Reconstruir
el sistema de asilo/George Soros is Chairman of Soros Fund Management and Chairman of the Open Society Foundations. A pioneer of the hedge-fund industry, he is the author of many books, including The Alchemy of Finance, The New Paradigm for Financial Markets: The Credit Crisis of 2008 and What it Means, and The Tragedy of the European Union.
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Syndicate | 30 de septiembre de 2015
La
Unión Europea necesita asumir la responsabilidad por la falta de una política
de asilo común, lo que hizo que la creciente llegada de refugiados de este año
dejara de ser un problema manejable para convertirse en una nueva crisis
política. Cada estado miembro se ha centrado de manera egoísta en sus propios
intereses, actuando muchas veces en contra de los intereses de los demás. Esto
precipitó el pánico entre los refugiados, el público en general y las
autoridades responsables de la ley y el orden. Quienes buscan asilo han sido
las principales víctimas.
La
UE necesita un plan integral para responder a la crisis -un plan que reafirme
la gobernancia efectiva de los flujos de refugiados para que ocurran de una
manera segura y ordenada y a un ritmo que refleje la capacidad de Europa de
absorberlos. Para ser integral, el plan tiene que extenderse más allá de las
fronteras de Europa. Es menos disruptivo y mucho menos costoso mantener a los
potenciales refugiados en su ubicación actual, o cerca.
reconstruir-el-sistema-de-asiloComo
el origen de la crisis actual es Siria, el destino de la población siria tiene
que ser la principal prioridad. Pero no se debe olvidar a otros refugiados y
migrantes. De la misma manera, un plan europeo debe estar acompañado por una
respuesta global, bajo la autoridad de las Naciones Unidas, y debe involucrar a
sus estados miembro. Esto distribuiría la carga de la crisis siria entre un
número mayor de estados, estableciendo al mismo tiempo patrones globales para
lidiar con los problemas de una migración forzada en términos más generales.
He
aquí los seis componentes de un plan integral.
Primero,
la UE tiene que aceptar por lo menos un millón de refugiados cada año en un
futuro previsible. Y, para hacerlo, debe compartir la carga de manera justa -un
principio que finalmente una mayoría calificada estableció en la cumbre del
miércoles pasado.
Un
financiamiento adecuado es fundamental. La UE debería ofrecer 15.000 euros
(US$16,800) anuales por cada refugiado durante los dos primeros años para
ayudar a cubrir la vivienda, la atención médica y los costos educativos -y para
que a los estados miembro les resulte más atractivo aceptar a los refugiados-.
Puede recaudar estos fondos emitiendo bonos a largo plazo mediante su capacidad
de endeudamiento AAA esencialmente sin utilizar. Esto tendría el beneficio
adicional de ofrecer un estímulo fiscal justificado a la economía europea.
Igualmente
importante es permitirles tanto a los estados como a los refugiados expresar
sus preferencias, ejerciendo la menor coerción posible. Ubicar a los refugiados
donde ellos quieran ir -y donde sean queridos- es una condición sine qua non
del éxito.
Segundo,
la UE debe liderar el esfuerzo global para ofrecer un financiamiento adecuado
al Líbano, Jordania y Turquía para sustentar a los cuatro millones de
refugiados que actualmente viven en esos países.
Hasta
ahora, sólo se recaudó una porción del financiamiento necesario aún para una
atención médica básica. Si se incluyen la educación, la capacitación y otras
necesidades esenciales, los costos anuales ascienden a por lo menos 5.000 euros
por refugiado, o 20.000 millones. La ayuda de la UE a Turquía, si bien se
duplicó la semana pasada, sigue representando apenas 1.000 millones. Por otra
parte, la UE también debería ayudar a crear zonas económicas especiales con una
condición comercial preferencial en la región, incluidos Túnez y Marruecos,
para atraer inversión y generar empleos tanto para los residentes locales como
para los refugiados.
La
UE tendría que asumir un compromiso anual con los países de primera línea de
por lo menos 8.000-10.000 millones de euros. El saldo debería ser aportado por
Estados Unidos y el resto del mundo. Esto se podría sumar a la cantidad de
bonos a largo plazo emitidos para sustentar a los refugiados en Europa.
Tercero,
la UE debe establecer de inmediato una única Agencia de Asilo y Migración de la
UE y, llegado el caso, una única Guardia Fronteriza de la UE. El actual rejunte
de 28 sistemas de asilo diferentes no funciona: es costoso, ineficiente y
produce resultados ampliamente inconsistentes a la hora de determinar quién
califica para obtener asilo. La nueva agencia reestructuraría gradualmente los
procedimientos y desarrollaría una política de regreso efectiva y respetuosa de
los derechos para los migrantes que no califican para el asilo.
Cuarto,
deben establecerse canales seguros para los refugiados, empezando por llevarlos
de Grecia e Italia a sus países de destino. Esto es muy urgente si se quiere
aliviar el pánico. El próximo paso lógico es extender los canales seguros a la
región de primera línea, reduciendo así la cantidad de migrantes que hacen el
peligroso cruce del Mediterráneo. Si los refugiados tienen una posibilidad
razonable de llegar a Europa, tienen muchas más probabilidades de quedarse
donde están. Esto requerirá negociar con los países de primera línea, en
cooperación con la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, para
establecer allí centros de procesamiento -siendo Turquía la prioridad.
Los
acuerdos operacionales y financieros desarrollados por la UE deberían
utilizarse para establecer estándares globales para el trato de los refugiados
y los migrantes. Esta es la quinta pieza del plan integral.
Finalmente,
para absorber e integrar a más de un millón de refugiados y migrantes por año,
la UE necesita movilizar al sector privado -ONGs, grupos de la iglesia y
empresarios- para que actúen como patrocinadores. Esto exigirá no sólo un
financiamiento suficiente, sino también la capacidad humana y tecnológica para
asociar a los migrantes con los patrocinadores.
El
éxodo de Siria, un país azotado por la guerra, nunca debería haberse convertido
en una crisis. Era algo que se venía gestando desde hacía mucho tiempo, era
fácil de prever y eminentemente manejable por Europa y la comunidad
internacional. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ahora también ha
desarrollado un plan de seis puntos para encarar la crisis. Pero su plan, que
subordina los derechos humanos de los refugiados y los migrantes a la seguridad
de las fronteras, amenaza con dividir y destruir a la UE al renunciar a los
valores sobre los cuales fue fundada y al violar las leyes que supuestamente la
gobiernan.
La
UE debe responder con una política de asilo genuinamente europea que ponga fin
al pánico y al innecesario sufrimiento humano.
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