Los cuatro pilares del psiquiatra Enrique Rojas para alcanzar la felicidad a los 50: "Amor, trabajo, cultura y amistad"
El prestigioso psiquiatra Enrique Rojas desvela las pautas fundamentales para alcanzar el equilibrio emocional tras haber cumplido cincuenta años, subrayando la importancia de cultivar cuatro claves El Confidencial, 07/05/2026 -
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La búsqueda de una vida plena es el motor que nos mueve a todos, aunque a menudo nos perdamos en el laberinto de las prisas diarias. El reconocido doctor Enrique Rojas, una de las voces más autorizadas de la psiquiatría en nuestro país, ha vuelto a poner el foco sobre cómo alcanzar el bienestar emocional que tanto ansiamos. Según el experto, la clave no reside en la suerte, sino en el diseño consciente de un proyecto personal sólido. Alcanzar la madurez no tiene por qué ser un proceso cuesta arriba, sino más bien una oportunidad para reordenar nuestras prioridades vitales. Rojas sostiene que, a medida que cumplimos años, la idea de felicidad se transforma radicalmente, pasando de la búsqueda de la adrenalina juvenil a un estado mucho más pausado. Es en esa transición donde el autoconocimiento se vuelve nuestra mejor herramienta para no naufragar ante las crisis.
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Lo cierto es que no existe una fórmula mágica que sirva para todo el mundo, pero sí una estructura que ayuda a sostenernos cuando vienen curvas. Para el psiquiatra, el éxito de una existencia lograda depende de un programa de vida que se asiente sobre cimientos firmes. Es aquí donde entran en juego los elementos que definen nuestro día a día.
El mapa del bienestar a partir de los cincuenta
La visión del doctor Enrique Rojas redefine el bienestar en la madurez al sostener que la plenitud no es un evento fortuito, sino una construcción sólida basada en lo que él denomina felicidad estructural. "Cuando tienes más de 50 años, las cuatro claves de la felicidad son: amor, trabajo, cultura y amistad", yal y como afirmó en el programa Herrera en la COPE. Este cambio de paradigma implica transicionar desde las "emociones grandes y aventuras extraordinarias" propias de los veinte años hacia una etapa donde la paz interior, el sosiego y el equilibrio emocional se convierten en los verdaderos indicadores de éxito personal. Para el experto, se trata de cultivar una personalidad bien conjugada que permita que las "cuentas de la vida" salgan positivas al mirar hacia atrás.
Estos cuatro pilares fundamentales requieren una dedicación activa y consciente para funcionar como un sistema de soporte vital. El amor se entiende aquí como un esfuerzo diario basado en la "administración inteligente del deseo", mientras que el trabajo debe trascender la mera subsistencia para enfocarse en el "amor por el trabajo bien hecho" como fuente de realización. Por su parte, la cultura actúa como una "estética de la inteligencia" que nos libera de la tiranía de las pantallas, y la amistad se establece como un territorio sagrado de lealtad y confidencias que exige evitar la crítica destructiva para no contaminar nuestro propio equilibrio interno.
La plenitud en la madurez se alcanza con un proyecto de vida equilibrado donde la serenidad y la paz interior prevalecen sobre las grandes emociones de la juventud Para alcanzar esta "felicidad razonable", es imprescindible combatir la "voz interior negativa" y ajustar nuestras expectativas a la realidad, evitando las trampas de la perfección o la comparación constante. En un entorno social marcado por la inmediatez y la ansiedad, la propuesta de Rojas invita a recuperar la soberanía sobre nuestra propia vida mediante el control de los impulsos y el retraso de las gratificaciones. En definitiva, la madurez nos enseña que el bienestar auténtico no es una meta estática, sino una forma de caminar con honestidad, valorando que la felicidad, como decía el Quijote, se encuentra en el trayecto y no en la posada.
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