La justicia tarda, pero a veces llega: el eco de Monse que transformó la ley
"Para los padres que pasamos este tipo de situaciones, el tiempo se nos detiene" confesó Cecilia Roldán, madre de Monse. Y ese reloj, congelado por cinco años de angustia, por fin volvió a marcar una hora que trajera paz.
Esta semana, la justicia alcanzó el caso de Monserrat Bendimes, la estudiante de ingeniería de apenas 20 años cuya vida fue truncada en abril de 2021. En la audiencia de este jueves, el juez dictó el fallo que Veracruz y el país entero exigían: su novio, Marlon Botas, es culpable de feminicidio.
Durante el proceso, la defensa intentó sostener una teoría absurda sobre un supuesto "accidente". Sin embargo, la brutalidad de la evidencia habló por la víctima: múltiples fracturas que revelaron una violencia salvaje e incompatible con un simple tropiezo, costándole la vida tras seis días de agonía en terapia intensiva.
Aquel 17 de abril en Boca del Río, Veracruz no solo se consumó una agresión brutal, sino un cobarde pacto de silencio. Tras el ataque, Marlon huyó, y fueron sus padres, Jorge y Diana, quienes abandonaron a Monse a su suerte en un hospital para tejer una red de complicidad.
Ese encubrimiento, amparado entonces por lagunas legales, encendió la indignación que en octubre de 2025 logró que el Congreso local aprobara la "Ley Monse". Esta reforma histórica eliminó de tajo los atajos legales y excusas absolutorias para familiares que decidan proteger a un feminicida.
Al salir de la audiencia, el rostro de la señora Cecilia reflejaba el cansancio de un lustro de lucha. "No nos la va a devolver, jamás. Pero en esta vida, eso se llama justicia", expresó ante los medios, dejando un mensaje de aliento para otras madres que aún caminan a oscuras en los tribunales.
A la espera de que el próximo 16 de julio el juez dicte una condena que podría alcanzar los 70 años, una cosa es cierta: el nombre de Monserrat ya no es solo sinónimo de tragedia. Hoy es un escudo en la ley, un recordatorio perpetuo de que, aunque la justicia a veces arrastra los pies, cuando la sociedad empuja, termina por llegar.
Para la historia inmediata!
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