25 abr. 2017

El cardenal Rivera enfrenta rebeldía de sus sacerdotes/ Barranco

El artículo de Bernardo y las reacciones abajo.
El cardenal Rivera enfrenta rebeldía de sus sacerdotes/Bernardo Barranco V.
La Jornada, 19 de abril de 2017..


unas semanas de que el cardenal Norberto Rivera presente su carta de renuncia, enfrenta un levantamiento rebelde de sacerdotes que denuncian la existencia de mafias y pandillas de poder enquistadas en la arquidiócesis de México. En efecto, el cardenal Rivera, según el código de derecho canónico, deberá presentar su dimisión ante el papa Francisco, el próximo 6 de junio, cuando cumple 75 años. Justo cuando el cardenal ha venido modificando su discurso más acorde a lo planteado por el Papa argentino, afronta los reproches de párrocos que lo confrontan por apoyarse y favorecer a un sector minoritario del clero que ejerce el poder de manera abusiva, sólo así entendemos el título de carta en cuestión: “No rotundo a eclesiásticos opresores”.
La carta de religiosos insurgentes está firmada por sacerdotes de la arquidiócesis, que han pedido omitir sus nombres, pero que están afincados en la zona norte y oriente de la capital. 

En la misiva, de manera categórica expresan que “somos, por lo tanto, los que menos debemos ni oprimir ni ser oprimidos, empezando entre nosotros mismos, para tampoco oprimir laicos ni permitir que los laicos nos opriman”. Ahora cuando Rivera de verdad se preocupa por los pobres y reprocha públicamente las injusticias sociales, locales e internacionales, aparece esta carta embarazosa que denuncia abusos y arbitrariedades internas. Los curas reprochan: “Por dignidad humana y sacerdotal no debemos permitir que nos oprima otro sacerdote, ni su mafia o pandilla, aunque tenga más jerarquía que nosotros. La opresión no es el camino de la Iglesia”. Si bien esta recriminación en su origen es contra el rector de la Basílica de Guadalupe, Enrique Glennie, desde 2010, los reproches han sido asumidos por otros curas de diferentes regiones de la arquidiócesis de México. Justo cuando se le percibe a Rivera tan generoso y obsequioso con el nuevo nuncio Franco Coppola se asoma este incómodo asunto que toca los derechos humanos y la dignidad de los propios actores religiosos frente a los caprichos y excesos de las autoridades eclesiásticas. Los curas sublevados, sostienen: “Si un eclesiástico, amafiado con otros que se sienten muy poderosos, pretende oprimirnos, hay que enfrentarlo con toda justicia y caridad, y si no se corrige, acudir con toda humildad y valentía a una autoridad eclesiástica más alta, especialmente nuestro obispo, para resolver cristianamente esa prepotencia y arbitrariedad. Incluso, si es necesario, al Tribunal Eclesiástico (…) Por justicia y caridad hay que corregir al eclesiástico prepotente y abusivo y a toda su mafia o pandilla de sacerdotes y laicos poderosos”.
La Basílica de Guadalupe vuelve estar en el ojo del huracán. Primero explicar la fortuna secular incalculable del difunto Guillermo Schulenburg. Segundo, la disputa encarnizada y emprendida por Rivera para tomar el control de la basílica como si fuera una lucha por la gallina de los huevos de oro. Tercero, los excesos amorosos y financieros de su primer rector Diego Monroy, nombrado por el propio cardenal, que llevó una vida de escándalos. Cuarto, opacidad de los recursos que ingresan al principal santuario de México que provoca leyendas negras y fantasiosas confabulaciones entre la fe y la riqueza eclesiástica. Y ahora este lastimoso episodio.
La carta toca espinosos asuntos que la arquidiócesis ha venido arrastrando desde hace lustros. A lo largo del tiempo, se han constituido grupos o castas de poder clerical beneficiados bajo el amparo del propio cardenal, máxima autoridad en la arquidiócesis. Dicho de otro modo: lobbies de poder, expresión de moda en la Iglesia católica, o camarillas que al mismo tiempo son comparsas y órganos oficiosos de control y conducción. ¿El cardenal será sensible al llamado de sus curas? ¿Tendrá la valentía de sacudir a sus propios protegidos por los abusos que cometen? ¿Atenderá la demanda de dignidad y justicia que piden curas del bajo clero? Tenemos fundadas sospechas de que no sucederá. Los reproches de los sacerdotes abordan un tema resbaladizo en la vida interna de la Iglesia, esto es, los derechos humanos de sus integrantes y los abusos de la autoridad. A pesar de que el cardenal está en campaña para convencernos que se ha convertido en el mayor francisquista de los obispos mexicanos y que está dispuesto a perdurar en el cargo varios años más. Sin embargo, creemos que no se atreverá a ajustar las estructuras de poder que él mismo ha creado y consentido.
La arquidiócesis cuenta con casi 7 millones de personas, dividida en nueve vicarías. Es una región compleja, pujante y cosmopolita donde coexiste gran diversidad de creencias, ideas y formas de vivir. Al cardenal le ha quedado grande la megalópolis y ha tratado de imponer un pensamiento y práctica únicos basados en la doctrina. En suma, la Iglesia en Ciudad de México se ha anquilosado. Muchos creyentes han abandonado sus prácticas, en parte porque el cardenal no ha sido un actor pastoral. Ha estado más atento a debatir y corregir la cultura contemporánea que acompañar su grey. La Iglesia en la ciudad ha dejado de ser referencia, porque se ha alejado del trabajo de las periferias existenciales convirtiéndose en una institución clericalizada. El cardenal ha optado por los ricos mediante los Legionarios de Cristo e ideológicamente, por conducto del Yunque, sostiene una cruzada ultraconservadora. En más de una ocasión, el papa Francisco ha dicho que uno de los problemas de la Iglesia es ser burocrática, doctrinaria y autorreferencial. En cambio es deseable “una Iglesia misionera, alegre, abierta a los laicos y a los pobres y olvidados”.
Deplorablemente, Rivera ha ideologizado la fe y la doctrina. Porque las ha convertido en herramientas políticas. Sus obsesiones contra el aborto, los homosexuales, los matrimonios igualitarios han politizado su pastoral contaminando la transmisión de la buena nueva en posturas ideologizadas. El discurso religioso del cardenal, aun con sus actuales bríos sociales, está polucionado.
La carta de los curas rebeldes es un desafío a su mandato. La postura de los curas agraviados pone en evidencia las redes de poder que el cardenal ha construido y lesionan la dignidad y los derechos de religiosos; al mismo tiempo, la carta desafía el estilo de conducción y de manejo de poder del cardenal. Porque sus camarillas y discípulos han clonado no sólo contenidos, sino formas de poder. ¿Se debe pensar en la creación de un ombudsman de las instituciones religiosas?
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Reacción..
çEn la sección Correo Ilustrado de La Jornada, 24 de abril.
Niega rebeldía de sacerdotes contra Norberto Rivera
Respecto de la columna publicada el 18 de abril por el señor Bernardo Barranco, titulada El cardenal Rivera enfrenta rebeldía de sus sacerdotes, quiero afirmar contundentemente que, una vez consultado al señor arzobispo Norberto Rivera Carrera y verificado en su oficina, hago de su conocimiento que el señor cardenal no ha recibido ninguna carta de algún sacerdote o grupo de ellos que se muestren rebeldes contra su autoridad o forma de dirigir pastoralmente la Arquidiócesis de México.
Tomando en cuenta la inexistencia de dicha misiva, todos los argumentos esgrimidos por el columnista carecen de veracidad, pues no hay documento que sustente algún tipo de descontento del clero hacia el arzobispo de México.
Es muy lamentable el ejercicio del periodismo y de la opinión que no verifica la fuente y da por hecho rumores y saca conclusiones que tienen que ver más con deseos subjetivos que con realidades que se puedan constatar. Mucho agradeceré, tomando en cuenta el derecho de réplica, dar a conocer a sus lectores esta aclaración.
Hugo Valdemar Romero, director de Comunicación Social, Arzobispado de México
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Respuesta del articulista
La carta existe, no la inventé y circula desde el 16 de marzo. Desconozco por qué la arquidiócesis no la tiene, no es de mi competencia. El texto ha circulado entre sacerdotes arquidiocesanos, varios, haciendo suyo el reclamo, me lo hicieron llegar. La carta ha transitado en medios. Milenio la publicó el 16 de abril con el título: sacerdotes acusan una mafia en arquidiócesis, difunden carta entre la jerarquía católica.
También sé que hay presiones para que la autoría se retracte. Hugo Valdemar, quien por cierto pertenece a uno de estos lobbies de poder, es la persona menos calificada para sermonear sobre el ejercicio periodístico. Sólo hay que seguir los continuos escándalos del semanario Desde la Fe, órgano bajo su responsabilidad, para observar el amarillismo clerical que tanto daño hace a la imagen de la Iglesia. Por tal motivo, durante la visita del papa Francisco a México el semanario fue desautorizado por varios obispos.
Recordemos su editorial cuestionando al pontífice argentino porque alguien le mal informó. ¡Vaya clase de periodismo! Vergonzoso escándalo internacional. Padre Valdemar, con todo respeto, usted no está en condiciones de darnos lecciones de objetividad periodística. El fondo: hay aprensión ante las agitadas aguas por la inminente sucesión del cardenal.
Bernardo Barranco
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Sacerdotes “rebeldes” escribieron carta contra Arzobispo Primado de México?/
Nota de David Ramos/ agencia católica ACI.
CIUDAD DE MÉXICO, 25 Abr. 17 / 12:21 pm (ACI).- Algunos medios de comunicación mexicanos se hicieron eco de una supuesta carta de sacerdotes “rebeldes” al Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera. Sin embargo, la arquidiócesis aseguró que tales informaciones “carecen de veracidad”.
“El señor Cardenal no ha recibido ninguna carta de algún sacerdote o grupo de ellos que se muestren rebeldes contra su autoridad o forma de dirigir pastoralmente la Arquidiócesis de México”, aseguró el Director de Comunicación Social del Arzobispado de México, P. Hugo Valdemar Romero, en una misiva dirigida al diario mexicano La Jornada, el 24 de abril.
En un artículo publicado el 19 de abril en La Jornada, el sociólogo mexicano Bernardo Barranco aseguró que “el Cardenal Rivera enfrenta rebeldía de sus sacerdotes”.
“A unas semanas de que el Cardenal Norberto Rivera presente su carta de renuncia, enfrenta un levantamiento rebelde de sacerdotes que denuncian la existencia de mafias y pandillas de poder enquistadas en la arquidiócesis de México”, aseguró Barranco.
Según Barranco, “la carta de religiosos insurgentes está firmada por sacerdotes de la arquidiócesis, que han pedido omitir sus nombres, pero que están afincados en la zona norte y oriente de la capital”.
Sin embargo, el Director de Comunicación Social del Arzobispado de México señaló que “tomando en cuenta la inexistencia de dicha misiva, todos los argumentos esgrimidos por el columnista carecen de veracidad, pues no hay documento que sustente algún tipo de descontento del clero hacia el Arzobispo de México”.
Para el P. Valdemar resulta “muy lamentable el ejercicio del periodismo y de la opinión que no verifica la fuente y da por hecho rumores y saca conclusiones que tienen que ver más con deseos subjetivos que con realidades que se puedan constatar”.
Barranco se habría inspirado para su artículo en un texto publicado un mes atrás, a mediados de marzo de este año, por el P. Adrián Huerta Mora, capellán del Templo Expiatorio de Cristo Rey (ex Basílica de Guadalupe), titulado “‘No’ rotundo a eclesiásticos opresores”.
En ese texto, el sacerdote mexicano expresó su rechazo “rotundo y definitivo a eclesiásticos prepotentes y opresores en donde sea: presbiterios, curias diocesanas, vicarías episcopales, decanatos, parroquias, rectorías, seminarios, conventos, monasterios, catedrales, santuarios, basílicas, cabildos, grupos y movimientos apostólicos laicales”.
Sin embargo, el sacerdote mexicano calificó de “disparates” que “algunos comunicadores” vincularan su mensaje con el Cardenal Rivera Carrera.
El capellán del Templo Expiatorio de Cristo Rey criticó que medios como Milenio y La Jornada “extrajeron algunas frases y párrafos, distorsionando el contenido unitario, y los aprovecharon para -como ya es costumbre en México de algunos comunicadores y opinólogos-, informar falsamente de un ambiente de ‘rebeldía’ entre el clero de la Arquidiócesis de México hacia Su Eminencia el Sr. Cardenal Dr. Don Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado”.
“Tuvieron un mes para rumiar el contenido y vomitar la maquiavélica desinformación, con el fin claro de atacar vilmente, como siempre sin pruebas, a quien hace las veces de Cristo Cabeza y Pastor de la Iglesia en la Ciudad de México, tergiversando totalmente la finalidad del texto, al grado de afirmar que se trata de una carta de varios sacerdotes, lo cual es completamente falso”.
El P. Huerta Mora aseguró que el Cardenal Rivera Carrera “ha sido siempre un Padre y Pastor ejemplar y muy cercano para nosotros sacerdotes, y para toda la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México”.
“Los enemigos gratuitos de la Iglesia lo atacan con tantos infundios y con tanta facilidad, solo porque es Cardenal y Arzobispo Primado de México”, lamentó.
El sacerdote mexicano advirtió a “los comunicadores que se atreven a mentir” que “más temprano que tarde se han de encontrar con su propia conciencia y tendrán que dar cuentas de sus calumnias y difamaciones a quien es la Verdad plena”.

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