9 jul 2026

La herida de Jesús María y la partida de ajedrez en Chicago: Los chamaquearon!

 La herida de Jesús María y la partida de ajedrez en Chicago

Por Fred Álvarez Palafox

La madrugada del 5 de enero de 2023, la comunidad de Jesús María, ubicada a 45 kilómetros de Culiacán, se convirtió en el epicentro de un operativo que cerró una herida institucional abierta desde 2019. Tras seis meses de inteligencia estratégica, el Estado mexicano demostró una capacidad operativa contundente para capturar a Ovidio Guzmán, alias "El Ratón".

En esta ocasión, la coordinación de las Fuerzas Armadas y la extracción rápida del objetivo hacia la Ciudad de México evidenciaron una dura lección aprendida: había que neutralizar la amenaza y evitar, a toda costa, que las tropas o la ciudadanía quedaran como rehenes del crimen organizado.

Sin embargo, detrás de la precisión táctica y el despliegue de más de 3,500 efectivos federales, emergió el inevitable factor humano. La violenta reacción del cártel para intentar evitar la caída de su líder desató una jornada de terror que paralizó al estado entero.

El costo de la acción de Estado

La violencia no se contuvo en la sierra; descendió y se expandió territorialmente, asfixiando desde Los Mochis en el norte, hasta Escuinapa en el sur. La paz cotidiana se vio fracturada por un despliegue de fuerza criminal que dejó cicatrices tangibles en la infraestructura y en la psique pública:

  • Parálisis total: 19 bloqueos estratégicos estrangularon las principales vías de comunicación del estado.

  • Caos civil: 250 vehículos fueron despojados a ciudadanos, de los cuales 51 terminaron calcinados.

  • Ataque a la conectividad: Agresiones directas a instalaciones aeroportuarias forzaron aterrizajes de emergencia en aeronaves militares e impactaron el fuselaje de un vuelo comercial, derivando en la cancelación de más de un centenar de vuelos.

El saldo humano reflejó la crudeza de esta confrontación frontal. Las cifras oficiales dieron cuenta de la pérdida de diez elementos militares en cumplimiento de su deber —incluyendo al comandante del 43 Batallón de Infantería— y 35 soldados heridos. Del lado de los agresores, se registraron 19 fallecidos y 21 detenidos, junto con el aseguramiento de un arsenal que incluía decenas de fusiles Barrett y vehículos con blindaje artesanal.

El Estado reafirmó su fuerza, pero en las calles la realidad siempre es más compleja que los partes militares. Paradójicamente, Sinaloa había cerrado el año previo con indicadores a la baja en homicidios. Hechos como este demuestran que las estadísticas oficiales ofrecen poco consuelo cuando la cotidianidad es secuestrada por la violencia. El reto institucional ya no era solo desarticular estructuras, sino garantizar que los ciudadanos pudieran, paulatinamente, recuperar sus calles, sus escuelas y su derecho a vivir sin miedo. Un anhelo que, a la luz de lo que sucedió después, nunca se materializó.

De "El Altiplano" a Chicago: la extradición silenciosa

A cientos de kilómetros del humo y las balas, Ovidio fue ingresado al penal de máxima seguridad CEFERESO #1 "El Altiplano”. Allí permaneció nueve meses, protagonizando un proceso legal que comenzó con tropiezos burocráticos y tensiones institucionales, hasta que el escenario cambió drásticamente.

¿Cómo fue la extradición? En México, el silencio institucional fue ensordecedor. Ya fuera por omisión o por cálculo deliberado, el país se enteró de la entrega a través de una fotografía publicada en la red social X por Derek S. Maltz, exfuncionario de la DEA, y por un comunicado del fiscal estadounidense Merrick B. Garland. En la imagen, un Ovidio encadenado, tranquilo, con lentes y bien rasurado, portaba el uniforme de los convictos de máxima peligrosidad de "El Altiplano”.

Horas antes había sido excarcelado y trasladado al aeropuerto de Toluca. A las 12:52 horas de aquel 15 de septiembre de 2023, abordó el Bombardier Challenger XB-NWD. Aterrizó en el Aeropuerto O'Hare de Chicago a las 16:21 horas. Su nuevo destino: el Centro Correccional Metropolitano, bajo el número de preso 72884-748.

Mientras Garland agradecía telefónicamente al fiscal Gertz Manero la cooperación, en Palacio Nacional las explicaciones llegaron a cuentagotas. El entonces presidente López Obrador aseguró que el procedimiento se apegó a la legalidad y que la premura era un asunto exclusivo de la fiscalía. Todo apuntaba a un acuerdo de intercambio de información binacional. Algo que, a la luz de los hechos, nunca ocurrió.

El eslabón perdido: Julio de 2024 y el vuelo a Nuevo México

El lunes 18 de septiembre de 2023, en una audiencia de apenas 15 minutos, Ovidio se había declarado no culpable de los cinco cargos en su contra. Pero detrás de él estaba el abogado Jeffrey Lichtman, el mismo estratega legal que logró la liberación de Emma Coronel y que en 2005 salvó al mafioso John Gotti Jr. El pacto de cooperación era un asunto cantado, pero requería una moneda de cambio monumental.

Esa moneda se cobró el martes 23 de julio de 2024. Aquel día, la situación de Ovidio cambió en la sombra: salió del Centro Correccional Metropolitano de Chicago según los registros de la Agencia Federal de Prisiones (BOP), aunque nunca fue puesto en libertad absoluta. El gobierno de México reclamaría después que con ello se violó el Tratado de Extradición.

No era una casualidad. Apenas dos días después, ocurrió lo impensable: un avión clonado despegó del aeródromo de Las Higueritas, en Sinaloa, y aterrizó esa tarde en Nuevo México entregando a Ismael "El Mayo" Zambada y a Joaquín Guzmán López. El tablero de ajedrez se había movido.

El "toma y daca": El pacto de 2025

Para mayo de 2025, las piezas terminaron de acomodarse. La señal inequívoca de que Ovidio había capitalizado la entrega del "Mayo" para convertirse en testigo cooperante, fue el inédito cruce fronterizo de su familia.

El viernes 9 de mayo, un grupo encabezado por Griselda López Pérez —madre de Ovidio— y otros 16 familiares, cruzaron a pie la garita de San Ysidro en Tijuana. Con maletas de diseñador y 70 mil dólares en efectivo, fueron recibidos por agentes de los US Marshals. Un operativo que, según reveló el periodista Luis Chaparro, incluyó francotiradores para resguardar su integridad. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, terminaría confirmando este estatus de cooperación días después.

Las negociaciones culminaron cuando Ovidio firmó el documento oficial aceptando su culpabilidad el 30 de junio de 2025. La formalización pública llegó el viernes 11 de julio, cuando compareció presencialmente ante la jueza Sharon Johnson Coleman, declarándose culpable de narcotráfico internacional y delincuencia organizada.

El choque en Culiacán y los ataques de Lichtman

Ese mismo 11 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum se encontraba de gira en Culiacán. Ahí se evidenció la fricción entre la agenda oficial y la realidad impuesta por la coyuntura. La mandataria intentó centrar la conversación en temas de salud, pero la sombra de Ovidio y las incendiarias declaraciones de su abogado acapararon la atención.

Lichtman no se había guardado nada. Declaró a los medios que Sheinbaum "actúa más como el brazo de relaciones públicas de una organización narcotraficante que como la líder honesta que merece el pueblo mexicano". En sus redes sociales, tildó de "absurda", "ridícula" e "hipócrita" la exigencia del Gobierno de México de recibir información detallada sobre el acuerdo, acusando que el gobierno federal estaba "podrido" y protegía a figuras locales del narco.

En aquella mañanera sinaloense, la mandataria calificó las declaraciones del litigante estadounidense como "totalmente irrespetuosas de la Institución Presidencial" y anunció una demanda por difamación. Evitó emitir un posicionamiento político sobre el estatus de testigo protegido, argumentando que la competencia recaía en la FGR, y reafirmó tajantemente que su gobierno no establece relaciones de "contubernio ni complicidad" con nadie.

Los acuerdos de este nivel no se publican, pero la dinámica es clara: a cambio de una sentencia reducida —estimada entre cinco y siete años— y residencia permanente para su familia, el sinaloense deberá entregar información sensible. Nombres de políticos, gobernantes, empresarios, militares y policías en la nómina del crimen organizado saldrán a la luz. Una auténtica bomba de tiempo... al tiempo.

Esta información de inteligencia debería ser compartida con México, pero la realidad dibuja otro panorama. Ante los cuestionamientos de la prensa, Sheinbaum reconoció desde Palacio Nacional que no poseía mayor información que la publicada en los medios: "Vi la nota; no hay más información... cuando tengamos manera, les estaremos informando".

Y desde entonces, la llave se cerró; nunca les han vuelto a dar información sensible. Ese hermetismo estadounidense preparó el terreno para el siguiente vendaval político: el caso del gobernador Rubén Rocha Moya y nueve acusados más. (Esa es parte de la misma  historia

Es una respuesta institucional que genera profunda inquietud. México entregó a un objetivo prioritario en una extradición exprés, presumiendo una cooperación binacional que hoy, frente a un acuerdo que cimbrará las estructuras de poder de ambos lados de la frontera, parece dejar a las autoridades mexicanas jugando a ciegas.

Un error de cálculo monumental. En plata pura: ¡los chamaquearon!

Para la historia inmediata!


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