26 feb 2012

Muchas elecciones, malas decisione



Muchas elecciones, malas decisiones/Moisés Naím 
Publicado en EL PAÍS, 26/02/12):
¿Qué tienen en común Nicolás Sarkozy, Mahmud Ahmadineyad y Vladímir Putin? Que próximamente afrontarán difíciles contiendas electorales. Lo mismo vale para Barack Obama y Hugo Chávez. Y muchos otros presidentes. Este año habrá elecciones presidenciales o cambios de jefe de Gobierno en países que, en su conjunto, representan más de la mitad de la economía mundial. Pero no es solo eso. Más relevante aún es que los muchos líderes que en los próximos meses deben buscar el voto popular tienen la responsabilidad de tomar decisiones que, para bien o para mal, influyen directamente sobre las múltiples, graves y simultaneas crisis que sacuden el planeta. Y con frecuencia, la política local está en tensión con las realidades globales.

Celebridades y proceso judicial


Celebridades y proceso judicial/Marc Carrillo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra 
EL PAÍS, 24/02/12
Resulta habitual que cuando una persona conocida se ve incursa en un proceso judicial, y con toda lógica los medios de comunicación se hacen eco de esta circunstancia informando y opinando al respecto, aparece en escena la invocación al Estado de derecho y a la presunción de inocencia como garantes de los derechos del afectado. Y no hay duda que ha de ser así: la presunción de inocencia como parte de los derechos que integran el derecho a la tutela judicial comporta, como recuerda el Tribunal Constitucional, “el derecho del acusado a no sufrir una condena a menos que la culpabilidad haya quedado establecida más allá de toda duda razonable, en virtud de pruebas que puedan considerarse de cargo y obtenidas con todas las garantías” (STC 81/1998). Pero, asimismo, tampoco puede haber duda alguna de que el mismo Estado de derecho, al que se acude muchas veces como una simple retahíla a modo de catón argumentativo, también conlleva la garantía del derecho a informar sobre los hechos que han dado lugar al proceso judicial y, por supuesto, a opinar sobre los mismos en el ejercicio de la libertad de expresión. Especialmente, cuando se trate de una persona que por razón del cargo que ostente, por la relevancia pública de su profesión o, por ejemplo, como consecuencia de su relación familiar con representantes del Estado, son protagonistas del escenario público.

AMLO amoroso


AMLO amoroso/DENISE DRESSER
Revista Proceso No. 1843, 26 de febrero de 2012
AMLO amoroso, amable, afectuoso. Intentando colocar una cara nueva sobre una imagen cansada y confrontadora. Sabiendo que tiene demasiados enemigos como para crear más. Entendiendo –quizás– la necesidad de deslizarse hacia el centro del espectro político y liderar una izquierda moderna y propositiva desde allí. Comprendiendo –quizás– que precisamente eso llevó al poder a Tony Blair y a Ricardo Lagos y a Felipe González y a Michelle Bachelet. La transformación del agravio histórico en propuesta práctica. La reinvención del resentimiento en planteamiento. El combate a la desigualdad junto con medidas para asegurar la movilidad. López Obrador nunca ha pensado de esta manera pero ahora intenta hacerlo para desmantelar la desconfianza que creó.

Garzón, de nuevo


Garzón (3)/Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB 
publicada en LA VANGUARDIA, 23/02/12
Perdonen los lectores que insista sobre la sentencia del Tribunal Supremo que ha concluido con la inhabilitación como juez de Baltasar Garzón. Recientemente, en este mismo periódico, he mostrado mi posición ante el caso (26 de enero) y mi discrepancia con la sentencia (16 de febrero). Me temo que esta no será la última ocasión para tratar el asunto Garzón. Que todo ello suscite tan apasionadas polémicas es positivo: muestran un sano interés por el funcionamiento del Estado de derecho, las libertades y la igualdad ante la ley.

El caso Garzón



Los porqués de una sentencia/ José María Ridao 
Publicado en EL PAÍS, 23/02/12¿
Han transcurrido apenas unos días desde la condena a Baltasar Garzón y el clima de unanimidad impuesto en los comentarios aparecidos en la prensa parece no dejar lugar a dudas. O bien el Tribunal Supremo habría caído en manos de un franquismo redivivo que aspira a apoderarse de las instituciones democráticas, o bien la animadversión de los magistrados hacia un juez de renombre habría puesto en marcha una maquinación para satisfacer los más bajos instintos. En un caso o en otro, la sentencia no sería solo una sentencia; sería un episodio en una bien trabada conspiración. En ella estarían todos: los franquistas que esperaban el desquite, la derecha que no condenó la dictadura y que habría contado con la complicidad del máximo órgano jurisdiccional para silenciar a quien se propuso sanear una transición calificada de claudicante y vergonzosa, y, por descontado, los presuntos corruptos acusados de integrar una trama de financiación irregular al partido hoy en el Gobierno.

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...