Una aeronave no tripulada le dio cobertura al movimiento de las unidades que se movían en tierra. El apoyo aéreo estuvo a cargo de un avión Texan II, y de dos helicópteros artillados que peinaron la zona serrana.

Vino un segundo enfrentamiento que se dio entre Agua Varada y Chametla, en El Rosario, durante más de media hora. Los marinos fueron recibidos a tiros desde cuatro camionetas. Si la Marina buscaba dar una respuesta contundente, la consiguió.

La refriega dejó diez presuntos delincuentes muertos y tres hombres (entre estos, un colombiano) detenidos en poder de un arsenal.

Desde que los artefactos explosivos estallaron en San Marcos, los marinos sabían quién se hallaba detrás. El Rosario, Escuinapa, Concordia… toda esa franja del sur de Sinaloa, está hoy controlada por Óscar Luciano Martínez Larios, alias El Casco o El 81, un jalisciense de 37 años de edad con más de dos décadas en las actividades delictivas.

Según los reportes oficiales, el clan Martínez Larios, ligado al grupo de Los Chapitos, se ha ido colocando al frente de las plazas de esa zona desde hace alrededor de una década. El mayor de los hermanos, José Luis, apodado El Monstruo, fue asesinado en Mazatlán en el año 2015.

El Casco o El 81 compartió el mando de la región sur de Sinaloa con su hermano, Gabriel Nicolás Martínez Larios, alias El Gabito o El 80, detenido hace apenas un mes en Mazatlán por elementos de la Defensa Nacional, e involucrado en carpetas de investigación relacionadas con secuestro, homicidio, extorsión y delitos contra la salud. Un tercer hermano, conocido El Owen, se encuentra en prisión desde hace tiempo.

Según la información disponible, se trata de un grupo que opera de manera prácticamente autónoma, aunque forma parte de la estructura de Los Chapitos.

El 81 y su hermano El 80 estuvieron vinculados con Óscar Noé Medina González, El Panu, jefe de seguridad de Iván Archivaldo Guzmán, hasta que este fue asesinado el 21 de diciembre del año pasado en un restaurante de la Zona Rosa, en la Ciudad de México, a manos de un tirador solitario.

El grupo de El Gabito y de su hermano El 81 está relacionado con la escalada de violencia de los últimos tiempos en el sur de Sinaloa. Se hace responsable a dicho grupo de la privación de la libertad y la desaparición en Concordia de 10 trabajadores de la minera canadiense Vizsla Silver, y de la privación de la libertad y la desaparición de otro grupo de trabajadores que ese mismo día fueron capturados en una parada de transportes en la carretera Villa Unión-Durango: un total de 14 víctimas.

A todo esto se suman los hechos de violencia ocurridos en los últimos dos años, desde que la traición contra El Mayo Zambada provocó la guerra entre las dos facciones más importantes del cártel, y que solo en el último mes había dejado ataques armados, aparición de restos humanos dentro de contenedores, el hallazgo de una cabeza humana en Escuinapa y la agresión a tiros del 28 de mayo a las instalaciones del Hospital General IMSS-Bienestar.

Se suma también el desplazamiento de comunidades que huyen de la guerra entre Los Chapos y Los Mayos.

Fuentes consultadas indican que la persecución en contra del generador de toda esa violencia ya no se detendrá. Todo esto mientras el exgobernador Rubén Rocha Moya, reclamado por el gobierno de Estados Unidos bajo el cargo de haber facilitado e incluso colaborado con este horror, lleva más de 65 días protegido por el gobierno de Claudia Sheinbaum, al igual que el senador de Morena Enrique Inzunza, quien a pesar de todo, según ha trascendido, sigue percibiendo de manera puntual su sueldo.

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Sheinbaum se lanza vs. EU: lo acusa de pactar con narcos/Salvador García Soto

El Universal, | 08/07/2026 |

En una suerte de revés declarativo, la presidenta Claudia Sheinbaum utilizó el caso de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, extraído de México por el FBI en julio de 2024 en un operativo secreto del que no se informó al gobierno mexicano, para acusar al gobierno de los Estados Unidos de realizar “pactos y acuerdos” con los capos de la droga mexicanos y acusó a su embajador en México de mentir sobre la participación de agencias estadounidenses en el secuestro y traslado del Mayo al territorio norteamericano, lo cual, dijo, “viola tratados internacionales y la Constitución mexicana”.

“La primera pregunta es: ¿quién miente?, ¿mintió el embajador Ken Salazar?...A partir de la detención de un miembro relevante del Cártel de Sinaloa viene una serie de hechos como la llegada de su familia (a territorio de EU), como la llegada de este avión; entonces, se hace la pregunta: ¿quién acuerda con miembros de la delincuencia organizada? Porque nosotros, no”, dijo tajante la Presidenta de México, al sugerir que es el gobierno de Donald Trump el que ha hecho pacto con los narcos mexicanos.

En respuesta a las revelaciones del periodista Luis Chaparro, quien dio a conocer imágenes y videos que mostraban el traslado del Mayo Zambada desde Culiacán a territorio de Estados Unidos en una avioneta antigua a la que se le apagó el sistema de localización, y confirmó que dicha operación fue coordinada por el FBI, la doctora invocó la violación de la soberanía mexicana, de tratados internacionales de la ONU y de la OEA por parte del gobierno estadounidense al haber secuestrado y extraído ilegalmente al capo mexicano del Cártel de Sinaloa, sin el conocimiento del gobierno de México.

“Nosotros nunca vamos a hacer acuerdos con ningún miembro de la delincuencia organizada”, reiteró Sheinbaum luego de que sus secretarios de Gobernación, Relaciones Exteriores y Seguridad detallaran los pormenores de la extracción del Mayo Zambada, de la extradición de Ovidio Guzmán y de los acuerdos y negociaciones que el gobierno de Estados Unidos hizo con la facción de Los Chapitos, quienes colaboraron a través de Jesús Guzmán Salazar para entregarles a Zambada, luego de secuestrarlo mediante engaños en una casa de descanso de Culiacán el 25 de julio de 2024.

La molestia y las acusaciones de la presidenta Sheinbaum contra Estados Unidos y su ex embajador en México, Ken Salazar, ocurren justo en el contexto de las acusaciones de narcopolítica en contra de destacados miembros del partido Morena, como el gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Games, además de otros 7 políticos de Sinaloa a los que el gobierno de Trump ha pedido a México detener con fines de extradición desde hace ya más de dos meses.

Y es que justo hace una semana, a inicios de este mes de julio, se venció el plazo de 60 días que tenía el gobierno mexicano para responder a las órdenes de detención con fines de extradición que le mandó el Departamento de Justicia a la administración Sheinbaum a finales de abril pasado. La negativa de las autoridades mexicanas a detener, investigar o extraditar a los 10 políticos morenistas de Sinaloa, argumentando la falta de pruebas en su contra, es algo que aún está pendiente de responder desde Washington, donde siguen a la espera de que el gobierno mexicano cumpla con lo que mandata el Tratado de Extradición entre los dos países.

Pero lejos de dar una respuesta formal a dicha petición, la cual no se cumplió porque ni Rocha Moya ni Inzunza, o cualquiera de los otros políticos acusados han sido detenidos ni tampoco investigados por el Gobierno de México, la presidenta Sheinbaum hoy pretende voltearle la tortilla a la administración Trump acusando que quienes sí pactan y negocian con los narcotraficantes mexicanos, son las autoridades estadounidenses, que les ofrecen tratos privilegiados a cambio de que entreguen información para sus investigaciones.

Habrá qué ver cómo responden en Washington a los señalamientos graves y directos de la Presidencia de la República, porque tampoco es ninguna casualidad que la información sobre cómo se llevó a cabo el operativo para secuestrar y extraer al Mayo Zambada de México, sin que se enterara el gobierno de López Obrador, esa que tanto pidió y reclamó el expresidente y también su sucesora, se haya filtrado a un periodista mexicano justo en este momento, cuando sigue pendiente la cooperación de Sheinbaum para entregar a Rocha Moya y demás acusados mexicanos en la Corte del Sur de Nueva York.

Tal vez ese video y esas fotos que publicó el periodista Chaparro en el sitio Pie de Nota son, además de una gran exclusiva periodística, un mensaje directo desde la Casa Blanca para recordarle a la Presidenta mexicana que, si no quiere entregar a los narcopolíticos sinaloenses por las buenas y a través de los canales diplomáticos, entonces la posibilidad de que se repitan operativos como el que hizo posible la extracción de Zambada hacia Estados Unidos, está más que latente.

Es decir que ni el ocultamiento ni la protección que el gobierno de Sheinbaum le ha dado a Rocha Moya y demás acusados de apoyar al narcotráfico, podrán evitar que, un día de estos, los sinaloenses aparezcan, como por arte de magia (o del FBI la CIA, la DEA o cualquier otra agencia estadounidense) del otro lado del Río Bravo. ¿Y qué dirá entonces la Presidenta guardiana de la soberanía nacional y del señor de Palenque?

NOTAS INDISCRETAS…

A propósito de la Presidenta. Nos cuentan que hace unas semanas, luego de que la actriz y activista Ofelia Medina tuviera una participación en un programa del Canal Once, a algún acomedido de la 4T que quiso quedar bien con la doctora, se le ocurrió pedirle a la primera actriz yucateca si aceptaba tener una plática personal con Sheinbaum. Ofelia, que ha sido una luchadora izquierdista por las causas más nobles, aceptó el encuentro y cuando la llevaron a Palacio Nacional hasta el despacho presidencial, llegó con el porte y la sencillez que le caracterizan. Pero, oh sorpresa, que cuando la recibió la Presidenta muy contenta y sonriente de tener en su despacho a una mujer que ha sido símbolo de lucha y de talento para la izquierda mexicana, lo primero que le preguntó Sheinbaum, después de saludarla, fue “¿Cómo ves las cosas, como ves al país?” Y la respuesta de Ofelia le borró la sonrisa a la doctora y a todos los que presenciaban la visita: “Mal, veo las cosas muy mal”. La Presidenta, tratando de reponerse y entender, insistió en su pregunta. “Pero ¿por qué? Estamos haciendo muchas cosas positivas, ¿qué es lo que ves mal?”. “Todo, esto es un desastre”, respondió lacónica la actriz que después explicaría por qué su punto de vista tan crítico sobre lo que sucede en el país. El caso es que ese acomedido o acomedida que quiso quedar bien con la Presidenta llevándole a Ofelia Medina, se olvidó que la señora actriz y activista comprometida que siempre ha sido la yucateca no es precisamente una mujer complaciente y mucho menos hipócrita y quienes la conocen bien saben que Ofelia siempre dice lo que piensa y lo que siente, tal y como se lo dijo, en su propio despacho, a la Presidenta….Los dados mandan Escalera Doble. Seguimos subiendo.

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Obsesión inexplicable

Atando Cabos/Denise Maerker

Milenio, 

Ahora es México el que sube el tono en la relación bilateral. Luego de que la semana pasada se hiciera público el préstamo que hizo el FBI al War Eagles Air Museum del avión en el que llegó a Estados Unidos El Mayo Zambada, la presidenta Claudia Sheinbaum ha retomado la exigencia de que el gobierno de Estados Unidos explique cuál fue la participación de sus agencias (FBI, DEA, CIA) en esa operación. El FBI reivindica orgulloso la operación y el enojo del gobierno mexicano es comprensible: nunca se les informó, fueron exhibidos por no ser ellos lo que detuvieron al capo y las consecuencias en Sinaloa han sido terribles. Pero la insistencia del gobierno mexicano en solicitar una explicación y de exhibir como mentiroso al gobierno de Estados Unidos es sorprendente.

Recordemos lo que se sabe respecto a lo ocurrido ese 25 de julio de 2024, y que es básicamente gracias a una carta de El Mayo Zambada que hizo pública su abogado: Según El Mayo, él habría sido convocado ese día a una casa a las afueras de Culiacán para mediar entre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y su adversario político, Héctor Cuén. Ahí un grupo de hombres lo habría sometido para posteriormente subirlo a un avión que lo llevó junto con un hijo de El Chapo a territorio estadunidense donde los esperaban agentes estadunidenses. En esa carta, El Mayo reveló también que a Cuén lo habían asesinado en esa casa y no como sostenía entonces la Fiscalía del Estado de Sinaloa en un asalto en una gasolinera (lo confirmó más adelante la Fiscalía General de la República sin que nadie esté en la cárcel por esa versión que constituyó, a todas luces, un flagrante intento de encubrimiento). 

Desde un inicio se dio por descontado que, de menos, agentes estadunidenses estaban al tanto del operativo de sustracción de El Mayo llevado a cabo por Joaquín Guzmán, hijo de El Chapo. De hecho, agentes del FBI los estaban esperando en el pequeño aeropuerto de Santa Teresa, que no tiene ni torre de control. Ese mismo día, el 25 de julio del 2024, se supo además que Estados Unidos había cambiado las condiciones bajo las cuales Ovidio Guzmán permanecería en prisión mientras transcurría su proceso legal. Y unos meses después, 17 miembros de su familia dejaron Sinaloa e ingresaron sin problemas a Estados Unidos. La negociación fue más que obvia.

Entonces, ¿qué es exactamente lo que busca la Presidenta cuando pide por enésima vez una explicación a Estados Unidos sobre esta operación? Ayer afirmó repetidamente que era importante saber si el exembajador Ken Salazar había mentido cuando en su momento declaró que las agencias estadunidenses no habían tenido nada que ver. ¿Quién miente?, repitió enfática la Presidenta, y aseguró que era importante saberlo. ¿Lo es? ¿Qué ignoramos? ¿O se trata de regresar al tema del intervencionismo de Estados Unidos para quitarle credibilidad a cualquier acusación que venga de ese país y de sus instituciones? ¿O de mostrar que son ellos los que pactan con criminales, como si eso los fuera a detener o a desprestigiar (más)? No se entiende la utilidad de esta narrativa de confrontación: ¿le importa a la mayoría de los mexicanos que el exembajador haya mentido sobre el operativo mediante el cual se detuvo a un líder criminal que nuestro país no pudo detener en más de treinta años? ¿Es esta la batalla que hay que dar?

Por lo pronto, una obsesión difícil de entender.

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EU le miente a México por desconfianza

El asalto a la razón/Carlos Marín

Milenio, 

Al exhibirlo como trofeo con insolente desvergüenza, se reconfirma que el Buró Federal de Investigaciones armó el secuestro de Ismael El Mayo Zambada, como reveló Luis Chaparro en su pódcast Pie de nota.

La aeronave utilizada, bien se sabe, voló de Culiacán, cruzó la frontera y aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México, donde la esperaban agentes federales estadunidenses.

El Ken Salazar de entonces por supuesto mintió al decir que no había intervenido su gobierno (a la sazón de Biden): “No fue nuestro avión, ni nuestro piloto ni nuestra gente”, dijo. Se trató de una operación “entre cárteles”, afirmó.

El embuste hace agua no sólo porque Washington mienta sobre sus operaciones encubiertas, sino porque pretendió vender como espontánea una maniobra imposible de realizar sin acuerdos previos, vigilancia, coordinación, logística y demás.

Que únicamente Joaquín Guzmán López diseñara, armara y ejecutara semejante operación es impensable, y más tonto creer que el FBI actuara hasta que el aparato pisó tierra (hubo imágenes de los agentes al momento de asegurar al chapito y al capo).

Salazar mintió y la mentira fue la de su gobierno, pero el problema no se agota en tal patraña: también indigna la pasmosa inutilidad de las autoridades mexicanas para explicar lo que ocurrió en su propio territorio.

¿Quién permitió que el avión estuviera en un aeródromo de Culiacán? ¿Quién autorizó sus movimientos? ¿Qué funcionario militar, civil o de inteligencia se enteró? ¿Cómo pudo despegar de Sinaloa sin que la Fiscalía General de la República pudiera reconstruir las omisiones y complicidades?

Ni la FGR de entonces ni la actual han sido capaces de averiguarlo. Se ignora lo sucedido con El Mayo y no se han resuelto los tres homicidios cometidos en la madriguera del traidor ni judicializado el montaje de la narcofiscalía de Rubén Rocha Moya sobre el asesinato de su rival Héctor Melesio Cuén.

A la par de la justa indignación ante la indiscutible injerencia gringa, ¿acaso debiera pedírsele al FBI hacer el trabajo de las autoridades mexicanas?

Pero a propósito de mentiras contumaces, ¿qué tal aquella tan reiterada de Andrés Manuel López Obrador negando que en México se produjera fentanilo, pese a que su Ejército daba cuenta de las incautaciones en narcolaboratorios?

Sí: ominosa y aviesa la injerencia policiaca estadunidense, pero México no es víctima virginal de una mentira ajena, porque también mintió, y no por boca de un embajador, sino del presidente.

Lo peor no es que Washington mintiera. No sería la primera vez para proteger una operación de inteligencia, sino lo que su mentira delata: que no podía confiar en las autoridades mexicanas.

Si el FBI decidió operar con tal nivel de sigilo fue porque asumió que cualquier filtración podía echar abajo la misión.

Esa desconfianza se incubó en el primer piso de la 4T y persiste en el segundo.

Por censurable que sea, el engaño termina siendo un demoledor certificado de la credibilidad que México ha perdido ante su principal socio…

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Increíbles creencias presidenciales

Día con día/Héctor Aguilar Camín

Milenio,

Increíbles las creencias de la presidenta Sheinbaum dichas en un discurso frente al consejo purépecha de Pátzcuaro durante su gira por Michoacán.

Dijo la Presidenta que Estados Unidos es una potencia económica, no cultural, un país donde lo único que importa es el dinero, a diferencia de México, donde lo que importan son los valores de los pueblos originarios.

No sé cómo alguien que ha estudiado en Stanford puede desconocer la calidad, la abundancia y la modernidad de la cultura estadunidense, su poder de innovación en todos los ámbitos, en las humanidades y en las ciencias duras, en la industria, en la economía, en la vida práctica, en la enseñanza, en la diversidad y la influencia de sus medios masivos, en el poder y la variedad de una cultura popular que ha moldeado el gusto de Occidente, y, sí, también, desde luego, en los negocios y en la producción de riqueza y en la administración de “las aguas heladas del cálculo egoísta”.

El dinero no da la felicidad, dijo la Presidenta, y tiene razón, pero estará de acuerdo con María Félix en que lo que sí hace el dinero es “quitar un poco los nervios”.

Por supuesto, dijo la Presidenta, “hay que resolver el bienestar, que todas y todos los mexicanos vivamos bien”. Muy de acuerdo, es lo que todos estamos esperando.

Pero México, siguió la Presidenta, es una “potencia cultural” en la cual “no es el dinero lo que da la felicidad, son otros valores que vienen, en realidad, de los pueblos originarios”.

Y citó, supongo que a manera de ejemplo: “El valor de la fraternidad, el valor del amor, el amor a la tierra, el amor a los bosques, el amor al agua, el amor a la cocina, a los platillos tan diversos que hay en nuestro país”.

No creo que un estado tan violento y depredado como Michoacán sea el mejor   lugar para hablar de fraternidad, de amor a la tierra y a los bosques, y de los otros valores intangibles de los llamados pueblos originarios, por definición, una minoría demográfica y cultural de México, no el legado que puede hacer de México una “potencia cultural”, como dice la Presidenta. 


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La visión insular de Sheinbaum/Jorge G. Castañeda

El Univertal, | 08/07/2026 |

Ruego al respetable una disculpa por no sumarme a lo que Echeverría hubiera llamado el coro fácil de los ya no tan jóvenes sobre el Mundial en México. Entiendo a los colegas que con sinceridad exaltan las “extraordinarias” virtudes que el futbol despertó en el alma nacional; comprendo también a quienes nos enaltecen a sabiendas de las falsedades que reparten por miedo a nadar contra el maremoto de autofelicitación y patrioterismo ramplón. Miedo que comparto. No sé lo suficiente para determinar si fuimos la mejor afición, la mejor sede, la mejor selección nacional de todos los tiempos, los mejores anfitriones, ni siquiera si ya pudimos tirar al cesto de la historia el “chip” colonial, o el complejo de “losers” que nos han (hemos) endilgado durante años.

Pero sí sé algo de cultura, de potencias culturales, y de Estados Unidos. A diferencia de Claudia Sheinbaum, que se aventó la gracia de pronunciar una de las declaraciones más incultas, más mezquinas, más resentidas que le he escuchado a un presidente de México, y conste que la vara no es muy alta. Aquí va: “Hay países que, como Estados Unidos, por ejemplo, que es una potencia económica, pero no es una potencia cultural. Allá lo más importante siempre es el dinero, la acumulación, el tener más… Y en México, pues, somos potencia cultural”. Dejo a un lado las tonterías sobre “el poderoso caballero”; el lugar del dinero en la historia y la sociedad norteamericanas ha sido objeto de tantas explicaciones que hasta la Presidenta debe haberse topado con ellas.

No tengo mucho que agregar a las listas del excelente artículo de Sergio Sarmiento ayer en Reforma, o a la culta ironía de Román Revueltas en Milenio, ayer también. Ambos nos recuerdan las cimas de la cultura norteamericana más icónica, y por espacio seguramente no incluyen todo lo que ha transformado esa cultura en algo mucho mayor: una civilización, que por cierto, gasta más en cultura que cualquier otro país del mundo, a pesar de carecer de un Ministerio de la misma. Me refiero a la gastronomía sincrética, la vestimenta, la publicidad, el idioma, los deportes, la televisión. Estados Unidos es hoy, y por lo menos desde la Segunda Guerra Mundial, la potencia cultural por excelencia.

Sheinbaum le hace un flaco favor a la cultura mexicana al reducirla a los aportes de los pueblos originarios, haciendo a un lado las maravillas barrocas de la época colonial, la increíble potencia del muralismo, y las proezas más contemporáneas de la arquitectura mexicana. Pero si Uxmal, Palenque, Chichén, Yachxilán y Teotihuacán son pilares de un vigor cultural milenario, Frank Lloyd Wright, Richard Myers, Frank Gehry e I.M. Pei lo son también. Hablando de la pirámide del Louvre de Pei, por cierto, no sé en donde colocaría a Francia nuestra culturóloga, con más premios Nobel de literatura que cualquier otro país (16). Estados Unidos presume 12; toda América Latina 6, incluyendo a un mexicano.

El problema de Sheinbaum no radica en su sublime ignorancia de la cultura en general o de Estados Unidos. Proviene del mismo provincianismo de su predecesor. Solo que si puedes sacar a López Obrador de Tabasco, pero no puedes sacar a Tabasco de López Obrador, no se puede afirmar lo mismo de Sheinbaum. Los corresponsales extranjeros la glorificaron como una nueva Merkel, con un conocimiento del mundo y de Estados Unidos por haber realizado investigaciones allí (Berkeley) y haber residido allí (en Palo Alto, cuando su marido cursaba un doctorado en Stanford). A diferencia del aldeano de Macuspana, los enviados de medios y las embajadas en México concluyeron que ella sí disponía de una visión global. No tenían idea de lo que decían.

La raíz de la visión insular de Sheinbaum proviene de otra fuente: un anti-americanismo que se asoma ya casi diario en las mañaneras. Por razones que desconozco, pero que probablemente no sean muy distintas de las de muchos descendientes de inmigrados en México (un papismo desenfrenado), su rechazo a todo lo americano y su valoración de todo lo “nativo” es pasional. Le brota de un clásico desprecio por los valores clase-medieros del vecino del norte, por el llamado materialismo gabacho, por la proliferación de “pinches gringos marihuanos” en todo el país, por la superioridad infinita de la sólida, solidaria, amorosa familia mexicana (como la de Los Olvidados, por ejemplo, hablando de cultura cinematográfica) por sobre la descompuesta, violenta, enfermiza y agonizante familia estadounidense.

Claudia tiene un “chip on the shoulder” con Estados Unidos, que le quiere inculcar a toda la sociedad mexicana. Dejo a los cultos traducir esta expresión arquetípicamente gringa. No le debe costar mucho trabajo a los gobernantes de una potencia cultural.

Excanciller de México


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